Objetivo: Ganar dinero
Partiendo de la definición que el Diccionario de la Lengua Española otorga a la Empresa y que se describe como “unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos”, debemos reconocerle como objetivo fundamental el de “ganar dinero”. Si bien caben otros propósitos distintos y que incluso pueden caracterizarse por cierto altruismo, renunciando parcialmente a ese ánimo auto enriquecedor, que debe suponer su continuado y decidido impulso, jamás podremos olvidar ni total ni permanentemente aquel objetivo pues, en ese caso, estaríamos poniendo en grave riesgo su viabilidad y continuidad.
Considerando lo anterior, debemos reflexionar acerca de la figura principal que debe asumir la gran responsabilidad de hacer cumplir ese objetivo, concluyendo, creo que irremediablemente, que esta importante función recae sobre el Gerente, Director General, Consejero Delegado, Administrador o como quiera o deba denominarse en función del órgano de gobierno que se haya elegido. Para dar debido cumplimiento a esta delicada misión, el Gerente debe tener un único y casi obsesivo pensamiento, como maximizar la rentabilidad de todas y cada una de sus acciones y como elevar a las mayores cotas posibles el valor añadido que aporta a la compañía que dirige, eligiendo entre las infinitas opciones de actuación que se le presentan y ejecutando solo aquellas que cumplan con estas condiciones, aportar valor, maximizar la rentabilidad e incrementar el beneficio.
Si analizamos con cierto sentido autocrítico las tareas que ejecutamos como Gerentes, comprobaremos como, en más ocasiones de las recomendables, nos enredamos en funciones que nos desvían de nuestra misión fundamental y que, como se ha dicho, no debe ser otra que ganar dinero, lo que debería hacernos reaccionar y reconducir de inmediato nuestra atención hacía ese cometido que se nos ha asignado y que recordemos consiste en maximizar la rentabilidad e incrementar el beneficio, reconociendo que el mejor modo de conseguirlo es centrándonos en nuestro negocio, tratando de optimizar nuestras operaciones para alcanzar una mayor competitividad y obtener unos mayores ingresos.
Así pues, teniendo claro cuál es la responsabilidad principal del Gerente, al asumir este papel se debe contemplar de manera abierta y muy receptiva todos los apoyos y recursos con lo que se puede contar, sean internos o externos, concentrando todo el esfuerzo propio en lo que es puramente negocio, rodeándose de un competente equipo de cualificados profesionales que se ocupen de aquellas materias accesorias pero fundamentales para su actividad, con lo que se obtendrá además un importante efecto multiplicador, que sin duda contribuirá muy positivamente a su misión.
Por tanto, como Gerentes, debemos centrarnos en ganar dinero y delegar todo los demás.
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Considerando lo anterior, debemos reflexionar acerca de la figura principal que debe asumir la gran responsabilidad de hacer cumplir ese objetivo, concluyendo, creo que irremediablemente, que esta importante función recae sobre el Gerente, Director General, Consejero Delegado, Administrador o como quiera o deba denominarse en función del órgano de gobierno que se haya elegido. Para dar debido cumplimiento a esta delicada misión, el Gerente debe tener un único y casi obsesivo pensamiento, como maximizar la rentabilidad de todas y cada una de sus acciones y como elevar a las mayores cotas posibles el valor añadido que aporta a la compañía que dirige, eligiendo entre las infinitas opciones de actuación que se le presentan y ejecutando solo aquellas que cumplan con estas condiciones, aportar valor, maximizar la rentabilidad e incrementar el beneficio.Si analizamos con cierto sentido autocrítico las tareas que ejecutamos como Gerentes, comprobaremos como, en más ocasiones de las recomendables, nos enredamos en funciones que nos desvían de nuestra misión fundamental y que, como se ha dicho, no debe ser otra que ganar dinero, lo que debería hacernos reaccionar y reconducir de inmediato nuestra atención hacía ese cometido que se nos ha asignado y que recordemos consiste en maximizar la rentabilidad e incrementar el beneficio, reconociendo que el mejor modo de conseguirlo es centrándonos en nuestro negocio, tratando de optimizar nuestras operaciones para alcanzar una mayor competitividad y obtener unos mayores ingresos.
Así pues, teniendo claro cuál es la responsabilidad principal del Gerente, al asumir este papel se debe contemplar de manera abierta y muy receptiva todos los apoyos y recursos con lo que se puede contar, sean internos o externos, concentrando todo el esfuerzo propio en lo que es puramente negocio, rodeándose de un competente equipo de cualificados profesionales que se ocupen de aquellas materias accesorias pero fundamentales para su actividad, con lo que se obtendrá además un importante efecto multiplicador, que sin duda contribuirá muy positivamente a su misión.
Por tanto, como Gerentes, debemos centrarnos en ganar dinero y delegar todo los demás.
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