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Opinión |
Viernes, 14 de Junio de 2013

Delicuescentes leyes de emprendimiento

Ahora llegan a pares. Cuando ya demasiadas empresas, en esta tierra nuestra, se han embarcado en un tenebroso navío que navega sin rumbo entre las procelosas aguas del mar de la nada. El barco se llama “Sin Retorno”, y como su nombre manifiesta, no retorna a ninguna parte; a bordo del “Sin Retorno” se va uno y no regresa jamás; cuántos no habrán naufragado en él. Al azoriniano modo, diríamos que encarna el símbolo de este mundo que no retorna a la juventud, que no retorna a la ilusión. Es el símbolo de una crisis, de esta crisis maldita, repleta de islas sin aurora... o empresas encalladas.

Las leyes de emprendedores deberán navegar también en ese mismo mar turbulento e imprevisible. Al cabo de 6 años de oscuridad, intentarán botar nuevos barcos... porque los que se fueron (a millares) no han de volver. Y este ciclón arrasador, pese a que modera su velocidad, no parece tener fin: en el pasado trimestre, han desaparecido en nuestra Región 129 empresas, 933 en los últimos 12 meses. ¿Cómo hacer regresar la ilusión? ¿Unas mayestáticas leyes lo pueden conseguir?

La realidad sigue siendo cruel; cada vez cuesta más sobrevivir como autónomo, cada vez más se sienten desamparados, como veleros a la deriva. A su vez, nuestras pymes sufren, a diario, sobre sus encorvadas espaldas el mayor peso de la crisis. Así que bienaventurada sea la Ley de Emprendedores, y su complemento regional, aunque lleguen tarde para muchos que ya han bajado la persiana. En Murcia, sin contar la sangría de los autónomos, el 25% de la masa empresarial se ha desvanecido en esta horripilante travesía, en la que muchos purgan las penas de otros.

Aun así, el brillo de la lejana estrella de la Ley de Emprendedores despierta ilusiones antiguas. Muchos la esperaban, otros tantos la anhelaban, mas algunos ya empezaban a impacientarse. La nueva Ley de Emprendedores se ha hecho de rogar. En teoría, treinta mil empresarios murcianos se beneficiarán de ella. Una de sus medidas más llamativas, el aplazamiento del pago del IVA hasta el cobro de las facturas, era todo un grandilocuente compromiso electoral, que ya se va a cumplir... en la segunda mitad de la legislatura. Porque no será hasta 2014. Y mientras se espera, surgen dudas de cómo se aplicará, y más de uno no acaba de entender por qué sólo se pueden acoger a este IVA aplazado los emprendedores que facturen menos de dos millones de euros al año. Muchas empresas medianas quedan así relegadas. ¿O es que facturar más de dos millones convierte a una pyme española en una multinacional?

Otras medidas que destacan sobremanera son la alternativa que prevé la ley al concurso de acreedores y la protección de las viviendas de los autónomos de hipotéticos embargos. En consecuencia, los empresarios con deudas no superiores a cinco millones, podrán acudir a esta vía extrajudicial de negociación y disponer de una quita de hasta el 25% de la deuda, y una moratoria de hasta 3 años. Así se preserva el derecho a una segunda oportunidad, por el que han clamado y claman tantos emprendedores. Además, los autónomos, por fin, tendrán responsabilidad limitada, no responderán con sus viviendas siempre que su valor no supere los 300.000 euros.

Y ahí no para el carrusel del emprendimiento y sus leyes. Para aliviar nuestras cuitas emprendedoras, en la murciana Comunidad, esta ley de promisión se complementará con otra de carácter regional, que permitirá, entre otros avances, compensar las deudas con el pago de tributos. Han tenido que pasar 31 años de autonomía para llegar a esta palmaria conclusión, que días atrás resumía de esta académica manera el portavoz consejero Ballesta: "Cualquier emprendedor que tenga que pagar un tributo a la Comunidad, y a la vez la Comunidad tenga una deuda contraída con él, podrán compensar ambos elementos”. Lo que por otra parte es de una lógica aplastante, tan aplastante que resulta terriblemente doloroso que hayamos tenido que arribar hasta esta situación de asfixia para consagrar un derecho tan evidente.

Al fin, tras el memorable Debate del Estado de La Nación Murciana, se presentó en sociedad la denominada “Ley de Apoyo a los Emprendedores y a la Competitividad e Internacionalización de las Pequeñas y Medianas Empresas de la Región”. Lo bueno, si  breve... Aunque de largo y pretencioso título, buena y necesaria sí que parece la ley. Las grandes cifras que se manejan así lo evidencian: un impacto económico de 53,6 millones de euros y la creación de 2.500 empresas autónomas y mercantiles, lo que significaría 3.500 empleos adicionales. La normativa, que deberá debatirse en la Asamblea, incluye deducciones de hasta 10.000 euros en la cuota autonómica del impuesto de la renta para empresas que inviertan en la adquisición de acciones o participaciones, y contempla la exención de 15 tasas autonómicas. Asimismo, incide en la simplificación administrativa, y plantea la posibilidad de crear empresas por vía telemática en sólo 24 horas.

Además tiene otros atractivos esta ley, también ocultos bajo rumbosos nombres: el 'Consejo del Emprendimiento de la Región' y el 'Registro de Business Angels' hacen pensar que se aproximan tiempos de creativa bonanza. El primer organismo tendrá la misión de elaborar un plan cuatrienal de emprendedores con objetivos y actuaciones específicas. Y en el registro angelical, figurarán inversores privados con fondos de variopinta procedencia, y de diversos países, dispuestos a invertir en nuestros proyectos emprendedores.

Y para no ser menos, dentro de esta moda del 'emprendedurismo' pinturero que marca tendencia, el PSRM también ha concebido su propio Plan de Estímulo Económico, con el que quieren crear ya no tres mil sino 22 mil puestos de trabajo. Los socialistas están convencidos de que el suyo sí que es buen plan. ¿Será por planes?

“El mejor partido para quienes desconfían de sí mismos, es el silencio”, sentenciaba el maestro Azorín.  Aunque algunos no llegan a tan algo grado de sutileza... Ay, Ángeles de los negocios venga a nosotros vuestro reino, repleto de beatíficas inversiones. O, al menos, que el Consejo del Emprendimiento nos acoja en su seno.

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