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España, fuera de plazo. La necesaria reconversión del sector inmobiliario

[Img #8178]Sin ánimo de crear alarma de forma injustificada y con la esperanza que no se cumpla este pronóstico, afrontemos realidades: creo sinceramente que España está fuera de plazo. Posiblemente no tendrá que ser intervenida -sin que éste sea un riesgo que deba ser excluido en atención a cómo se desarrollen los acontecimientos futuros muy próximos-, pero casi con toda probabilidad estamos ante la antesala de nueva etapa de destrucción de empleo y de tejido productivo que se manifestará con virulencia a partir del mes de octubre. Por tanto, un mayor deterioro de las cuentas públicas y una mayor erosión del estado de bienestar. Por tanto, vamos a peor.

Durante los últimos tres años hemos venido advirtiendo que la construcción residencial se dirigía directamente a su paralización casi absoluta. Los últimos indicadores nos dicen que en el semestre de 2011, por desgracia, se confirmará este funesto pronóstico con tasas de producción irrelevantes.

Como adecuadamente señaló el Banco de España en su informe de diciembre de 2010, el efecto arrastre de la actividad inmobiliaria en las distintas ramas de actividad de nuestra economía, su impacto en el principal activo que integra el patrimonio de las familias y su configuración de los flujos financieros de los hogares y empresas, hace que la inversión residencial tenga un efecto determinante en los ciclos expansivos y recesivos de nuestra economía.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿En qué situación nos encontramos? Hablemos con datos –y pido perdón desde este momento por la abundancia de cifras que vamos a utilizar, pero es la única forma de entender el calado del problema que estamos padeciendo-. Hablemos con los mismos datos que baraja el propio Banco de España.

La contribución de inversión en vivienda entre 1998 y 2007 supuso al PIB nacional 5 puntos porcentuales (pp), los mismos que se han perdido entre 2008 y 2010, pasando del 9,5 del PIB al 4,2 actual, por debajo de la media de la UE que se encuentra sobre el 6 pp del PIB.

Esos valores excluyen los consumos intermedios que aparecerán contabilizados en otras ramas de nuestra economía. En el caso de España se estima que esos 5 puntos porcentuales de inversión residencial, arrastran 1,5 pp del PIB en industria y un 1 pp del PIB en servicios.  Por tanto la contribución de la inversión residencial en el PIB nacional, tanto en la fase expansiva como en la recesiva, podría cifrarse en el 8% del PIB, pasando del 12 pp de 2007 al actual 4,2 pp aproximadamente. Es decir, estaríamos hablando de que en términos de Contabilidad Nacional, desde el punto de vista de la oferta, el sector residencial habría reducido su contribución en PIB nacional con unos 80.000 millones de euros en tres años.

En términos de empleo el dato no es menos relevante. De todo el empleo creado durante el ciclo expansivo, la inversión residencial creó 1,3 millones de puestos de trabajo, de los cuales 900 mil se crearon en el sector construcción y 400 mil en otras ramas. De igual forma, de los empleos destruidos entre 2008 a 2010 en el sector de la construcción, 1,1 millones, 750 millones de ellos se corresponden con el sector construcción; el resto con otras ramas.

Pero existe otro efecto muy negativo del descenso brutal en inversión residencial que se expresa en términos de demanda de los hogares, y en el descenso del consumo privado a través del llamado “efecto riqueza”, entre otras cosas por las expectativas de caída de la renta. Y este es difícil de evaluar, pero el consumo de los hogares está “congelado”.  

¿Hacía donde vamos? Los indicadores nos siguen diciendo que la inversión residencial continúa contrayéndose de forma abrupta en este presente ejercicio, y que puede empeorar mucho más aún en los próximos 12 meses, con el agravante de que parte de esa “inversión” se corresponde a renovaciones de lo ya invertido y no nuevas iniciativas generadoras de empleo. Existen incluso posibilidades de recaer en una nueva recesión si, además, se confirma el nuevo tsunami financiero internacional y nacional del mes de agosto.

Llegado a este punto, es obvio que el sector residencial en España está haciendo un ajuste brutal, sin planificación, de manera desordenada, dependiente de una reestructuración del sistema financiero cuyo final se ha prorrogado una y otra vez -no en interés de la economía española sino al servicio de otros intereses- para acabar tres años después como tendría que haberlo hecho en 2008, con intervención pública en el capital de las cajas infracapitalizadas y, eso sí, con una gran destrucción de tejido productivo de por medio.

A corto plazo no parece que ningún sector productivo intensivo en mano de obra esté en condiciones de crear empleo en cantidad significativa. Ni tampoco se vislumbra a corto ningún otro que pueda contribuir para que el PIB nacional pueda crecer por encima del 2,5 pp. Los ingresos públicos se van a seguir deteriorando durante 2011 y 2012. La situación es crítica. Necesitamos reaccionar.

¿Qué proponemos en defensa de los intereses de todos los ciudadanos? Siendo tan crítica la situación y con visos de emporar, APIRM asume su parte de responsabilidad y presentará el próximo día 21 de julio en San Pedro del Pinatar una propuesta de reconversión del sector en consonancia con las líneas generales marcadas por nuestra Asociación Nacional (APCE). Nuestro objetivo, como hemos defendido en ocasiones anteriores, no es volver a los niveles de 2007; nuestro objetivo es proponer un futuro sostenible y equilibrado en términos de producción y de empleo, una planificación que sirva para mejorar nuestro sistema inmobiliario en interés de todos, con acciones que podrán acometerse con carácter inmediato y otras de carácter estratégico de futuro, y con único fin: combatir de manera efectiva la destrucción y desolación a la que nos enfrentamos. No es que la recuperación de nuestra economía dependa en exclusiva de la recuperación de nuestro sector, pero es obvio que puede ayudar de manera importante. Quedáis emplazados.

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