La política energética regional
La política energética en su máxima amplitud tiene un carácter estratégico, dado que la energía es una necesidad básica para el funcionamiento del país. Su planificación debe dirigirse desde el Gobierno nacional, ya que hay una completa integración con el resto de comunidades autónomas.
Pero dentro del gran espectro de políticas sub-sectoriales que incluye la política energética, y siempre siguiendo las grandes líneas estratégicas acordadas por la Unión Europea y el Gobierno nacional, hay un amplio abanico de oportunidades que la política regional puede potenciar y aprovechar.
Una política regional, que debe su razón de ser a una mayor cercanía a los ciudadanos, debe buscar objetivos ambiciosos y a la vez pragmáticos que lleguen a las personas, y que estén enfocados a mejorar su calidad de vida.
En estos términos, el aumento de la actividad económica de las empresas del sector industrial y el de servicios, el ahorro en la factura energética de las familias y hogares, y una ciudad más amigable y sostenible, son objetivos dentro del alcance de competencias y actividades del Gobierno Regional.
Mejora de la competitividad de las industrias. Más industria
La dependencia energética de las industrias regionales es muy alta, y les hace muy sensibles a alzas en los precios. Para conseguir una industria más competitiva es fundamental mejorar tanto la dependencia energética como el precio de la energía del tejido industrial regional.
Clúster de empresas energéticas
Es importante fomentar la creación de empresas del sector servicios especializadas en diversas tecnologías energéticas, que presten servicio tanto a las grandes empresas del polo energético regional como al resto de empresas industriales, de servicios e incluso a los particulares. La mejor forma de difundir mejores prácticas en eficiencia energética es a través de pymes que precisamente tengan como producto o servicio implantar mejoras de eficiencia y ahorro energético en empresas y particulares.
Fomento del vehículo eléctrico
El vehículo eléctrico es una realidad. Aporta tantas ventajas desde el punto de vista medioambiental, económico y de rendimiento que es indudable que es el futuro y presente. Pero aún existen barreras que se pueden eliminar a nivel regional para facilitar su implantación. Facilitar la carga en garajes con múltiples propietarios, propiciar el uso de las baterías de los coches como acumuladores de energía eléctrica para el hogar, ofrecer plazas preferentes de aparcamiento en las calles para vehículos eléctricos, bajar impuestos regionales y locales a estos vehículos, cambiar las flotas de vehículos oficiales, … son medidas que romperán las barreras existentes para la implantación definitiva del vehículo eléctrico.
Menor coste energético para familias y hogares
El coste energético para las familias y hogares depende del precio de la energía y del consumo energético. Para bajar este coste se pueden y deben aplicar medidas en ambas direcciones: reducción del precio de la energía comprándola en mercado, con acuerdos privados o con el fomento del asociacionismo en la compra; y mayor eficiencia energética, generación propia con autoconsumo, y balance neto.
Ciudades inteligentes
EL concepto de ciudad inteligente o Smart City es multidimensional, esto es, se aplica a una multitud de tecnologías distintas y de servicios o experiencias ciudadanas. La implantación de las Smart Grid o redes inteligentes en los suministros energéticos es fundamental para poder ejecutar varias de las políticas indicadas anteriormente respecto al vehículo eléctrico y el autoconsumo o incluso balance neto. Por lo tanto, son una prioridad por su carácter horizontal.
Se puede hacer mucho en política energética regional para mejorar la competitividad de la economía murciana y aligerar la carga económica que la energía supone para todos los ciudadanos. Una inteligente gestión de los recursos destinados a estas políticas sin duda alguna multiplicará sus efectos en las empresas y ciudadanos.
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Pero dentro del gran espectro de políticas sub-sectoriales que incluye la política energética, y siempre siguiendo las grandes líneas estratégicas acordadas por la Unión Europea y el Gobierno nacional, hay un amplio abanico de oportunidades que la política regional puede potenciar y aprovechar.
Una política regional, que debe su razón de ser a una mayor cercanía a los ciudadanos, debe buscar objetivos ambiciosos y a la vez pragmáticos que lleguen a las personas, y que estén enfocados a mejorar su calidad de vida.
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El vehículo eléctrico es una realidad. Aporta tantas ventajas desde el punto de vista medioambiental, económico y de rendimiento que es indudable que es el futuro y presente. Pero aún existen barreras que se pueden eliminar a nivel regional para facilitar su implantación. Facilitar la carga en garajes con múltiples propietarios, propiciar el uso de las baterías de los coches como acumuladores de energía eléctrica para el hogar, ofrecer plazas preferentes de aparcamiento en las calles para vehículos eléctricos, bajar impuestos regionales y locales a estos vehículos, cambiar las flotas de vehículos oficiales, … son medidas que romperán las barreras existentes para la implantación definitiva del vehículo eléctrico.
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EL concepto de ciudad inteligente o Smart City es multidimensional, esto es, se aplica a una multitud de tecnologías distintas y de servicios o experiencias ciudadanas. La implantación de las Smart Grid o redes inteligentes en los suministros energéticos es fundamental para poder ejecutar varias de las políticas indicadas anteriormente respecto al vehículo eléctrico y el autoconsumo o incluso balance neto. Por lo tanto, son una prioridad por su carácter horizontal.
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