El inicio del proceso de desbancarización de la financiación empresarial
Desde hace ya algún tiempo, las empresas españolas se encuentran, en mayor o menor medida y salvo excepciones, frente a un problema de escasez de crédito y financiación. El cambio de modelo originado por la larga crisis que vivimos, los problemas que atraviesa la banca, los rescates, las fusiones de entidades, la caída de la demanda interna, la disminución de las ventas de muchas empresas, las dificultades para hacer frente al endeudamiento, refinanciaciones, stocks sobredimensionados, morosidad, concursos de acreedores y una larga lista de inconvenientes han dado lugar a que las entidades financieras que operan en nuestro país no puedan cubrir bien las necesidades de financiación de muchos de sus clientes.
Sin entrar en detalles, el acceso a la financiación para el grueso de las pymes españolas actualmente es caro y complicado, especialmente cuando se trata del circulante. Sin embargo, se está empezando a producir un fenómeno al que nos podríamos referir como proceso de desbancarización de la financiación empresarial, debido principalmente a la búsqueda de nuevas soluciones para intentar solventar este grave problema de escasez de crédito.
Como consecuencia, empiezan a aparecer otros sistemas de financiación no bancaria o alternativa. Algunos ya existían anteriormente, y eran utilizados de forma complementaria, como las ampliaciones de capital, descuento no bancario, subvenciones, crédito oficial y otros sistemas de organismos oficiales, aunque no llegaban ni al 20% del total financiado. También se van desarrollando nuevas soluciones como los préstamos participativos, business angels, family office, inversores privados, etc. aunque todas las fórmulas descritas tienen en común que el riesgo no está garantizado generalmente.
Por ello, dentro de estos nuevos sistemas de financiación empresarial no bancaria, especial atención despierta, tanto por lo novedoso como por la operativa, el anticipo de facturas sin recurso a través de la sociedad gestora de un fondo privado de inversión creado por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación S.A. (CESCE) junto con algunas de las principales empresas del IBEX-35. Amparado el crédito bajo un elemento denominado título de liquidez, emitido por la aseguradora de riesgos comerciales y con calificación de garantía personal por el Banco de España, el solicitante cede la gestión de cobro de las facturas que quiere anticipar al fondo, que le ingresa en un máximo de 6 días el importe garantizado de cada factura, que suele oscilar entre el 80% - 90%, y el resto lo abona a vencimiento cuando cobra del deudor. El riesgo lo cubre el seguro de crédito y toda la gestión se realiza on-line. Lo increíble de este sistema revolucionario es que es válido para empresas de cualquier tamaño, tanto para ventas nacionales como comunitarias, no ocupa CIRBE ni del cedente ni del deudor y todo a un tipo de interés muy competitivo. Teniendo además en cuenta como se señaló anteriormente que se trata de un canal de financiación sin recurso, es decir, el riesgo siempre se encuentra garantizado y en caso de impago del crédito a su vencimiento por el deudor, la empresa que ha utilizado este sistema no tiene que hacer frente al descubierto. Resumiendo, sería el equivalente a un factoring sin recurso ampliado a la mayoría de la cartera de clientes de una empresa, que se haría efectivo en unos pocos clicks en la web de soporte y gestión de las operaciones.
También acaba de aparecer el primer fondo público de capital riesgo y gestión privada, lanzado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), destinado a realizar inversiones en empresas españolas en todas sus fases de desarrollo. La finalidad de este fondo sería impulsar la financiación no bancaria de proyectos que combinen innovación y emprendimiento invirtiendo en las empresas desde su creación y durante todas las fases de su desarrollo, para intentar mejorar su competitividad e internacionalización.
Estas nuevas soluciones, y otras que seguro se irán desarrollando, van a suponer sin duda un balón de oxígeno para muchas pymes que las podrán utilizar en mayor o menor medida, bien por necesidad, como sistema complementario o también como alternativa a las ofrecidas por las entidades financieras tradicionales si estas ofrecen costes más elevados o plantean fórmulas insuficientes para cubrir las necesidades reales de financiación de las empresas.
Es importante tener en cuenta que, aunque en España históricamente la banca se ha ocupado de más del 80% de la financiación empresarial, en países como Francia o Alemania el porcentaje oscila entre el 50%-60% y en Estados Unidos actualmente está alrededor del 30%.
Por lo tanto, es muy posible que en un futuro que ya es presente las soluciones de financiación empresarial dejen de ser tan dependientes de la banca tradicional, ganando peso las fórmulas no bancarias o la combinación de ambos sistemas como sucede en otros países, lo que posiblemente dará lugar a un sistema no tan dependiente, mucho más flexible, asequible, libre y competitivo.




















