La fábrica, que ya ha comenzado a construirse en Escombreras, permitirá abastecer el 20% del consumo mundial y el 40% del consumo europeo
Con una ceremonia tradicional coreana de ofrenda a los dioses "del cielo y la tierra", la española Repsol (que participa al 30%) y la compañía asiática SK Lubricantes (el 70% restante) clausuraron esta mañana el acto de puesta de la primera piedra de la que será la fábrica de bases de lubricantes más grande de Europa.Entre incienso, frutas, vino y una cabeza de cerdo a la que se introducía en la boca sobres con donativos en metálico, coreanos y españoles pidieron prosperidad para esta factoría que estará operativa a finales de 2014 tras una inversión de 250 millones de euros, la mayor inversión de Corea en España y por la que pujaron Cartagena y Tarragona.
La plana mayor de Repsol, a excepción de su presidente Antonio Brufau, y de SK, además del presidente Valcárcel y dos miembros de su Gobierno, repitieron el acto al más estilo español: en una urna se introdujo la prensa del día, monedas y una copia de los planos de una factoría que ya ha comenzado a construirse sobre una parcela de 35.000 metros cuadrados.
Su producción se destinará fundamentalmente al mercado europeo, lo que permitirá disminuir su dependencia de importaciones asiáticas. Así, podrá abastecer el 20% del consumo nacional y el 40% del consumo europeo.
Durante la ejecución de las obras se alcanzará un nivel de empleo medio de 350 personas, llegando hasta los 900 trabajadores durante las puntas de trabajo. Una vez en marcha, la nueva planta generará 160 empleos, entre directos e indirectos. En su construcción participará un centenar de empresas.







