El éxito de la pyme española requiere la internacionalización
Un modelo de negocio describe las bases sobre las que una empresa crea, proporciona y capta valor. El entorno/mercado actual es muy exigente, la competencia es el mundo. Las empresas necesitan diferenciarse ya no de los competidores locales, sino de cualquier competidor, independientemente de dónde se encuentre ubicado a nivel mundial.
La oferta excede la demanda. Las firmas tienen la necesidad de aportar valor añadido a sus productos para sobrevivir; ya no es suficiente hacer lo que hacen los otros, sino diferenciarse.
Lo imprevisible del entorno hace que las organizaciones necesiten estructuras flexibles, con capacidad para el cambio continuo. Las innovaciones tecnológicas marcan, y marcarán, el destino de las estructuras organizativas. Los ciclos de vida de los productos han disminuido considerablemente. Las empresas han de renovar de manera constante, el portafolio de productos (alcanzar un ritmo elevado de lanzamiento de nuevos productos) y reducir el time-to-market (a medida que se intensifica la presión competitiva, los productos que salen al mercado, se vuelven obsoletos en un menor tiempo).
Los consumidores están mejor informados y cada vez son más exigentes. Las empresas deben dar soluciones orientadas a su target y, cuanto más personalizadas sean, mejor. Las ventas son poco predecibles. Las firmas tienen que adelantarse (o al menos, responder con rapidez) a los cambios, las modas o los gustos de los consumidores a nivel global. La fabricación está orientada al consumidor; orientada a series cortas, a la nueva artesanía industrial y a la customización y flexibilidad. En estos momentos de cambio y tecnología surgen nuevos modelos estructurales, rápidos, flexibles y variables... en una palabra, virtuales.
Además, nos encontramos ante unas perspectivas globales 2012-2013, donde a pesar de estar inmersos en plena crisis global desde hace ya más de un lustro, los informes actuales (FMI, ONU, BM, etc..) revelan que estamos ante una posible inminente nueva recesión mundial, principalmente propiciada por el continente europeo y apoyada por la economía americana, bloques económicos suficientemente grandes para arrastrar al resto del mundo a una nueva crisis global y que en estos momentos están totalmente estancadas.
Países intocables como Francia o Alemania, ya no son inmunes a posibles contagios. Europa mantiene dentro de sus fronteras verdaderas bombas de relojería, que solo podrán apaciguarse si se trabaja de forma unida hacia una verdadera unión económica, monetaria y fiscal. Y esto no es totalmente probable que vaya a producirse a la velocidad que las economías europeas necesitan.
Por el contrario, algunas economías de países emergentes, como BRIC (Brasil, Rusia, India y China), están creciendo a razón de entre 5-9% anual, aun a pesar de no ser suficiente para sus planes de desarrollo internos. También, países Latino americanos, Panamá, Perú ó México entre otros, también están bien clasificados en el ranking de crecimiento. Asia quizás sea la zona de más rápido desarrollo (China, Singapur, Corea del Sur), aunque sin embargo, se teme una ralentización del gigante asiático, por lo que las autoridades chinas, tratan de preparar un gran paquete de medidas fiscales para evitar tal hecho, pero aún así, sus crecimientos superan el 8%. Nuevas zonas de libre comercio se han de tener en cuenta como la Alianza del Pacífico que está conformada por Chile, Colombia, Perú y México y donde Panamá ha ingresado a esta Alianza en calidad de observador al igual que Costa Rica. Entre los cuatro países de la Alianza y en el futuro próximo Panamá, representan 200 millones de habitantes y reúnen el 35 % del PIB de Latinoamérica y si se sumara toda su producción sería la novena economía del planeta.
