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Opinión |
Jueves, 13 de Junio de 2013

Y ahora… los pensionistas. Otra promesa incumplida, una más

El presidente del Gobierno dijo que no tocaría las pensiones, y ya ven, estamos a las puertas de una reforma que puede dejar a los pies de los caballos a nueve millones de pensionistas que, además de estar manteniendo a hijos y nietos sin trabajo, no tienen ya posibilidad alguna de reequilibrar sus expectativas económicas, al estar fuera de mercado. ¿Alguien cree que la pérdida de valor de las actuales pensiones  va a reanimar el consumo, para entrar en la senda de la recuperación?  Será todo lo contrario: Más pobreza, menos consumo, menos ingresos para el Estado, más recesión y más dolor para este desafortunado país nuestro.

Utilizando como coartada a Europa, ante la que alguien debería plantarse de una vez por todas con dos puñetazos encima de la mesa, en el proceso de desmontaje del Estado de Bienestar que tanto nos ha costado construir le llega ahora el turno a las pensiones: un apetitoso bocado desde hace años codiciado por entidades financieras, bancos y aseguradoras, que por fin han visto la  oportunidad de hincarle el diente al gran pastel.

Échenle un vistazo al currículo de esa comisión de 'sabios' que ha parido el informe con el que el Gobierno quiere recortar las pensiones. Verán a qué entidades están adscritos o de qué empresas son asesores cada uno de ellos. Les aclarará algunas cosas.

¿Y qué me dicen del papel jugado por el también supuesto sabio nombrado por CC OO en la comisión de marras? La ejecutiva del sindicato me parece a mí que tiene bastantes explicaciones que dar a los pensionistas. Y sin excusas de ningún tipo.

¿Por qué tanta premura en esa reforma? ¿Por qué no dar un tiempo para ver los resultados de la realizada en los últimos años de gobierno del ínclito Zapatero, a la que el PP se opuso pretextando defender  a los jubilados? Si, como dicen, el inicio de la recuperación está a las puertas –otra vez los famosos brotes verdes ¡ándele!- ¿por qué no esperar a  ver si se equilibra de nuevo el sistema de la Seguridad Social y, mientras tanto, se buscan nuevos caminos para ese reequilibrio en lugar de ir a lo fácil, al recorte, a la quiebra de la seguridad jurídica de quienes proyectaron su vida tras la jubilación confiando en lo que aportaron cuando les correspondió? Porque a los pensionistas nadie les ha regalado la pensión. Se la han ganado a pulso con su trabajo durante muchos años.

Son preguntas que no me hago yo solamente. Se las hacen cada día más personas e instituciones de este país. Algo no estarán viendo claro en esta movida.

Me decía un buen amigo ya jubilado que si los nueve millones de actuales pensionistas  tomaran conciencia de su poder, y lo ejercieran en las elecciones, otro gallo les cantaría. Pues eso.

Confiemos en que en el Pacto de Toledo se imponga la cordura y se evite el desaguisado. ¿O tendríamos más bien que empezar ya a rezar para que se produzca el milagro? Porque eso de que “subirá las pensiones… cuando pueda”, que dice ahora Rajoy, lleva trampa.

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