Estos establecimientos de compra-venta no son un negocio rentable para el vendedor
Los establecimientos de compra-venta de oro están experimentando un auge espectacular. En los ocho primeros meses del año, estas casas de empeño se han duplicado en Murcia debido a la virulencia de la crisis. Pero en su caso no es oro todo lo que reluce y así la Unión de Consumidores exige una regulación para estos estas tiendas que hace unos años pasaban casi desapercibidas y en los últimos tiempos las hay por doquier.
La Unión de Consumidores de Murcia sabe que los principales vendedores de oro a estos establecimientos son familias con dificultades económicas que reúnen todo aquello que consideran de valor y venden el oro ‘al peso’. Lo hacen, advierte UCE, en condiciones “poco recomendables” ante la ausencia de regulación.
En este tipo de actividades comerciales, los consumidores se encuentran indefensos. De un lado, el valor de la joya puede variar de un comercio a otro pues utilizan unas reglas bien distintas a las del mercado normal. En primer lugar, jamás obtienen el precio real de la joya, (suelen pagar un 20% del valor real), es decir, el consumidor pierde más de un 80% del valor de dicha joya. De otro lado, no se valora la artesanía y diseño de la joya, solo la cantidad de oro puro que lleva y no existe ningún tipo de servicio posventa. Es decir, una vez que el artículo se ha vendido, no cabe la posibilidad de reclamación.
Por estos motivos, la UCE exige una regularización para estos establecimientos de compra-venta de oro.
La Unión de Consumidores de Murcia sabe que los principales vendedores de oro a estos establecimientos son familias con dificultades económicas que reúnen todo aquello que consideran de valor y venden el oro ‘al peso’. Lo hacen, advierte UCE, en condiciones “poco recomendables” ante la ausencia de regulación.
En este tipo de actividades comerciales, los consumidores se encuentran indefensos. De un lado, el valor de la joya puede variar de un comercio a otro pues utilizan unas reglas bien distintas a las del mercado normal. En primer lugar, jamás obtienen el precio real de la joya, (suelen pagar un 20% del valor real), es decir, el consumidor pierde más de un 80% del valor de dicha joya. De otro lado, no se valora la artesanía y diseño de la joya, solo la cantidad de oro puro que lleva y no existe ningún tipo de servicio posventa. Es decir, una vez que el artículo se ha vendido, no cabe la posibilidad de reclamación.
Por estos motivos, la UCE exige una regularización para estos establecimientos de compra-venta de oro.







