Alfonso Hernández Quereda, decano del Colegio Oficial de Graduados Sociales.El absentismo laboral se ha consolidado como un problema de carácter estructural que lastra la competitividad de las empresas y sobrecarga los servicios públicos en la Región de Murcia. Así lo ha advertido el decano del Colegio Oficial de Graduados Sociales de la Región de Murcia, Alfonso Hernández Quereda, durante su intervención en los micrófonos de MurciaEconomía Radio, donde ha desgranado las claves del reciente estudio sobre incapacidad temporal y ausencias en el puesto de trabajo.
Durante la entrevista, el decano ha insistido en la importancia técnica de clarificar el concepto de absentismo, que engloba tanto las ausencias no justificadas como las bajas médicas (Incapacidad Temporal). «No se trata de estigmatizar al trabajador ni de dudar de su dolencia, sino de entender que cualquier ausencia prolongada afecta a la organización de las empresas y requiere un análisis riguroso para ofrecer soluciones», ha precisado.
La brecha regional: 61 días de media por baja médica
Uno de los aspectos más preocupantes analizados durante la conversación ha sido la brecha que separa a la Región de Murcia de los indicadores nacionales. Con una tasa de absentismo del 7,7 % en el primer trimestre —medio punto por encima de la media española (7,2 %)—, la comunidad autónoma destaca especialmente por el indicador relativo a la duración de los procesos: las bajas se alargan en la Región hasta una media de 61 días, frente a los 44 del conjunto de España.
Para Hernández Quereda, el motivo principal de este desfase no reside en un patrón diferente de salud de los trabajadores murcianos, sino en la saturación del sistema público de salud. «El retraso en las citas de atención especializada y la demora en la realización de pruebas diagnósticas clave como resonancias o ecografías inflan de forma artificial la duración de las bajas. Un trabajador que podría incorporarse en tres semanas termina estando dos meses de baja simplemente esperando una prueba que confirme su diagnóstico», ha explicado en la emisora.
Al análisis del colapso sanitario se suma el impacto de la salud mental —con cuadros de estrés y depresión en claro aumento— y el progresivo envejecimiento de las plantillas en sectores hiperintensivos como la Industria (que encabeza el absentismo con un 8 %) y los Servicios (7,8 %).
En el bloque de propuestas, el decano ha detallado la reforma del sistema de IT que defienden desde el colectivo de Graduados Sociales: permitir que las mutuas colaboradoras puedan prestar servicios de diagnóstico y tratamiento en especialidades con alta demanda, como la traumatología y la salud mental.
Hernández Quereda ha lanzado un mensaje de tranquilidad a las plantillas ante las recelos que esta medida suele suscitar:
«El control del alta y la baja médica debe seguir estando, sin ningún tipo de duda, en manos del médico de cabecera de la sanidad pública. La mutua no debe decidir si un trabajador vuelve o no a su puesto, pero sí puede poner sus medios para hacer la resonancia en 48 horas o prestar la atención fisioterapéutica necesaria para acelerar su recuperación».
Respecto al impacto económico, la acumulación de procesos largos de IT genera un escenario de incertidumbre en las pequeñas y medianas empresas de la comarca, que deben asumir costes de reorganización, horas extraordinarias de la plantilla restante o la contratación de sustitutos provisionales en un mercado laboral con escasez de mano de obra cualificada.
Como conclusión y medida prioritaria de actuación urgente, el decano ha instado a la Consejería de Salud y al Ministerio de Trabajo a establecer un marco de cooperación efectivo: agilizar los circuitos diagnósticos para los trabajadores en situación de baja laboral como fórmula directa para proteger tanto la salud de los trabajadores como la productividad de las empresas murcianas.








