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Opinión |
Martes, 01 de Enero de 2013

Ayuda entre empresas

Una acción de Responsabilidad Social Corporativa es aquella que “devuelve” a la sociedad parte del beneficio generado por la empresa en su quehacer profesional. Yo siempre he pensado que la empresa no tiene que devolver nada, porque eso denota que de alguna forma antes lo ha sustraído y es una acción para lavar la conciencia de la empresa.

Otra cosa es que la capacidad que tienen las empresas de “hacer cosas por la sociedad” se canalice en iniciativas que trasciendan el objeto natural de la empresa, porque las personas que hay dentro de esa empresa lo decidan. En ese contexto si caben propuestas de verdadera Responsabilidad Social.

Las cadenas de favores no son un fenómeno nuevo, de hecho hay una película del año 2000, protagonizada por el fantástico Kevin Spacey, cuyo título y argumento eran precisamente ese. Las cadenas de favores representan a la propia humanidad, a nuestra esencia como seres sociables: el espíritu de ayudarnos.
Cuando la cadena de favores es entre empresas, entonces se empiezan a ver matices que hacen original el concepto. Una cadena de favores entre empresas hace visible el  lado más humano de las compañías, que no es sino el reflejo de los profesionales que trabajan en ellas.

Así lo entendimos en Portavoz cuando nos enfrentamos a nuestra felicitación de Navidad para este año, esa que siempre queremos que aporte algo más que un deseo de paz, felicidad y prosperidad. ¿Y si este año,en vez de desearlo, lo propiciábamos?

No podíamos aportar soluciones financieras ni de activos circulantes, tampoco en el terreno de la tesorería podíamos ayudar a nadie, pero sí podíamos ofrecer soluciones de comunicación a alguna empresa que lo necesitara. 

La iniciativa propone dos objetivos concretos: ayudar,con una acción de comunicación, a alguna empresa que no pueda pagarla y que esté pasando por verdaderos problemas, y generar un movimiento de cadenas de favores entre empresas que consiga multiplicar la ayuda ofrecida y recibida.

Como toda acción salida de un honesto espíritu de ayudar, no tiene letra pequeña, ni notarios de por medio, no tiene bases, ni registros, solo un sincero y convencido ofrecimiento: una cadena de favores entre empresas en un momento en el que las empresas no tienen quién les preste ningún favor.

No sé si es una acción de Responsabilidad Social Corporativa, para nosotros es nuestra felicitación de navidad y nuestro granito de arena para el año 2013. Quizá todas las acciones de RSC deberían ser así.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

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