Dirección de operaciones
Durante muchos años hemos crecido al amparo del sector turístico, del sector de la construcción, del sector financiero, y del sector servicios, que se apoyaba precisamente en el crecimiento económico y en el consumo interno derivado de la bonanza del resto de sectores.
Así, hemos abandonado el sector industrial. Gran parte de nuestras empresas industriales han dejado de ser competitivas. No hemos prestando atención a la productividad de nuestras industrias y nos hemos quedado en tierra de nadie: entre los países que compiten diferenciándose con mejores procesos y tecnología (como los del Norte de Europa, Japón y Estados Unidos) y los que se diferencian por tener costes reducidos (como China, India y los países del sureste asiático).
Nuestro sector servicios y, muy importante, el sector público, nuestra mastodóntica administración pública y el tan nombrado estado del bienestar, son totalmente insostenibles sin un sector industrial fuerte, un sector industrial con pymes y grandes empresas muy productivos, que puedan competir en un mundo global.
Esta mejora de la productividad que hará posible un sector industrial fuerte y sólido, no puede venir de la bajada de salarios para competir contra China o India, debe venir de las mejoras en la producción. Siempre se habla de la Innovación como la salvación de nuestras empresas, y si bien la innovación es importante, suele pensarse en ella como innovación en producto. El producto es importante, pero el gran abandonado es el proceso, la operación, la innovación en los procesos productivos. Las empresas con éxito basan su productividad no pagando peor a los trabajadores, sino consiguiendo pagar mejor que nadie, reteniendo a los mejores trabajadores, y apoyándose en muy buenos sistemas de gestión de la producción, la logística y la calidad, para poder mantener estos altos salarios y aún así ser más productivos que la competencia.
Son estas áreas en las que debemos basar nuestros esfuerzos para conseguir ser más productivos y competitivos. Dentro de lo que llamamos dirección de operaciones incluimos:
- La gestión de la producción.
- La gestión de la logística,
- La gestión de la calidad,
- La gestión del mantenimiento,
- Reducción de costes innecesarios, cero desperdicios, y algunas otras áreas de la empresa…
Son estas áreas en las que debemos focalizar nuestros esfuerzos para poder mejorar la productividad de nuestras industrias. La política regional debe tomar como prioridad impulsar el sector industrial, y hacerlo más productivo y competitivo a través de la mejora en la dirección de operaciones.
Si conseguimos que el sector industrial sea competitivo, tirará del sector servicios, aguantará al sector público y mantendrá el sistema del bienestar.
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Así, hemos abandonado el sector industrial. Gran parte de nuestras empresas industriales han dejado de ser competitivas. No hemos prestando atención a la productividad de nuestras industrias y nos hemos quedado en tierra de nadie: entre los países que compiten diferenciándose con mejores procesos y tecnología (como los del Norte de Europa, Japón y Estados Unidos) y los que se diferencian por tener costes reducidos (como China, India y los países del sureste asiático).
Nuestro sector servicios y, muy importante, el sector público, nuestra mastodóntica administración pública y el tan nombrado estado del bienestar, son totalmente insostenibles sin un sector industrial fuerte, un sector industrial con pymes y grandes empresas muy productivos, que puedan competir en un mundo global.
Esta mejora de la productividad que hará posible un sector industrial fuerte y sólido, no puede venir de la bajada de salarios para competir contra China o India, debe venir de las mejoras en la producción. Siempre se habla de la Innovación como la salvación de nuestras empresas, y si bien la innovación es importante, suele pensarse en ella como innovación en producto. El producto es importante, pero el gran abandonado es el proceso, la operación, la innovación en los procesos productivos. Las empresas con éxito basan su productividad no pagando peor a los trabajadores, sino consiguiendo pagar mejor que nadie, reteniendo a los mejores trabajadores, y apoyándose en muy buenos sistemas de gestión de la producción, la logística y la calidad, para poder mantener estos altos salarios y aún así ser más productivos que la competencia.
Son estas áreas en las que debemos basar nuestros esfuerzos para conseguir ser más productivos y competitivos. Dentro de lo que llamamos dirección de operaciones incluimos:
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- La gestión de la logística,
- La gestión de la calidad,
- La gestión del mantenimiento,
- Reducción de costes innecesarios, cero desperdicios, y algunas otras áreas de la empresa…
Son estas áreas en las que debemos focalizar nuestros esfuerzos para poder mejorar la productividad de nuestras industrias. La política regional debe tomar como prioridad impulsar el sector industrial, y hacerlo más productivo y competitivo a través de la mejora en la dirección de operaciones.
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