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La importancia del fondo de maniobra en las empresas

En estos tiempos que corren, muchos responsables de administración y directores financieros reciben la siguiente información relacionada con el riesgo comercial de alguno de los clientes de su empresa: “No se puede aumentar el riesgo porque el deudor dispone de un fondo de maniobra negativo”. En el peor de los casos incluso no existe siquiera posibilidad de concederle riesgo al cliente ya que la cuantía del fondo de maniobra negativo es de una importancia relevante y va en aumento con respecto al balance presentado en la anualidad anterior.

Contar con un fondo de maniobra suficiente es sin duda una garantía para la estabilidad de una empresa ya que, desde el punto de vista de la financiación, es la parte del activo circulante que es financiada con recursos permanentes.

Fondo de Maniobra = capitales propios + exigible a largo – activo fijo o lo que es lo mismo, recursos permanentes – activo fijo.

En términos generales, el fondo de maniobra debe ser positivo porque de lo contrario se daría la circunstancia de que el activo fijo estaría financiado con exigible a corto plazo y este hecho aumentaría la probabilidad de impago de la empresa. También es importante que sea positivo porque hay una parte del activo circulante, como el stock de seguridad o el saldo mínimo necesario de disponible, que a causa de su permanencia en el tiempo, podría considerarse como una inversión a largo plazo y esta parte del activo circulante ha de ser financiada con recursos permanentes, es decir, con el fondo de maniobra positivo.

Este principio, que es válido normalmente, sin embargo no es aplicable a todas las empresas. Una empresa que cobra sus ventas al contado y paga a sus proveedores a 180 días, o una empresa que compra a 30 días y paga a 90 días por ejemplo, puede funcionar correctamente con esta operativa, como es el caso de los grandes hipermercados o algunas grandes cadenas de tiendas y establecimientos, sin peligro de suspender pagos, siempre que no se vean alteradas las velocidades a las que se mueven esas masas patrimoniales. Las existencias permanecen almacenadas tan pocos días que se cobran antes de que se tengan que pagar, con lo que las necesidades operativas de fondos resultan negativas. Un caso parecido ocurre con las compañías de seguros, que cobran las primas de los asegurados e indemnizan posteriormente cuando tiene lugar el siniestro. Exceptuando estos casos, se dice que para conseguir un buen equilibrio, el activo circulante debería ser el doble que el exigible a corto plazo.

Finalmente, es muy importante tener claro que mientras que siempre los pagos son ciertos (pasivo circulante), los ingresos son inciertos, ya que no todo el activo circulante es efectivo. Por ello incluso a veces las empresas bien gestionadas quedan expuestas a las variaciones del mercado y un impago de cuantía considerable o una frecuencia de impagos de menor importe pero importancia relevante en el corto plazo pueden afectar directamente al fondo de maniobra y por consiguiente a la liquidez de la empresa, o una empresa con un fondo de maniobra positivo pero con un activo corriente constituido principalmente por existencias puede pasar dificultades si las ventas disminuyen debido a una caída significativa en el consumo de sus productos. Por lo tanto es fundamental el análisis del fondo de maniobra de los clientes en la gestión de los riesgos comerciales de la empresa como medida informativa y preventiva de posibles impagados en el futuro.

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