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Opinión |
Martes, 08 de Enero de 2013

Una medalla de cartón y adiós

El economista jefe del FMI ha firmado un informe titulado 'Errores en el Pronóstico de Crecimiento y Multiplicadores Fiscales' en el que examina el impacto que tuvo el gasto de los gobiernos y el aumento de impuestos en las economías, reconociendo el error cometido por el FMI al recomendar recortes a los gobiernos europeos sin prever que la austeridad acabaría con el crecimiento. Vamos, que se equivocó al valorar las consecuencias de la austeridad en Europa: "Los pronósticos subestimaron significativamente el aumento del desempleo y la caída de la demanda interior con la consolidación fiscal. El FMI utilizó multiplicadores fiscales de 0,5 en lugar de 1,5 que es el valor que debería haberse utilizado”. Y concluye: “De haber constatado el efecto de estos errores, el FMI habría recomendado aplicar medidas de austeridad menos severas en el caso de España y Portugal, lo que hubiese evitado el deterioro masivo de las economías de estos países, como en el caso de Grecia”.

En este momento ya no sabemos si subirnos por las paredes, tomar dos vasos de agua para evitar un corte de respiración o salir a buscar a estos figuras para agradecerles su trabajo. Pero lo sorprendente es que -al menos hasta hora- no pase nada. Que se sepa, el FMI no ha sido aún pasto de las llamas originadas por un fuego purificador que borre este organismo del mapa. Ni sus lumbreras economistas han sido despedidos, demandados de graves perjuicios económicos originados por su desastrosa gestión.

Desde nuestra Asociación hemos insistido -y lo seguimos haciendo- en la necesidad de mantener la inversión productiva, siempre con austeridad y criterios de rentabilidad. Invertir en ingeniería no es un gasto, ya que la inversión tiene un efecto multiplicador que genera actividad económica por la que, no sólo se recupera la inversión inicial, sino que se obtienen notables beneficios socio-económicos en creación de empleo y dinamización económica. Y la inversión puede realizarse por las AAPP, poniendo en marcha mecanismos de CPP que den entrada -junto a empresas de ingeniería, constructoras y otras- a Entidades Financieras que aporten el capital requerido, dado que las AAPP no pueden hacerlo. Así se llevarían a cabo los distintos Planes Estratégicos de las AAPP, ahora sumidos en un profundo letargo.

Pero las recomendaciones del FMI han fijado la austeridad económica como única meta, lo que ha llevado a un gran desastre económico sin vías de solución. Busquemos la austeridad en sentido ético, aquel que relaciona la modestia, el ascetismo y la frugalidad. Y mantengamos la actividad económica, no sin poner antes una medalla de cartón y despedir a los economistas del FMI.

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