Vente a Alemania, Pepe
Ante todo, mi felicitación A Roberto Carlos Navarro por la magnífica carta al ministro de Educación, señor Wert, el martes 2 de julio en Murciaeconomía.com. Cuando los asuntos de la educación están sustentados en criterios ideológicos o puramente economicistas, y de eso sabemos mucho los españoles, mal vamos a conseguir una Ley que ponga nuestro sistema educativo a la altura de los más avanzados de Europa, Alemania o Finlandia, por seguir la argumentación del señor Navarro en su ataque viral de lucidez. Ni en becas ni en nada. Y mucho menos en excelencia educativa, mal que le pese al señor ministro.
Pero no debemos preocuparnos, pues otros dos ministros, esta vez alemanes, del gabinete de la señora Merkel, han invitado esta misma semana a los jóvenes del Sur de Europa, entre ellos a los españoles, a que vayan a su país a trabajar y a formarse. “Venid a Alemania –les han dicho-. Haced con nosotros vuestra formación profesional”, apuntó el ministro Philips Rössler en una entrevista en el periódico “Welt am Sonntang”. Y la ministra de Trabajo germana, Ursula Von del Leyden, apoyó a su colega de gobierno declarando a “Tagesspiegel” lo siguiente: “Los jóvenes están buscando desesperadamente trabajo en el Sur, mientras que hay muchos puestos de aprendizaje vacantes en Alemania”. Solo les ha faltado decir “no os preocupéis porque no os concedan una beca en España. Si tenéis ganas de estudiar y trabajar nosotros os la damos con un 5, o menos”. Esos de ahí arriba sí tienen las ideas claras.
No sé si las afirmaciones de los dos ministros germanos son espontáneas o es que ambos han visionado juntos aquella película española estrenada en 1971, dirigida por Pedro Lazaga, que llevaba el sugerente título de “Vente a Alemania, Pepe”, y que protagonizaron José Sacristán y Alfredo Landa. Cuando leo algunas ocurrencias del ministro Wert –que, por otra parte, no creo que sean ocurrencias, ustedes ya me entienden- no puedo evitar acordarme de aquella película, que hoy cosecharía un indudable éxito si le cambiaran el título por el de “Vente a Alemania, Wert”.
POSTDATA: Voy a entrar en un asunto que algunos dirán no es de mi incumbencia, aunque tengo tanto derecho a opinar sobre él como cualquier murciano. Me refiero a esa supuesta carta de militantes y cargos del PP dando nueve razones para que Valcárcel no se vaya al Parlamento Europeo en 2014.
El Presidente hará lo que considere más adecuado hacer, imagino, y yo me pregunto ante tal eventualidad ¿por qué los redactores de esa carta ya descalifican como posible sucesora, llamándola paracaidista, a la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro, que ha vivido casi toda su vida en tierras murcianas y que, además, ha demostrado querer a esta tierra y ser una política de raza? ¿Es que únicamente los nacidos debajo de un tormo tienen el pedigrí necesario para ser presidentes de la Comunidad Autónoma de Murcia?
Siempre he dicho, y lo mantengo, que lo peor que nos pudo pasar a los murcianos en la Transición fue separarnos de Albacete y quedarnos encerrados en nuestro a veces asfixiante cascarón panocho. El aire fresco nunca es malo.
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No sé si las afirmaciones de los dos ministros germanos son espontáneas o es que ambos han visionado juntos aquella película española estrenada en 1971, dirigida por Pedro Lazaga, que llevaba el sugerente título de “Vente a Alemania, Pepe”, y que protagonizaron José Sacristán y Alfredo Landa. Cuando leo algunas ocurrencias del ministro Wert –que, por otra parte, no creo que sean ocurrencias, ustedes ya me entienden- no puedo evitar acordarme de aquella película, que hoy cosecharía un indudable éxito si le cambiaran el título por el de “Vente a Alemania, Wert”.
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