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Opinión |
Lunes, 04 de Julio de 2011

Desenlace previsible, futuro incierto

La explosión alcista de las Bolsas en las tres últimas sesiones de la semana pasada, tras las votaciones del programa de austeridad por el Parlamento griego y tras un magnífico ISM de manufacturas en Estados Unidos el viernes ha hecho buena la idea que sugeríamos la semana pasada de tomar opciones call sobre índices muy castigados como el Ibex o sobre Bancos como los españoles o los italianos. Efectivamente los mayores rebotes semanales se han producido en el sector bancario y en los índices más expuestos a la banca, como es el caso del Ibex.
 
Partiendo de un nivel enorme de sobreventa producido por varias semanas bajistas consecutivas, la subida de la pasada semana ha sido muy espectacular. El Dow y el S&P subieron más del 5% en la semana, el Nasdaq más del 6%, el Eurostoxx casi un 6%, el Ibex casi un 7%. Un rebote que se debe no sólo al previsible desenlace de la votación griega, ni a los buenos datos económicos (de hecho el mismo viernes vimos como los datos de manufacturas de China y de la eurozona no fueron buenos) sino, simplemente, a que las Bolsas habían caído mucho.
 
Todo esto ha vuelto a poner al futuro del S&P en 1.335 puntos, es decir, al borde de la ruptura técnica alcista, en su tercer intento este año. Un nivel extraordinariamente alto, dada la desaceleración global y los problemas pendientes, que resumía muy bien Bernanke en su última comparecencia al decir que el persistente proceso de desapalancamiento y reducción de deuda genera una no menos persistente y previsiblemente prolongada debilidad en el crecimiento económico americano.
 
La pregunta es, ¿hay cambios de fondo sobre el escenario de desaceleración? Nuestra respuesta simple sería que no, aunque ahora estemos viendo un cierto respiro.
 
Profundizando un poco más, la cuestión básica es si va a seguir su curso en los próximos meses el "global slowdown", y, en el caso de seguirlo, hasta dónde se van a ver afectadas las Bolsas. Esta semana tenemos referencias importantes. En Estados Unidos, el ISM de servicios el miércoles y el Informe mensual de empleo el viernes. Veremos si esos datos confirman la idea de Bernanke de una prolongada atonía. A medida que avance julio, veremos también el impacto de la desaceleración en las cuentas de las empresas y las perspectivas que nos ofrezcan a futuro. Pero todo indica que vamos hacia un menor crecimiento global, si bien crecimiento, al fin y al cabo.
 
Otro tema de fondo es la tendencia a la subida de tipos de interés. El pasado verano los tipos del bund estaban en el 2,2% y los del Tbond sólo ligeramente más arriba, mientras que ahora tanto el bund como el Tbond están ya por encima del 3% y todo apunta a que seguirán subiendo al finalizar la QE2 y endurecerse la política monetaria del BCE. Hay que preguntarse cuales serían las consecuencias para las Bolsas de una más que probable subida de los tipos del bund y del T bond desde los niveles actuales del 3% hasta el 4% o el 4,5% en el medio plazo. El que esa subida de los tipos largos sea por que la economía global se recupera o por el contrario se deba a dudas sobre la solvencia o sobre la inflación no es baladí. De momento en la zona euro, lo normal es que el BCE en su reunión del jueves vuelva a subir los tipos de interés un cuarto de punto. Y el Banco de Pagos de Basilea, en su informe presentado la semana pasada habla de una "normalización" de la política monetaria.
 
Un tercer tema es la ya mencionada situación del S&P, que está tan solo a poco más de un diez por ciento de sus dos máximos históricos de la pasada década. La pregunta es si esos niveles son sostenibles en una economía de crecimiento lento como la actual, y en un contexto de tipos al alza y normalización de la política monetaria.
 
Vamos a ir valorando estos temas a lo largo del verano. De momento, hay un dato que ha pasado desapercibido en la euforia de la semana pasada, y es que tanto el tipo del bund como el del T bond han repuntado fuertemente estos días, situándose ambos por encima del 3%, el del bund en el 3,03% y el del T bond en el 3,2%. Este dato y la idea de que el proceso de ajuste del valor de los activos paralelo al de deleverage de la economía va a continuar, nos mueven a seguir siendo cautelosos.
 
Trabajar con escenarios de rangos y de volatilidad, e incluso con la previsión de turbulencias, es obligado, a nuestro juicio, para seguir obteniendo una buena rentabilidad, pero, sobre todo, para evitar caer en riesgos desproporcionados.
 
Por eso, si el rally continúa alguna sesión más con la fuerza de los últimos días, nuestra recomendación sería justo la contraria de la que hacíamos la semana pasada. Es decir, venderíamos opciones call sobre la cartera comprada, en precios de ejercicio algo por encima de los de contado, o, si se prefiere una posición más conservadora, compraríamos opciones put para cubrir la cartera, asumiendo el coste de la prima.
 

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