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crónica | pesca

La pesca, un refugio laboral incierto

Mercedes Salas Sábado, 23 de Febrero de 2013 Tiempo de lectura:

La crisis ha provocado un incremento de la demanda para trabajar en la pesca de jóvenes y de personas con experiencia que se reenganchan tras haber perdido su empleo en otras ocupaciones

[Img #13022]La crisis ha provocado un incremento de la demanda para trabajar en la pesca de jóvenes y de personas con experiencia que se reenganchan tras haber perdido su empleo en otras ocupaciones, pero la situación del sector hace muy difícil convertir al mar en un refugio laboral.

El paro ha motivado una mayor afluencia de personas a las costas -para trabajar en pesca o marisqueo- y una subida de las matrículas en escuelas profesionales, según varias fuentes del sector consultadas por Efeagro.

Sin embargo, y especialmente en flotas artesanales, la vuelta al mar consiste muchas veces en echar una mano en la embarcación de la familia ante la falta de alternativas y hay pocos indicios de que mejoren las perspectivas de relevo generacional.

Si hay un regreso a la pesca las estadísticas no lo reflejan, pues en enero la afiliación al Régimen del Mar de la Seguridad Social sumaba 58.043 personas, un -1,71 % interanual.

Por otro lado, la escasez de pescado, la falta de cuotas o la incertidumbre por la futura Política Pesquera comunitaria (PPC) sitúan a este segmento económico en un momento de transición o "encrucijada", según algunos profesionales.

El gerente adjunto de la cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), José Antonio Suárez-Llanos, ha explicado que se ha notado más demanda por parte de algunos jóvenes, pero que "se están reenganchando fundamentalmente" personas con experiencia que dejaron el mar y, sobre todo, para trabajar como marineros.

Este dato se refleja en las solicitudes para cursos de formación, pues abundan más las de "reciclaje" que las enfocadas a empezar a embarcarse, según ARVI.

En los catálogos de puestos de "difícil cobertura" del Ministerio de Empleo figuran muchos relacionados con el mar -desde maquinista a contramaestre o cocinero-, pero en el ámbito naval o mercante, y no para el pesquero.

No obstante, en pesca es "endémica" también la escasez de maquinistas, según Suárez-Llanos.

El presidente de la Asociación Española de Titulados Náutico Pesqueros (Aetinape), José Manuel Muñiz, ha apuntado que los demandantes de empleo "se agarran a un clavo ardiendo, las escuelas náutico-pesqueras están llenas de gente", pero la pesca "no es una salida".

"En los últimos años las condiciones de trabajo han caído en picado en el mar; cada vez hay menos buques, más presión de las patronales y más 'dumping' social", ha recalcado Muñiz, además de señalar que los jóvenes "encuentran barreras" porque no se ha potenciado la pesca.

Por su parte, el presidente de la Fundación Lonxanet, Antonio García Allut, cree que en las costas de Galicia se ha originado "cierto dinamismo" y "movimiento" de desempleados que se fueron a las ciudades y ahora vuelven a colaborar en la empresa familiar.

Pero el responsable de la Fundación Lonxanet -que trabaja en proyectos para potenciar actividades artesanales- también duda de que los jóvenes tomen el testigo de una profesión con una media de edad de 47 o 48 años: "Es un sector complejo y dependerá de que el pescador haga escuchar más sus demandas".

Desde la Asociación Gallega de Mariscadoras (Agamar), su presidenta, Natalia Laiño, ha constatado más peticiones para trabajar, "que no podemos satisfacer" porque las plazas son justas y el marisqueo está "en un momento extremadamente difícil".

En el litoral mediterráneo, se nota "muy poco" la demanda, en todo caso hay "más hijos que van con sus padres", reconoce el presidente de la Plataforma Mediterránea de Pescadores Artesanales (MedArtNet), Ramón Tarridas.

"No solo hablamos de una crisis económica, sino de recursos", según Tarridas, quinta generación de una familia de pescadores.

Ha remarcado que en Cataluña se ha reducido a la mitad el número de barcos de artes menores en los últimos diez años.

A su juicio, hay que cambiar la mentalidad y emprender proyectos para favorecer la venta directa o la comercialización con distintivos (similares a las denominaciones de origen) que proporcionen más valor añadido al marisco o pescado del día.

Sin embargo, "el pescador muchas veces piensa que el mundo empieza en la proa y acaba en la popa", según Tarridas.

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