Menos críticas a la Iglesia
He prometido al Sr. Galindo una respuesta a sus nuevas denuncias de lo mal que hicieron o dijeron algunos cristianos pues, pese a ser cristianos, son humanos, sometidos a las costumbres, modas, errores y conocimientos del momento. ¡Cuánto gusta a tanta gente señalar tantas limitaciones -o debilidades que incluso se inventan- aprovechando esta natural existencia para hacerlas notar!.. ignorando las virtudes, las vidas ejemplares de aquellos a los que se critica.
Estas naturales limitaciones, defectos, errores, las han tenido incluso los que nosotros -los católicos- llamamos “santos”. La iglesia, al nombrarles santos, lo ha hecho con intención de señalar a sus “hijos” algo digno de ejemplo en sus vidas, algo que nos ayude en nuestras vidas religiosas. Esto es algo que vale para los católicos de la iglesia, es algo nuestro. Sin embargo, indigna a veces -otras duele- ver cómo desde fuera son criticados con saña, exigiéndoles ser perfectos, almas sin defecto alguno, que nunca hayan pecado, y que debieran poseer el conocimiento universal, o al menos el que hemos descubierto después de muchos años. Eso seria ideal para la sociedad, ya no habría que estudiar, pensar, buscar. En pocos años el cielo estaría en la tierra, pero hay que saber poca Teología para saber que ese no ha sido el deseo de Dios.
Estas vacaciones he pensado mucho en las razones que dan como resultado este proceder; lo he hecho yo mismo, lo he visto en gente extraña y también en amigos. He desempolvado- investigando- viejos libros de mi pequeña biblioteca, La Ética de Schopenhauer, e incluso obras de Psicoanálisis de Freud. Lo que hoy después de vacaciones, con la que está cayendo y siendo empresario, considero un lujo que no puedo darme y los vuelvo a dejar en su sitio.
Este es el motivo -sin ánimo de ofender- por el cual he dicho que MurciaEconomía podría llamarse MurciaTeología. Yo leo MurciaEconomía esperando ver otros problemas y me encuentro con estos que -como católico- no debo dejar pasar sin aportar mi granito de arena; dejando dormir algún artículo que tenía en la cabeza. El tema da para mucho, pero con afán de resumir -Vd. sabe que el papel aguanta todo- para resumir de verdad, no hay nada mejor que acudir a los hechos. Los hechos lo dicen todo; por ello buceando en Internet me encontré una carta pastoral -de 2012- del obispo de Córdoba. Su objetivo era convencer a sus diocesanos que marcasen la casilla de la declaración de la renta reservada a la Iglesia. Sus argumentos eran:
1.- La Iglesia "ha sido pionera” en hacer el bien a lo largo de la historia, con escuelas, hospitales y obras de caridad.
2.- En la España de hoy, con los nuevos pobres (algunos anticristianos), si alguien está en apuros para cubrir sus necesidades básicas, no acude a los partidos políticos, ni a los sindicatos, ni siquiera a las entidades públicas (donde se cobran los impuestos a la fuerza): La gente acude a la Iglesia Católica, incluso algunos anticristianos, y encuentra siempre acogida (no te piden el carné) y ayuda hasta donde la Iglesia puede dar. Claro que sus gestores, los curas, solo cobran el mínimo permitido (no como los políticos).
3.- A la Iglesia Católica pertenece el 92% de la población española, no recibiendo ninguna partida presupuestaria del Estado, solo lo que recibe por el cauce de la ´X´, que proviene directamente de los contribuyentes que así lo manifiestan libremente, ¡que cada vez son más!
4.- La ayuda que el Estado da a los colegios concertados, no se la da a la Iglesia, sino a los padres que tienen derecho a que el Estado subvencione la educación de sus hijos, como subvenciona la escuela pública.
5.- La ayuda que el Estado da a una residencia de ancianos no es ayuda a la Iglesia, sino al anciano que tiene derecho a ser atendido.
