Solo la plaza de Milán presentó peores resultados que el mercado español
El tercer peor resultado semanal de la Bolsa española -en los cinco últimos días perdió el 3,7%- estuvo condicionado por la próxima retirada de los estímulos monetarios en Estados Unidos y por las ventas en el mercado de deuda.
También contribuyeron a la bajada la recogida de beneficios tras el vencimiento de los contratos de futuros al término del período anterior y la contracción de la actividad industrial en China.
Con las cinco sesiones de la semana con pérdidas, la Bolsa española registró el segundo peor resultado entre las principales plazas europeas, ya que Milán cedió el 4,02%; el índice Euro Stoxx 50, el 1,91%; París, el 1,11%; Fráncfort, el 1,10%, y Londres, el 1,05%.
Tras un comienzo de semana en el que la Bolsa se resistía a alejarse del nivel de 8.600 puntos, el miércoles, después de la publicación de las actas de la Reserva Federal -banco central estadounidense- y de las declaraciones de su presidente, Ben Bernanke, la Bolsa apostó por las ventas.
Bernanke y las actas indicaban que la Reserva Federal podría dejar de inyectar dinero en el sistema financiero estadounidense mediante la compra de deuda, decisión que podría adoptar el próximo mes para aplicarla a continuación.
El endurecimiento de una política monetaria expansiva que ha proporcionado liquidez a las bolsas y ha sostenido últimamente su avance encendió las alarmas y las subidas sostenidas (Fráncfort llegó a registrar doce máximos históricos consecutivos) se tornaron en clamorosas bajadas.
Las futuras restricciones de fondos cambiaron la tendencia en el mercado de deuda y se vendieron los títulos de países periféricos (el rendimiento del bono español pasó del 4,2 al 4,42% esta semana, mientras que la prima de riesgo avanzó de 287 a 299 puntos básicos).
A esto, hubo que sumar en la jornada del jueves que la industria china se contraía en mayo, según el indicador adelantado de actividad del banco HSBC, lo que generaba enormes pérdidas en los mercados asiáticos (Tokio bajó más del 7%) y europeos, a través de la bajada de las empresas exportadoras (autos) y de materias primas.
Hasta los datos favorables en Estados Unidos (aumento de las ventas de viviendas nuevas o de los pedidos de bienes duraderos) eran interpretados como nefastos, porque podían servir para justificar y precipitar la retirada de los estímulos.
En relación con la marcha de la economía europea, esta semana se han conocido datos esperanzadores, como la mejoría de la actividad manufacturera y del sector servicios en la zona euro y en Alemania.
Respecto a la evolución semanal de los principales valores del mercado nacional, los integrantes del índice IBEX 35 bajaron treinta y dos, y subieron tres.
La mayor caída correspondió a Banco Sabadell, el 7,52%, seguido por Mediaset, que se depreció el 6,96%, en tanto que Inditex cayó el 6,64%; Bankinter, el 5,43%, y Ferrovial, el 5,17%.
Subieron Sacyr, el 12,48%; Banco Popular, el 2,48%, y Acerinox, el 0,24%.
Del resto de los grandes valores, Telefónica perdió el 4,24%; Repsol, el 4,16%; BBVA, el 4,02%; Banco Santander, el 3,61%, e Iberdrola, el 1,99%.
También contribuyeron a la bajada la recogida de beneficios tras el vencimiento de los contratos de futuros al término del período anterior y la contracción de la actividad industrial en China.
Con las cinco sesiones de la semana con pérdidas, la Bolsa española registró el segundo peor resultado entre las principales plazas europeas, ya que Milán cedió el 4,02%; el índice Euro Stoxx 50, el 1,91%; París, el 1,11%; Fráncfort, el 1,10%, y Londres, el 1,05%.
Tras un comienzo de semana en el que la Bolsa se resistía a alejarse del nivel de 8.600 puntos, el miércoles, después de la publicación de las actas de la Reserva Federal -banco central estadounidense- y de las declaraciones de su presidente, Ben Bernanke, la Bolsa apostó por las ventas.
Bernanke y las actas indicaban que la Reserva Federal podría dejar de inyectar dinero en el sistema financiero estadounidense mediante la compra de deuda, decisión que podría adoptar el próximo mes para aplicarla a continuación.
El endurecimiento de una política monetaria expansiva que ha proporcionado liquidez a las bolsas y ha sostenido últimamente su avance encendió las alarmas y las subidas sostenidas (Fráncfort llegó a registrar doce máximos históricos consecutivos) se tornaron en clamorosas bajadas.
Las futuras restricciones de fondos cambiaron la tendencia en el mercado de deuda y se vendieron los títulos de países periféricos (el rendimiento del bono español pasó del 4,2 al 4,42% esta semana, mientras que la prima de riesgo avanzó de 287 a 299 puntos básicos).
A esto, hubo que sumar en la jornada del jueves que la industria china se contraía en mayo, según el indicador adelantado de actividad del banco HSBC, lo que generaba enormes pérdidas en los mercados asiáticos (Tokio bajó más del 7%) y europeos, a través de la bajada de las empresas exportadoras (autos) y de materias primas.
Hasta los datos favorables en Estados Unidos (aumento de las ventas de viviendas nuevas o de los pedidos de bienes duraderos) eran interpretados como nefastos, porque podían servir para justificar y precipitar la retirada de los estímulos.
En relación con la marcha de la economía europea, esta semana se han conocido datos esperanzadores, como la mejoría de la actividad manufacturera y del sector servicios en la zona euro y en Alemania.
Respecto a la evolución semanal de los principales valores del mercado nacional, los integrantes del índice IBEX 35 bajaron treinta y dos, y subieron tres.
La mayor caída correspondió a Banco Sabadell, el 7,52%, seguido por Mediaset, que se depreció el 6,96%, en tanto que Inditex cayó el 6,64%; Bankinter, el 5,43%, y Ferrovial, el 5,17%.
Subieron Sacyr, el 12,48%; Banco Popular, el 2,48%, y Acerinox, el 0,24%.
Del resto de los grandes valores, Telefónica perdió el 4,24%; Repsol, el 4,16%; BBVA, el 4,02%; Banco Santander, el 3,61%, e Iberdrola, el 1,99%.



