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¿Solo más dinero para resolver la crisis?

Estamos cansados de oír a los políticos que la solución a esta crisis es dotarse de más recursos. ¿Acaso no se dan cuenta de que la crisis no es solo económica?

Es así cuando se marcan, desde las administraciones del estado, necesidades de más y más recursos para, por ejemplo mecanizar. ¡Que el problema no es gastar por gastar!

Estoy cansado de escribir -y decir en clase desde 1976- que si una empresa hace tonterías, cuando se mecanice lo único que logrará es hacer tonterías más rápido. También estoy cansado de decir que la informática en manos de burócratas y políticos sin preparación es una herramienta peligrosa; pues suelen tener especial placer en controlar (sobre todo si no es necesario esforzarse), dando trabajo inútil con requerimientos en automático, produciendo humo y alargando procesos.

La administración hoy en España puede llegar a asfixiar cualquier proceso.

Cuando hablamos de formación, de educación, el tema es para llegar a la locura. Nunca se gastó tanto en educación mientras los resultados van a peor, como nos dicen los informes Pisa. Lo grave es que se pide más dinero todavía para esta locura.

En lo referente a calidad, entre las 200 primeras universidades del mundo no figura ninguna universidad pública española, lo que no ocurre así si contemplamos nuestras Universidades privadas o Institutos de Empresas, hasta ahora libres de la política.

El problema pasa -entre otros- por otros valores que aquí los políticos no conocen, o no saben valorar, como son el respeto al docente, el trabajo, la disciplina, la constancia, el compromiso, la responsabilidad, la conciencia nacional (no la futbolera) y no hablo de la educación y la cortesía.

Soy testigo de cómo desde los años ochenta los alumnos venían tuteándonos a los profesores de los centros privados:

 "Porque eso no quería decir no se respetase al profesor", nos decían; y añadían que "Al fin de cuentas, todos somos iguales en esta democracia tan buena que nos hemos dado".

Esto se pergeñó en los Institutos y Centros del Estado y se exportó a los demás centros, a la misma empresa y a la sociedad, cuando anteriormente el cateto que viviera más apartado de la sociedad aprendía respeto y educación.

Hoy en nuestras aulas no solo no se obedece al profesor, se llega a amenazarle de diferentes modos con la pasividad del sistema.

Hace unos años coincidí con el delegado en España de una importante multinacional alemana. Me comentaba asombrado la falta de educación tan grande que tenían nuestros jóvenes, que pretendían no respetar cargo ni canas.

Hoy vuelve a hablarse de millones de euros para el empleo juvenil, cuando después de tanto recurso invertido hemos hecho prácticamente desaparecer una generación. ¡En fin!

Seguiremos gastando, tanto como en aeropuertos solitarios (tenemos 54 y Alemania 18), carreteras desiertas de usuarios, polígonos y edificios excedentes de volúmenes y superficies, tanta empress estatal deficitaria compitiendo con las privadas, tanto asesor 'matao' y 'enchufao' del partido… ¡Para qué seguir!

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