Angola busca empresas que den ejemplo
El portugués Diogo Çao llegó a Angola en 1483 con una expedición portuguesa que se encontró con la desembocadura del río Congo. Esta región (toda la zona noroeste de Angola) pertenecía al Reino Kongo, uno de los de mayor calado en el África Central. Tras el descubrimiento de Angola, los portugueses comenzaron a establecer misiones y bases comerciales en las zonas costeras. Inicialmente, las incursiones al interior ocurrían para capturar esclavos o por motivos militares. Solo a finales del siglo XIX, y ante la presión de otras potencias coloniales, comenzaron los portugueses a tomar control del territorio interior de Angola.
La independencia llegó el 11 de noviembre de 1975 tras la caída del régimen de Salazar y después de más de catorce años de lucha armada por parte de grupos pro independencia: El MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) de Agostinho Neto; la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) de Jonas Savimbi; y el FNLA (Frente Nacional para la Liberación de Angola) de Holden Roberto.
Antes de la salida de los portugueses, ya había estallado el conflicto entre los diferentes grupos que habían luchado contra Portugal por la independencia, y el país quedó sumido en una guerra civil que duraría hasta el año 2002.
Tras la larga guerra civil, Angola va transformándose desde una economía post-conflicto a una economía típicamente de mercado. Para ello cuenta con la ayuda de unos recursos naturales impresionantes: petróleo, gas natural, diamantes, minerales, recursos hidráulicos, agrícolas y pesqueros. Sin embargo, salvo en el sector petrolero, el aprovechamiento de los mismos dista de ser óptimo. Además, en muchos sectores claves de la economía entre los que se encuentra la distribución, Angola es un oligopolio o incluso monopolio, con unos costes de transporte y de muchos productos básicos necesarios para el desarrollo industrial, agrícola y del sector servicios, muy por encima de las economías occidentales.
La política económica de Angola pretende mantener e incluso desarrollar con nuevas explotaciones en aguas profundas la industria del petróleo promoviendo al mismo tiempo la diversificación económica. El reparto sectorial de la economía angoleña es el siguiente: industrias extractivas -petróleo, gas, diamantes y otras- (48,4% del PIB de los que el gas y el petróleo representan el 47,3%), agricultura y pesca (11% del PIB), manufacturas (6,5%), construcción (6,2%), energía eléctrica (0,1%), servicios (20,3%) y otros (7,4%). (Fuente: Banco Mundial).
Las expectativas por parte del Gobierno angoleño, sólidamente en manos del ex comunista MPLA, son buenas: un crecimiento económico del 7,4% para 2012 y que se mantendrá por encima del 7% hasta 2016. El FMI es más escéptico y augura un crecimiento del PIB ligeramente menor para los próximos años.
Pero las deficiencias de ese modelo de crecimiento, basado en un petróleo que representa más del 90% de las exportaciones, ya se han hecho demasiado evidentes como para dejarlas de lado. La producción de petróleo se ha estancado: de las previsiones de superar los 2,4 millones de barriles al día para 2010 se ha pasado a 1,7 millones el año pasado. El sector agrícola aún depende en exceso de los métodos tradicionales de cultivo, y la falta de regadíos convierte las sequías en catástrofes, a pesar de que Angola dispone, según el Gobierno, del 12% de los recursos hídricos del continente.
En su última visita a España el ministro de Economía, Abraão dos Santos Gurgel dijo “En Angola entendemos que la economía solo puede crecer si se asienta en un tejido empresarial nacional fuerte”, afirmó Gurgel. “España, a pesar de la crisis, posee empresas y empresarios capaces de colaborar con Angola y los empresarios angoleños”. El ministro afirmó que su país quiere atraer empresas de los sectores agroalimentario (incluido el pesquero), textil y calzado y especializadas en materiales de construcción, así como la industria auxiliar relacionada con el desarrollo de los recursos naturales del país.
“Apostamos por la inversión directa extranjera para vencer los desequilibrios financieros”, señaló Gurgel, que dijo que Angola puede ser una oportunidad para “empresas españolas en situación de concurso por la contracción del crédito en Europa”.
Y ahora les digo, pero las empresas que quieran entrar en el mercado angoleño deben tener en cuenta que la política oficial es que su presencia en el país debe contribuir al desarrollo de Angola. La inversión que el Ejecutivo pretende atraer debe dar ejemplo a las empresas angoleñas: formar empleados en el país, buscar socios locales y respetar el medio ambiente.
