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Opinión | El mirador
Jueves, 11 de Agosto de 2011
Miguel Galindo

Funcionarealidades

Mis ‘Misterios de la Cripta’, en clave pura de humor, tuvo la virtud de poner del bueno al usuario y del malo al funcionario. Cosa de intereses, claro… Pero yo no criticaba a las personas. En absoluto. Yo criticaba al sistema. Un sistema que, por su inviabilidad, es capaz de llevarse por delante al propio sistema… ¿y entonces, qué..?. ¿A quién echaremos luego la culpa?.. El recurso de matar al mensajero, que es lo único que yo soy al fin y al cabo, no soluciona el problema que supone el mantenimiento de lo insostenible. Y la insostenibilidad de tal sistema se manifiesta día a día, fin de mes a fin de mes, por desgracia. O si no pregunten por el estado de las arcas de donde sale el pago de tal prodigio a los gestores públicos (políticos). Pregúntenles a ellos, no a mí…

Yo tan solo sé que, en plena época de supercrisis económica, España aumentó en un 10% sus funcionarios públicos, y que, siempre según la EPA –Encuesta de Población Activa– ya alcanza los 3,2 millones de trabajadores, o sea, un 7% de los habitantes de este país, o lo que es lo mismo, tocamos a un funcionario por cada 15 españoles, o lo que es igual, más del 20% de la masa de empleo total en España pertenecen al sector público… Sería todo un lujazo tanta gente a disposición del ciudadano. sin embargo, sinceramente, ¿se pueden mantener? Por otro lado, adviertan ustedes un dato muy importante: más del 50% de ese empleo público pertenece a las administraciones autonómicas... Echen cuentas, a ver.

Pero dejemos lo que dicen las matemáticas puras y veamos lo que dicen los que estudian estos casos y saben de estas cosas. Francisco Longo, miembro del Comité de Expertos de la Administración Pública de la ONU y director del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de Esade, afirma: “El crecimiento del salario medio en el sector público fue durante muchos años muy superior al del conjunto de la economía española. La factura salarial del empleo público aquí es superior al de la media de la OCDE, y la jornada del funcionario español es la más baja de toda la Unión Europea”… Sin comentarios.

El Consejo Asesor para el Crecimiento y la Reactivación Económica ha enviado un informe a determinados gobiernos autonómicos en el que se pide “una reestructuración del sector” y plantea que “los contratos públicos vitalicios representan un claro desincentivo a la mejora de la productividad”. Salvador Alemany, quien representa al grupo de expertos y firma el documento, desde luego se arriesga a que le tiren 3.200.000 huevos y lo entierren vivo bajo cáscaras, claras y yemas, y muera asfixiado pero bien rebozado. Él sabrá… Fíjense que por la ocurrencia del consejero de Economía de Cataluña, Andreu Más Colell, al declarar: “Que sean conscientes del enorme privilegio que supone la estabilidad de sus puestos de trabajo”, y proponer tan solo que laboren 15 minuticos más al día por la misma paga, los sindicatos le quieren hacer una capa (de capar).

Ahora, les propongo un ejercicio de simple meditación sobre un reciente comunicado de Francia e Inglaterra. Ambos países han anunciado su decisión de bajar su número de funcionarios. Gran Bretaña los ha concretado en 330.000 de aquí al 2015. O sea, sin que ningún rescate les obligue, más del doble que en Grecia. Tan solo que por un voluntario plan de ajuste… ¿Qué ocurriría en ‘Ejpaña’ si pasara algo apenas ligeramente parecido?.. ¿Nos hemos preguntado por qué?.. ¿Acaso porque en España hemos adoptado –que no adaptado– un sistema desproporcionado?.. ¿Será porque el que se atreve a denunciar tal sistema se le considera enemigo personal sine qua non del funcionario per sé?

Permítanme pues terminar haciendo un bucle que nos devuelva al principio. Tengo buenos amigos, incluso familiares muy queridos, que son funcionarios. Jamás se me ocurriría atacar sus intereses. Menos aún unos intereses que nos interesan, como son los servicios públicos. Pero la mejor manera de defenderlos es preservándolos del germen que conlleva su propia destrucción: la desproporcionalidad en número-salario-rendimiento. Y, como verán, no lo estoy diciendo yo, si no los que saben muchísimo más que yo… Que yo tan solo sé de la simpleza de lo simple, y es que no puede ser más sólido ni pesar más el aparato que la base que lo sustenta. Nada más que eso. Cuando el tambalillo se caiga, todos caeremos con él. Pero no es lo peor que nos caigamos, no, si no que la vaca, la de la teta digo, muera en el cataclismo… Pues lo mismo.

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