¿Por qué nos resistimos al cambio? Mikah de Waart explica cómo afectan los cambios a nivel personal y profesional
En muchas ocasiones se oye decir que no gustan los cambios, incluso que se llegan a odiar, pero no es del todo cierto. Mikah de Waart, especialista en motivación, explica cómo afectan los cambios en la vida.
A las personas no les gusta perder y es por ello que la mayoría de veces se opta por quedarse tal y como se está antes de dar un paso a ciegas, sin realizar ningún cambio en la vida y sin arriesgarse a nuevas oportunidades. Si tras producirse un cambio se consiguiera una mejora en al situación, sin esfuerzo ni dolor o llanto, el cambio sería bien acogido pero, si este conlleva un gran esfuerzo tanto en tiempo como en energía, aunque a medio plazo sea positivo, de entrada no es atractivo ni muy bien acogido, y acaba por traer nuevos obstáculos, comenta Mikah.
Según palabras de Daniel Kahneman, psicólogo especializado en juicio humano y toma de decisiones bajo incertidumbre, “una pérdida nos afecta dos veces más que un premio”. Es decir, por 100 euros somos capaces de caminar un kilómetro, pero por evitar perderlos, seríamos capaces de caminar dos kilómetros. Según algunos expertos en la materia, esta situación tiene relación directa con la necesidad de sobrevivir: el peligro y la amenaza mueven y condicionan mucho más rápido al aumentar la posibilidad de sobrevivir. Pero, ¿qué significa esto en la vida real? Es bastante más fácil entender por qué la gente puede cambiar cuando se enfrenta ante una amenaza real e instantánea. Si se lleva esa situación a las empresas, también se comprenderá por qué los cambios son un factor de estrés y muchas veces de desmotivación: los cambios son normalmente situaciones que van a producir beneficios a largo plazo pero, a corto, conllevan sufrimiento e inseguridad.
Según Mikah de Waart, en esta época de crisis es muy habitual ver a compañías que tienen que pedir a sus trabajadores realizar más horas de trabajo o que van a ganar menos sueldo para que todos tengan posibilidades de sobrevivir como empresa. Aunque pueda esto pueda parecer lógico, entendiendo el concepto de esfuerzo y resultados mencionados anteriormente, se entiende por qué a las personas nos resistimos al cambio.
Una medida eficaz para enfrentarse con éxito a los problemas es centrarse en ellos a través del cambio para llegar a convertirlo en oportunidades. De hecho, es el doble de eficaz tener un problema que pensar en una oportunidad para cambiar, explica Mikah. Por ejemplo, es bastante más difícil mantenerse motivado si no hay un problema de verdad. Una vez solucionado, se recupera la tranquilidad, se pierde la motivación y con probablemente aparecerán antiguas conductas que no contribuyan a hacer del cambio algo duradero.
A las personas no les gusta perder y es por ello que la mayoría de veces se opta por quedarse tal y como se está antes de dar un paso a ciegas, sin realizar ningún cambio en la vida y sin arriesgarse a nuevas oportunidades. Si tras producirse un cambio se consiguiera una mejora en al situación, sin esfuerzo ni dolor o llanto, el cambio sería bien acogido pero, si este conlleva un gran esfuerzo tanto en tiempo como en energía, aunque a medio plazo sea positivo, de entrada no es atractivo ni muy bien acogido, y acaba por traer nuevos obstáculos, comenta Mikah.
Según palabras de Daniel Kahneman, psicólogo especializado en juicio humano y toma de decisiones bajo incertidumbre, “una pérdida nos afecta dos veces más que un premio”. Es decir, por 100 euros somos capaces de caminar un kilómetro, pero por evitar perderlos, seríamos capaces de caminar dos kilómetros. Según algunos expertos en la materia, esta situación tiene relación directa con la necesidad de sobrevivir: el peligro y la amenaza mueven y condicionan mucho más rápido al aumentar la posibilidad de sobrevivir. Pero, ¿qué significa esto en la vida real? Es bastante más fácil entender por qué la gente puede cambiar cuando se enfrenta ante una amenaza real e instantánea. Si se lleva esa situación a las empresas, también se comprenderá por qué los cambios son un factor de estrés y muchas veces de desmotivación: los cambios son normalmente situaciones que van a producir beneficios a largo plazo pero, a corto, conllevan sufrimiento e inseguridad.
Según Mikah de Waart, en esta época de crisis es muy habitual ver a compañías que tienen que pedir a sus trabajadores realizar más horas de trabajo o que van a ganar menos sueldo para que todos tengan posibilidades de sobrevivir como empresa. Aunque pueda esto pueda parecer lógico, entendiendo el concepto de esfuerzo y resultados mencionados anteriormente, se entiende por qué a las personas nos resistimos al cambio.
Una medida eficaz para enfrentarse con éxito a los problemas es centrarse en ellos a través del cambio para llegar a convertirlo en oportunidades. De hecho, es el doble de eficaz tener un problema que pensar en una oportunidad para cambiar, explica Mikah. Por ejemplo, es bastante más difícil mantenerse motivado si no hay un problema de verdad. Una vez solucionado, se recupera la tranquilidad, se pierde la motivación y con probablemente aparecerán antiguas conductas que no contribuyan a hacer del cambio algo duradero.