La crisis económica nos ha recordado que la internacionalización es muy importante para la supervivencia y el éxito de la empresa en el largo plazo. Las empresas que tenían una parte importante de su negocio en otros mercados, especialmente en los emergentes, son las que mejor han resistido los envites de la crisis; por ejemplo, Banco Santander o Telefónica con la contribución de Brasil. Otras empresas líderes, como Ferrovial, tienen una presencia importante en mercados desarrollados y gozan de una posición privilegiada con respecto a sus competidores. Idem de las Pymes que ya mantienen cuotas de exportación superior al 30%. Las empresas que no tenían una presencia internacional consolidada la buscan ahora en un entorno de recursos limitados. Algunas estimaciones indican que las empresas que no sean capaces de exportar más de un 50% de su producción no sobrevivirán.
La balanza de pagos resulta el mejor espejo de la imagen de un país en el exterior y en el caso de España, es uno de los pocos datos favorables de los indicadores macroeconómicos y, según algunos expertos, tendrá una contribución de gran peso en la recuperación económica. Sin embargo, hasta 2007 las exportaciones eran lo único que fallaba en los datos económicos del país. En 2011 se obtuvieron 190.000 millones de euros de las exportaciones. Este año 2012 se incrementarán un 5% y supondrán más de 200.000 millones de euros. En el caso de los países emergentes, crecerán un 39%, así las cosas, la balanza de pagos sigue mejorando. Los últimos datos del Banco de España (de julio) arrojan un superávit mensual -el primero desde 1998- de 500 millones de euros y han llevado al Gobierno a afirmar que el sector exterior registrará un saldo positivo neto en 2013. Y la encuesta de coyuntura de la exportación del tercer trimestre -que realiza el Ministerio de Economía- muestra una mejoría en las previsiones de exportación, con un aumento de 2,3 puntos en el porcentaje de empresas que esperan incrementar sus operaciones en el exterior y que ya son el 29,1%.
Por lo que viendo tal escenario, hay que tratar de estar preparados para afrontar nuevas crisis, flexibilizando al máximo las estructuras organizativas, variabilizando al máximo las cargas empresariales y diversificando ampliamente el origen de los ingresos a través de la Internacionalización y no solo dentro de la unión europea. Por tanto, hacer un llamamiento a la necesidad de redoblar los esfuerzos hacia la internacionalización, especialmente en el caso de las pymes y hacia los países en vías de desarrollo, donde, por lo general, los mercados son menos maduros y el crecimiento económico y demográfico suponen una mayor oportunidad.
La oferta excede la demanda. Las firmas tienen la necesidad de aportar valor añadido a sus productos para sobrevivir; ya no es suficiente hacer lo que hacen los otros, sino diferenciarse.
Lo imprevisible del entorno hace que las organizaciones necesiten estructuras flexibles, con capacidad para el cambio continuo. Las innovaciones tecnológicas marcan, y marcarán, el destino de las estructuras organizativas. Los ciclos de vida de los productos han disminuido considerablemente. Las empresas han de renovar de manera constante, el portafolio de productos (alcanzar un ritmo elevado de lanzamiento de nuevos productos) y reducir el time-to-market (a medida que se intensifica la presión competitiva, los productos que salen al mercado, se vuelven obsoletos en un menor tiempo).
Los consumidores están mejor informados y cada vez son más exigentes. Las empresas deben dar soluciones orientadas a su target y, cuanto más personalizadas sean, mejor. Las ventas son poco predecibles. Las firmas tienen que adelantarse (o al menos, responder con rapidez) a los cambios, las modas o los gustos de los consumidores a nivel global. La fabricación está orientada al consumidor; orientada a series cortas, a la nueva artesanía industrial y a la customización y flexibilidad. En estos momentos de cambio y tecnología surgen nuevos modelos estructurales, rápidos, flexibles y variables... en una palabra, virtuales.
Además, nos encontramos ante unas perspectivas globales 2012-2013, donde a pesar de estar inmersos en plena crisis global desde hace ya más de un lustro, los informes actuales (FMI, ONU, BM, etc..) revelan que estamos ante una posible inminente nueva recesión mundial, principalmente propiciada por el continente europeo y apoyada por la economía americana, bloques económicos suficientemente grandes para arrastrar al resto del mundo a una nueva crisis global y que en estos momentos están totalmente estancadas.
