Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Martes, 26 de Febrero de 2013

El sueldo de los alcaldes no es el problema

  • Bolivia nos toma el pelo
  • Europa nos ningunea
  • La corrupción nos avergüenza
  • Inflación con paro es un monstruo que nos devora
  • Los recortes en la calle
  • Sentencias judiciales que parecen de tómbolas
  • Indultos de afines que manipulan el poder judicial
  • Pulsos soberanistas
  • Sindicatos cobrando subvenciones
Y el ejemplo de la politocracia nacional es bajar el sueldo de políticos locales. Parece una película mala.

El sueldo de los alcaldes no es el problema. La gran mayoría son personas dedicadas a su municipio noche y día, a disposición de los vecinos, de los funcionarios, de la Policía Local y de todo el que llame a su puerta. Sin olvidar las preocupaciones para cumplir con una legislación prolija y engorrosa, porque, a la hora de exigir a otros, nuestros legisladores y gobierno no tienen fin.

Esta labor, y otras muchas merecen un sueldo digno y recuperación de gastos, y, casi todos, están en esa línea. Además si no cumplen, el pueblo no les renueva el mandato en las poblaciones medias y bajas.

El problema sigue estando en el derroche de puestos de trabajo creados ad hoc para compañeros de siglas, familiares y compinches. Cargos públicos innecesarios, asesores, responsables de consorcios, fundaciones, institutos públicos, consejos asesores (soslayando muchas veces a los pobres funcionarios), etc. que, con sus correspondientes prebendas, con su personal contratado, secretarias, conserjes, choferes, etc. nos hunden cada vez más, al llevarse un dinero que debería estar destinado a ayudar a las empresas a mantener empleo, a inversiones públicas necesarias y a crédito a las familias para tratar de salir de esta puñetera crisis de la única forma posible creciendo económicamente.

Empezar por el sueldo de alcaldes y ediles es empezar por el chocolate del loro, tratando de despistar al ciudadano de la cuestión principal. El derroche sin fin.

Más artículos de Eugenio Pedreño en su blog del Círculo de Economía


Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.