Los angoleños son buenos negociadores y las relaciones personales son muy importantes para el éxito en los negocios. Basan los negocios en esta confianza personal, por lo que no es de extrañar que lleve un tiempo entrar en materia desde el primer contacto.
Angola es un mercado complicado para entrar, la burocracia es el principal problema. Pero como en todos los sitios, con paciencia y persistencia se consigue.
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La independencia llegó el 11 de noviembre de 1975 tras la caída del régimen de Salazar y después de más de catorce años de lucha armada por parte de grupos pro independencia: El MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) de Agostinho Neto; la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) de Jonas Savimbi; y el FNLA (Frente Nacional para la Liberación de Angola) de Holden Roberto.
Antes de la salida de los portugueses, ya había estallado el conflicto entre los diferentes grupos que habían luchado contra Portugal por la independencia, y el país quedó sumido en una guerra civil que duraría hasta el año 2002.
Tras la larga guerra civil, Angola va transformándose desde una economía post-conflicto a una economía típicamente de mercado. Para ello cuenta con la ayuda de unos recursos naturales impresionantes: petróleo, gas natural, diamantes, minerales, recursos hidráulicos, agrícolas y pesqueros. Sin embargo, salvo en el sector petrolero, el aprovechamiento de los mismos dista de ser óptimo. Además, en muchos sectores claves de la economía entre los que se encuentra la distribución, Angola es un oligopolio o incluso monopolio, con unos costes de transporte y de muchos productos básicos necesarios para el desarrollo industrial, agrícola y del sector servicios, muy por encima de las economías occidentales. La política económica de Angola pretende mantener e incluso desarrollar con nuevas explotaciones en aguas profundas la industria del petróleo promoviendo al mismo tiempo la diversificación económica. El reparto sectorial de la economía angoleña es el siguiente: industrias extractivas -petróleo, gas, diamantes y otras- (48,4% del PIB de los que el gas y el petróleo representan el 47,3%), agricultura y pesca (11% del PIB), manufacturas (6,5%), construcción (6,2%), energía eléctrica (0,1%), servicios (20,3%) y otros (7,4%). (Fuente: Banco Mundial).
Las expectativas por parte del Gobierno angoleño, sólidamente en manos del ex comunista MPLA, son buenas: un crecimiento económico del 7,4% para 2012 y que se mantendrá por encima del 7% hasta 2016. El FMI es más escéptico y augura un crecimiento del PIB ligeramente menor para los próximos años.
Pero las deficiencias de ese modelo de crecimiento, basado en un petróleo que representa más del 90% de las exportaciones, ya se han hecho demasiado evidentes como para dejarlas de lado. La producción de petróleo se ha estancado: de las previsiones de superar los 2,4 millones de barriles al día para 2010 se ha pasado a 1,7 millones el año pasado. El sector agrícola aún depende en exceso de los métodos tradicionales de cultivo, y la falta de regadíos convierte las sequías en catástrofes, a pesar de que Angola dispone, según el Gobierno, del 12% de los recursos hídricos del continente.
En su última visita a España el ministro de Economía, Abraão dos Santos Gurgel dijo “En Angola entendemos que la economía solo puede crecer si se asienta en un tejido empresarial nacional fuerte”, afirmó Gurgel. “España, a pesar de la crisis, posee empresas y empresarios capaces de colaborar con Angola y los empresarios angoleños”. El ministro afirmó que su país quiere atraer empresas de los sectores agroalimentario (incluido el pesquero), textil y calzado y especializadas en materiales de construcción, así como la industria auxiliar relacionada con el desarrollo de los recursos naturales del país.
“Apostamos por la inversión directa extranjera para vencer los desequilibrios financieros”, señaló Gurgel, que dijo que Angola puede ser una oportunidad para “empresas españolas en situación de concurso por la contracción del crédito en Europa”.
Y ahora les digo, pero las empresas que quieran entrar en el mercado angoleño deben tener en cuenta que la política oficial es que su presencia en el país debe contribuir al desarrollo de Angola. La inversión que el Ejecutivo pretende atraer debe dar ejemplo a las empresas angoleñas: formar empleados en el país, buscar socios locales y respetar el medio ambiente.
Los angoleños son buenos negociadores y las relaciones personales son muy importantes para el éxito en los negocios. Basan los negocios en esta confianza personal, por lo que no es de extrañar que lleve un tiempo entrar en materia desde el primer contacto.
Angola es un mercado complicado para entrar, la burocracia es el principal problema. Pero como en todos los sitios, con paciencia y persistencia se consigue.
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