Países intocables como Francia o Alemania, ya no son inmunes a posibles contagios. Europa mantiene dentro de sus fronteras verdaderas bombas de relojería, que solo podrán apaciguarse si se trabaja de forma unida hacia una verdadera unión económica, monetaria y fiscal. Y esto no es totalmente probable que vaya a producirse a la velocidad que las economías europeas necesitan.
Por el contrario, algunas economías de países emergentes, como BRIC (Brasil, Rusia, India y China), están creciendo a razón de entre 5-9% anual, aun a pesar de no ser suficiente para sus planes de desarrollo internos. También, países Latino americanos, Panamá, Perú ó México entre otros, también están bien clasificados en el ranking de crecimiento. Asia quizás sea la zona de más rápido desarrollo (China, Singapur, Corea del Sur), aunque sin embargo, se teme una ralentización del gigante asiático, por lo que las autoridades chinas, tratan de preparar un gran paquete de medidas fiscales para evitar tal hecho, pero aún así, sus crecimientos superan el 8%. Nuevas zonas de libre comercio se han de tener en cuenta como la Alianza del Pacífico que está conformada por Chile, Colombia, Perú y México y donde Panamá ha ingresado a esta Alianza en calidad de observador al igual que Costa Rica. Entre los cuatro países de la Alianza y en el futuro próximo Panamá, representan 200 millones de habitantes y reúnen el 35 % del PIB de Latinoamérica y si se sumara toda su producción sería la novena economía del planeta.
La crisis económica nos ha recordado que la internacionalización es muy importante para la supervivencia y el éxito de la empresa en el largo plazo. Las empresas que tenían una parte importante de su negocio en otros mercados, especialmente en los emergentes, son las que mejor han resistido los envites de la crisis; por ejemplo, Banco Santander o Telefónica con la contribución de Brasil. Otras empresas líderes, como Ferrovial, tienen una presencia importante en mercados desarrollados y gozan de una posición privilegiada con respecto a sus competidores. Idem de las Pymes que ya mantienen cuotas de exportación superior al 30%. Las empresas que no tenían una presencia internacional consolidada la buscan ahora en un entorno de recursos limitados. Algunas estimaciones indican que las empresas que no sean capaces de exportar más de un 50% de su producción no sobrevivirán.
La balanza de pagos resulta el mejor espejo de la imagen de un país en el exterior y en el caso de España, es uno de los pocos datos favorables de los indicadores macroeconómicos y, según algunos expertos, tendrá una contribución de gran peso en la recuperación económica. Sin embargo, hasta 2007 las exportaciones eran lo único que fallaba en los datos económicos del país. En 2011 se obtuvieron 190.000 millones de euros de las exportaciones. Este año 2012 se incrementarán un 5% y supondrán más de 200.000 millones de euros. En el caso de los países emergentes, crecerán un 39%, así las cosas, la balanza de pagos sigue mejorando. Los últimos datos del Banco de España (de julio) arrojan un superávit mensual -el primero desde 1998- de 500 millones de euros y han llevado al Gobierno a afirmar que el sector exterior registrará un saldo positivo neto en 2013. Y la encuesta de coyuntura de la exportación del tercer trimestre -que realiza el Ministerio de Economía- muestra una mejoría en las previsiones de exportación, con un aumento de 2,3 puntos en el porcentaje de empresas que esperan incrementar sus operaciones en el exterior y que ya son el 29,1%.
Por lo que viendo tal escenario, hay que tratar de estar preparados para afrontar nuevas crisis, flexibilizando al máximo las estructuras organizativas, variabilizando al máximo las cargas empresariales y diversificando ampliamente el origen de los ingresos a través de la Internacionalización y no solo dentro de la unión europea. Por tanto, hacer un llamamiento a la necesidad de redoblar los esfuerzos hacia la internacionalización, especialmente en el caso de las pymes y hacia los países en vías de desarrollo, donde, por lo general, los mercados son menos maduros y el crecimiento económico y demográfico suponen una mayor oportunidad.




