6.- Una plaza en la escuela concertada cuesta (por que le pagan menos) al Estado el 40% menos que esa misma plaza en la escuela pública, y no es de menor calidad, y hay más demanda que plazas en la escuela concertada, gestionada por la Iglesia Católica.
7.-Una plaza de residencia de ancianos que gestiona la Iglesia cuesta (por que le pagan menos) al Estado el 50% menos que esa misma plaza gestionada en una residencia pública, y no es de peor calidad.
8.-Solo por estos capítulos la Iglesia ahorra al Estado miles de millones de euros cada año.
9.- Además, las Cáritas en todas las parroquias de España están saturadas de peticiones y, gracias a un voluntariado generoso, que lo hace por Dios y por los pobres, están siendo atendidas millones de personas, que experimentan a la Iglesia Católica como su dulce hogar.
Resumen
La Iglesia, "no es un parásito en la sociedad de nuestros días”. La Iglesia no vive a costa del Estado, sino sostenida por sus fieles, hace un gran bien a la sociedad de nuestro tiempo, aunque a los enemigos de la Iglesia les cueste trabajo reconocerlo o incluso lo nieguen con mentiras que nadie se cree.
La Iglesia de hoy es ejemplar y no pide privilegios, sólo quiere libertad y que les dejen en paz para cumplir su misión: para predicar la verdad del Evangelio para administrar los sacramentos del Señor, para favorecer un mundo nuevo, más justo, más solidario, más fraterno. Aunque escueza a muchos políticos, que no quieren a Dios en nuestras vidas, pero para curar heridas hay que descubrirlas y curarlas.
En todo esto Dios es siempre un aliado, nunca un adversario. La religión es un factor positivo para la sociedad, es un elemento de convivencia y de paz. Por eso, vale la pena apoyar a nuestra querida y santa Iglesia, la única Utopía que vive hoy, incluso después de 20 siglos de machacar a sus componentes.
Aprovechando esta oportunidad para dirigirme a Vd., esperando que también pueda leer en este periódico “alguna flor” que le brinde a nuestra Iglesia, a la que también tanto debe nuestra nación, reciba un saludo.
Otros artículos de Ángel López
Estas naturales limitaciones, defectos, errores, las han tenido incluso los que nosotros -los católicos- llamamos “santos”. La iglesia, al nombrarles santos, lo ha hecho con intención de señalar a sus “hijos” algo digno de ejemplo en sus vidas, algo que nos ayude en nuestras vidas religiosas. Esto es algo que vale para los católicos de la iglesia, es algo nuestro. Sin embargo, indigna a veces -otras duele- ver cómo desde fuera son criticados con saña, exigiéndoles ser perfectos, almas sin defecto alguno, que nunca hayan pecado, y que debieran poseer el conocimiento universal, o al menos el que hemos descubierto después de muchos años. Eso seria ideal para la sociedad, ya no habría que estudiar, pensar, buscar. En pocos años el cielo estaría en la tierra, pero hay que saber poca Teología para saber que ese no ha sido el deseo de Dios.
Estas vacaciones he pensado mucho en las razones que dan como resultado este proceder; lo he hecho yo mismo, lo he visto en gente extraña y también en amigos. He desempolvado- investigando- viejos libros de mi pequeña biblioteca, La Ética de Schopenhauer, e incluso obras de Psicoanálisis de Freud. Lo que hoy después de vacaciones, con la que está cayendo y siendo empresario, considero un lujo que no puedo darme y los vuelvo a dejar en su sitio.
