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Opinión |
Lunes, 25 de Febrero de 2013

Entre parches (Rajoy) y más recortes (Bruselas)

Rajoy dijo en el Congreso que ha evitado que el barco se hunda y que estamos “en la antesala” de la recuperación (algún día acertará). No dijo que su política de recortes ha llevado a la economía a caer más del triple que en 2011 y perder 850.000 empleos. Ahora, Rajoy nos vende  “reanimar la economía”, con 900 millones anuales para crear empleo juvenil (con más contratos basura), una pequeña dosis de crédito e incentivos para que los jóvenes pasen de ser parados a emprendedores. Medidas que están bien, pero que sin consumo y sin ventas, no servirán de mucho: es como dar aspirinas a un enfermo en coma.Hace falta reanimar la economía con estímulos potentes, como han hecho EEUU, Japón, China o Brasil, todos menos Europa. Pero Bruselas no quiere y va a exigir  a España más ajustes: subir impuestos y más recortes, este año y sobre todo para 2014. Una receta que ya conocemos y que nos traerá más recesión y más paro. Así no salimos a flote.  
 
Tras 14 meses de Gobierno, Rajoy comenzó su discurso sobre el Estado de la Nación con el mejor balance de su gestión: 5.965.400 parados. Lo que no dijo es que 691.800 son “suyos”, fruto de una política de recortes que ha llevado a España a la recesión, con una caída de la economía (-1,5%) que es casi cuatro veces la que heredó en 2011(-0,4%).

Para Rajoy, “España ya tiene la cabeza fuera del agua” (mejor hubiera dicho: “seguimos con el agua al cuello”). Y presumió de cuatro logros discutibles. Uno, que España no se ha hundido, que no ha habido rescate y ha vuelto la confianza en España. Un dato: la prima de riesgo estaba en 310 cuando tomó posesión en diciembre 2011 y en 354 el día del debate. Y si los mercados nos han dado una tregua, no ha sido tanto por la política de ajustes de Rajoy como por la amenaza del BCE en julio de intervenir. Pero en cualquier momento puede volver el baile, incluso este lunes a tenor del resultado de las elecciones en Italia. El segundo, la reforma financiera, costosa y que aún durará un par de años, a costa de no tener crédito. El tercero, el superávit exterior, aunque no dijo que se debe más al desplome de las importaciones que a las exportaciones, que apenas crecen (+3,8%, la tercera parte que en 2010 y 2011), por la recesión en Europa. Y cuarto, que ha bajado el déficit público al 6,9%: un fracaso, ya que el objetivo era bajarlo al 6,3% del PIB y a pesar de los duros recortes, no se ha conseguido.

Puede seguir leyendo este artículo en el blog de Javier Gilsanz, Economía a lo claro.

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Ilustración: Enrique Ortega
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