Meditando mucho
Hoy tengo a Plutón mirando a Cuenca, y me dice el horóscopo que deje pasar los trenes de la vida por muy buenos que sean y me centre en meditar; como no especifica el tema de la meditación he escogido por mi cuenta y riesgo el de “Ding Jinhao estuvo aquí”.
Ding Jinhao es un adolescente chino al que le están dando candela virtual porque escribió, al parecer con una piedra, “Ding Jinhao estuvo aquí”, sobre uno de los relieves del célebre templo egipcio de Luxor, en concreto sobre un torso desnudo.
Acto vandálico aparte, si se piensa bien, aquí se entra en un bucle eterno y reflexivo sobre la inmortalidad, la trascendencia y demás evanescencias: la construcción del templo de Luxor fue ordenada por el faraón Amenofis III con la intención de dejar impronta de su grandeza, para ello destruyó un templo más antiguo construido por un faraón anterior, el cual, a su vez, pretendía lo mismo, pues en los bloques reutilizados por Amenofis, aunque en lugar poco accesible, puede verse grabado el nombre de Tutmosis IV, y así suma y sigue, todos peleando por dejar constancia de que estuvieron allí, como Ding Jinhao.
Pero mi meditación no acaba aquí, pues, teniendo en cuenta que en la actualidad vivimos una involución total, es bastante posible que se vuelvan a realizar esculturas y relieves de nuestros actuales faraones, y una se pregunta ¿volverá el arte idealizado del Antiguo Egipto o con tanta tele, cámara de fotos y teléfonos móviles, no quedará más remedio que dejar testimonio de la realidad? Si es lo segundo, hay que hacer lo que sea por el retorno de Aznar; es el único que tiene el torso en condiciones.
![[Img #15605]](upload/img/periodico/img_15605.jpg)
“Ding Jinhao estuvo aquí”, en chino mandarín.
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Ding Jinhao es un adolescente chino al que le están dando candela virtual porque escribió, al parecer con una piedra, “Ding Jinhao estuvo aquí”, sobre uno de los relieves del célebre templo egipcio de Luxor, en concreto sobre un torso desnudo.
Acto vandálico aparte, si se piensa bien, aquí se entra en un bucle eterno y reflexivo sobre la inmortalidad, la trascendencia y demás evanescencias: la construcción del templo de Luxor fue ordenada por el faraón Amenofis III con la intención de dejar impronta de su grandeza, para ello destruyó un templo más antiguo construido por un faraón anterior, el cual, a su vez, pretendía lo mismo, pues en los bloques reutilizados por Amenofis, aunque en lugar poco accesible, puede verse grabado el nombre de Tutmosis IV, y así suma y sigue, todos peleando por dejar constancia de que estuvieron allí, como Ding Jinhao.
Pero mi meditación no acaba aquí, pues, teniendo en cuenta que en la actualidad vivimos una involución total, es bastante posible que se vuelvan a realizar esculturas y relieves de nuestros actuales faraones, y una se pregunta ¿volverá el arte idealizado del Antiguo Egipto o con tanta tele, cámara de fotos y teléfonos móviles, no quedará más remedio que dejar testimonio de la realidad? Si es lo segundo, hay que hacer lo que sea por el retorno de Aznar; es el único que tiene el torso en condiciones.
![[Img #15605]](upload/img/periodico/img_15605.jpg)
“Ding Jinhao estuvo aquí”, en chino mandarín.
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