Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Martes, 27 de Noviembre de 2012

El país de Natalia

Mi país es pobre, grande y hermoso, pero no puede hacerse cargo de sus viejos y está gobernado por personas incrédulas y corruptas, a quienes no les importa el sufrimiento de todos aquellos que no tienen empleo. Mi país está desgarrado por la marcha de los ingenieros, médicos y profesores, que buscan trabajo en otros países y abandonan el suyo como quien abandona un barco que se hunde.

Estas palabras las pronunciaba Natalia, una joven rusa licenciada en Ciencias Económicas y Miss Belleza de Rusia cuando los organizadores del certamen le pusieron la banda de ganadora del certamen y le acercaron el micrófono para que dijese algo. Y lo dijo, vaya si lo dijo. Aunque pronto le retiraron el micrófono, claro.

¿Nuestro país es el de Natalia? Pues no es grande -al menos no tanto- y afortunadamente la corrupción de nuestros gobernantes no alcanza cotas similares, pero en lo demás es el mismo país: pobre y desgarrado, donde los jóvenes no encuentran oportunidades de empleo y deben abandonarlo en búsqueda de océanos supuestamente azules que les permitan desarrollarse profesionalmente lejos de sus familias y en entornos habitualmente difíciles por costumbres diferentes, clima extraño, idioma no habitual e incluso integridad manifiestamente mejorable.

Somos los menos jóvenes, los que lo fuimos hace tiempo, quienes debemos animarles con nuestro ejemplo y experiencia a que emprendan con ilusión la búsqueda de oportunidades en esos océanos mientras nuestro país continúe falto de ellos.

Pero al mismo tiempo que los jóvenes -y los que lo fuimos hace tiempo- buscamos alternativas al desempleo, las empresas deben abrir el camino adecuado para que sus cuadros circulen por él, siempre y cuando nuestros gobernantes se impliquen en este proceso de forma inequívoca -incredulidad aparte-, ya que sin el apoyo institucional la búsqueda fracasará. Seguirá fracasando, quiero decir.

El Presidente de la Comunidad de Madrid lo dijo alto y claro el pasado martes día 20 en el acto de la entrega de Premios a la Innovación en la Gestión del Talento: Tenemos que facilitar a empresarios y emprendedores las condiciones adecuadas para que realicen su tarea, así como la contratación y liberalización de la actividad económica. Seguro que así nuestro país dejará por fin de parecerse a ese barco a punto de hundirse al que todos abandonan.

Sabias palabras las que pronunció el poeta: No esperamos milagros de nuestros gobernantes, basta con que no estorben.

Otros artículos de Enrique Maza

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.