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Opinión |
Lunes, 17 de Junio de 2013

Kazajistán, la tierra prometida

El territorio de Kazajstán ocupa el centro de Asia, extendiéndose desde el Mar Caspio y el río Volga hasta China y Mongolia y, de norte a sur, desde la Siberia rusa hasta la cadena Altai con Kirguistán, Uzbekistán, y los desiertos de Turkmenistán. Su superficie de 2,717,300 km2 le sitúa como noveno país del mundo en tamaño. De ella, 47,500 km2 constituyen espejo de agua en los mares Caspio y Aral.

Tiene 12,000 kilómetros de fronteras: 6.846 con Rusia, 2.203 con Uzbekistán, 1.533 con China, 1.051 con Kirguistán y 379 con Turkmenistán. En noviembre 2005 quedó ratificado un acuerdo sobre delimitación fronteriza con Rusia, incluidas las zonas dudosas del Caspio donde se ha optado por explotar sus hidrocarburos de forma compartida.

Se halla aún pendiente de delimitar el resto del Caspio con sus importantes recursos off-shore (cuya convención de reparto entre los cinco países ribereños sigue pendiente de resolverse), y ciertos tramos terrestres con Uzbekistán y Turkmenistán.

La población, estimada hoy en 15.300.000, presenta notable mayoría de mujeres (56%) y una variada composición étnica: Kazak 54%, Rusa 29%, Ucraniana 3.7%, Uzbeca 2.5%, Alemana 2.4%, Uygur 1.4%, otras 5%, según el último censo. Tan solo el 7% supera los 65 años, que es la esperanza media de vida.

Kazajistán se encuentra en una fase de expansión económica, con tasas de crecimiento superiores al 7% en 2010 y 2011, y del 5,2 % en el curso de 2012. Además, el país es uno de los cinco mayores productores de gas y posee en torno al 3% de las reservas de petróleo del mundo, lo que le[Img #16085] procura unos ingresos suficientes para crecer a largo plazo.

Estos días ha estado en España, enviado por Nazarbayev, el ministro de Asuntos Exteriores, Erlan Idrissov, quien también ha sido recibido por el Rey, además de por su colega español, José Manuel García-Margallo, y que se ha ocupado de recordar a las empresas españolas que su país, además, puede ser una buena plataforma para crear sociedades conjuntas y actuar en los mercados ruso y chino.

El eco en los medios de comunicación de estas visitas de las autoridades kazajas queda apagado por las informaciones sobre la crisis económica y los asuntos varios de corrupción. Sin embargo, Kazajistán ofrece grandes oportunidades a las empresas españolas, entre ellas las energías renovables.

Como parte de la estrategia del Gobierno kazajo para el desarrollo de las fuentes renovables, su holding público ha puesto en marcha un plan director para dicho sector, cuyo objetivo es planificar las inversiones para los próximos 15 años.

La empresa de ingeniería y consultoría Eptisa ha sido elegida por el grupo estatal Samruk Kazyna para desarrollar el plan de energías renovables de Kazajistán, cuya puesta en marcha abrirá oportunidades de negocio para la industria energética española.

Durante 2013, la firma desarrollará el diseño del plan de trabajo para la implantación de fuentes de energía renovables, al tiempo que llevará a cabo el análisis de las opciones de financiación para su implementación y la mejora del marco regulatorio. Esta circunstancia, señala, “puede abrir interesantes oportunidades para las empresas energéticas españolas, consideradas como un referente mundial por su grado de desarrollo tecnológico y experiencia acumulada”.

El reto, tal vez, sea conseguir que pequeñas y medianas empresas españolas miren también hacia un país que, si duda tiene sus peculiaridades, pero que parece ofrecer bastante seguridad jurídica. Tengan en cuenta que los grandes logros al igual que el gran amor, requieren grandes riesgos.
 
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