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Opinión |
Jueves, 28 de Febrero de 2013

Había una vez un circo

Damien Hirst, artista británico internacionalmente conocido cuya obra alcanza cifras astronómicas en el mercado del arte, ha participado por tercera vez consecutiva en el proyecto solidario Comic Relief –organización británica que recauda dinero para ayudar a las personas necesitadas de África y el Reino Unido-, al realizar 50 litografías de una de sus piezas más famosas, la calavera de diamantes denominada “For the Love of God” (Por el amor de Dios), introduciendo en ella una pequeña modificación: le ha puesto una nariz roja de payaso.

El propio artista explicaba sobre este trabajo que “a veces el arte se toma demasiado en serio, así que es bueno ser capaz de reírse de uno mismo, y es bueno el humor para recaudar fondos. Espero que esta brillante nariz roja produzca sonrisas y un montón de dinero”.

Si en la declaración de Hirst se sustituye la palabra arte por la palabra política, tal vez se pueda hallar la clave para esta España esperpéntica y agonizante, esto es, promocionarla como el circo más grande del mundo, cobrar entrada y forrarnos.

La enmarañada comparecencia de la Cospedal explicando de forma incoherente el despido diferido de Bárcenas, habría quedado totalmente justificada si hubiera lucido una nariz roja en el rostro homenajeando el surrealista lenguaje utilizado por Ozores en el “Un, dos, tres”.

La princesa Corinna, nariz roja sobre la plastificada cara, le habría hecho un fantástico guiño a “La escopeta nacional”, de Berlanga, si junto a su inestimable comentario sobre lo duro que es “ser mujer y encima rubia”, hubiera aportado como prueba de su bondad un frasquito lleno con los pelos rubios de su aristocrático coño.

Bárcenas, nariz roja en ristre y amenazante cuchillo en mano, lo bordaría si explicara su buen ojo clínico para los negocios multimillonarios mientras se comía una manzana a lo Tony Leblanc.

Y así suma y sigue. Lo único que tiene que hacer toda esta panda es empezar a hablar con un “¿cómo están ustedes?” y lo demás vendrá robado, perdón, rodado.

[Img #13143]

“For the Love of Comic Relief”, de Damien Hirst

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