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Opinión |
Martes, 04 de Diciembre de 2012

Crisis de Estado y crisis política

Las recientes elecciones catalanas nos han puesto de manifiesto que junto con la crisis de la economía tenemos de acompañamiento una crisis de Estado y una crisis política, se ha cumplido, que no hay dos sin tres, así que tenemos tela por donde cortar. Cuando en los años 70 afrontamos la solución de esa trilogía de problemas, se superaron sin ruptura, con un equilibrio que se calificó de modélico, y que sus resultados han dado energías para que las estructuras funcionen. Sin embargo no debemos convertir en inalterables lo que la vida cambia por sus procesos de evolución de generación en generación.
 
 Ahora toca abordar sin miedos, soluciones para esta trilogía que nos ha surgido con más fuerza desde la crisis. Debemos dar pasos en  la dirección adecuada, y lo primero es preguntarnos y responder a los interrogantes que la sociedad tiene por resolver:

•  ¿Qué Estado queremos?

• ¿Qué sistema queremos para sus Administraciones?

• ¿Qué le pedimos al sistema económico en este proyecto?

• ¿Qué sistema fiscal queremos? Porque las demandas pasan factura y hay que tener muy claro la capacidad recaudatoria.

Cuatro preguntas, con cuatro respuestas, que serán la solución para seguir avanzando. Y desde luego, resueltas y aceptadas por todos. Después, tendremos que buscar a los  gestores de los proyectos, porque esta crisis está dejando a todos los que ocupan las primeras líneas de las responsabilidades políticas desacreditados, incapacitados por sus propias contradicciones

Si de verdad queremos un Estado vitalmente renovado, una Administración Pública eficiente y que abandone la practica burocrática por la transparencia; que las  instituciones anquilosadas, se conviertan en otras dinámicas; que las disparidades territoriales queden resueltas para que se coordinen medios y medidas para salir de la crisis, tendremos que trabajar todos en profundidad y sin mirarnos de reojo. En este escenario la sociedad civil tiene que aportar soluciones y eliminar el pasmo colectivo que hoy vivimos. Deseo  que no tardemos mucho en iniciar la búsqueda de las respuestas, y con acierto tomar la dirección adecuada, pero se precisa ¡ya!

Más artículos de José Molina, en su blog del Círculo de Economía
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