Este es el motivo -sin ánimo de ofender- por el cual he dicho que MurciaEconomía podría llamarse MurciaTeología. Yo leo MurciaEconomía esperando ver otros problemas y me encuentro con estos que -como católico- no debo dejar pasar sin aportar mi granito de arena; dejando dormir algún artículo que tenía en la cabeza. El tema da para mucho, pero con afán de resumir -Vd. sabe que el papel aguanta todo- para resumir de verdad, no hay nada mejor que acudir a los hechos. Los hechos lo dicen todo; por ello buceando en Internet me encontré una carta pastoral -de 2012- del obispo de Córdoba. Su objetivo era convencer a sus diocesanos que marcasen la casilla de la declaración de la renta reservada a la Iglesia. Sus argumentos eran:
1.- La Iglesia "ha sido pionera” en hacer el bien a lo largo de la historia, con escuelas, hospitales y obras de caridad.
2.- En la España de hoy, con los nuevos pobres (algunos anticristianos), si alguien está en apuros para cubrir sus necesidades básicas, no acude a los partidos políticos, ni a los sindicatos, ni siquiera a las entidades públicas (donde se cobran los impuestos a la fuerza): La gente acude a la Iglesia Católica, incluso algunos anticristianos, y encuentra siempre acogida (no te piden el carné) y ayuda hasta donde la Iglesia puede dar. Claro que sus gestores, los curas, solo cobran el mínimo permitido (no como los políticos).
3.- A la Iglesia Católica pertenece el 92% de la población española, no recibiendo ninguna partida presupuestaria del Estado, solo lo que recibe por el cauce de la ´X´, que proviene directamente de los contribuyentes que así lo manifiestan libremente, ¡que cada vez son más!
4.- La ayuda que el Estado da a los colegios concertados, no se la da a la Iglesia, sino a los padres que tienen derecho a que el Estado subvencione la educación de sus hijos, como subvenciona la escuela pública.
5.- La ayuda que el Estado da a una residencia de ancianos no es ayuda a la Iglesia, sino al anciano que tiene derecho a ser atendido.
6.- Una plaza en la escuela concertada cuesta (por que le pagan menos) al Estado el 40% menos que esa misma plaza en la escuela pública, y no es de menor calidad, y hay más demanda que plazas en la escuela concertada, gestionada por la Iglesia Católica.
7.-Una plaza de residencia de ancianos que gestiona la Iglesia cuesta (por que le pagan menos) al Estado el 50% menos que esa misma plaza gestionada en una residencia pública, y no es de peor calidad.
8.-Solo por estos capítulos la Iglesia ahorra al Estado miles de millones de euros cada año.
9.- Además, las Cáritas en todas las parroquias de España están saturadas de peticiones y, gracias a un voluntariado generoso, que lo hace por Dios y por los pobres, están siendo atendidas millones de personas, que experimentan a la Iglesia Católica como su dulce hogar.
Resumen
La Iglesia, "no es un parásito en la sociedad de nuestros días”. La Iglesia no vive a costa del Estado, sino sostenida por sus fieles, hace un gran bien a la sociedad de nuestro tiempo, aunque a los enemigos de la Iglesia les cueste trabajo reconocerlo o incluso lo nieguen con mentiras que nadie se cree.
La Iglesia de hoy es ejemplar y no pide privilegios, sólo quiere libertad y que les dejen en paz para cumplir su misión: para predicar la verdad del Evangelio para administrar los sacramentos del Señor, para favorecer un mundo nuevo, más justo, más solidario, más fraterno. Aunque escueza a muchos políticos, que no quieren a Dios en nuestras vidas, pero para curar heridas hay que descubrirlas y curarlas.
En todo esto Dios es siempre un aliado, nunca un adversario. La religión es un factor positivo para la sociedad, es un elemento de convivencia y de paz. Por eso, vale la pena apoyar a nuestra querida y santa Iglesia, la única Utopía que vive hoy, incluso después de 20 siglos de machacar a sus componentes.
Aprovechando esta oportunidad para dirigirme a Vd., esperando que también pueda leer en este periódico “alguna flor” que le brinde a nuestra Iglesia, a la que también tanto debe nuestra nación, reciba un saludo.
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