'Hay un amigo en mí': haz de tu proveedor un factor de éxito
Llega la “vuelta al cole” y con ella esa sensación parecida al uno de enero: nuevos propósitos, reflexiones traídas de las vacaciones, energías renovadas y ganas de hacerlo mejor. Pues bien, en mi lista de things to do para el nuevo curso tenía pendiente escribir un artículo y, gracias a mis sobrinos y a la película Toy Story, he decidido lanzarme.
“Hay un amigo en mí” es el leit motiv de este entrañable largometraje de dibujos animados que creo que tiene bastante que ver con la nueva realidad empresarial que estamos viviendo. Contar con un equipo de buenos profesionales siempre fue parte del éxito de un proyecto, si bien hoy en día esta realidad ha evolucionado: ese equipo y esos profesionales ya no tienen por qué ser internos. Cada vez las empresas tienen menos fronteras. Hemos evolucionado. Los vaqueros y los guardianes espaciales ya juegan juntos en una misma aventura.
La colaboración entre compañías que comparten un mismo objetivo, que están implicadas en un mismo proyecto, es una fórmula cada vez más común; por mi experiencia es, además, la más recomendable. ¿Por qué tener un proveedor si puedo tener un socio estratégico? Uno de los pilares fundamentales para ello es la confianza. ¿Fácil? No. ¿Posible? Desde luego. Porque como dijo el poeta italiano, Arturo Graf, “No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos”.
Pongo un ejemplo que ayude a concretar esta reflexión: ayer recibí la llamada del gerente de una empresa a quien me une, además, una buena amistad. Se encuentra en pleno lanzamiento de un producto a nivel nacional; tiene desarrollado el naming, la creatividad, sabe en qué medios de comunicación quiere aparecer... Me llama porque ahora necesita a un profesional que negocie buenos precios para insertar su publicidad. O eso es, al menos, lo que él cree que necesita. ¿Y si le diéramos la vuelta? ¿Y si el gerente, en vez de esperar un buen precio, buscara implicación en su proyecto y rentabilidad en el resultado?
Como agencia de medios puedo ser un mero proveedor o ser un profesional especializado en rentabilizar inversiones publicitarias. Como agencia de medios, puedo hacer una propuesta o dar un asesoramiento que sume a la estrategia global. Como agencia de medios, puedo contratar publicidad al peso o puedo ofrecer datos actualizados y personalizados sobre hábitos de consumo. Y esta diferencia, créanme, importa.
El modelo empresarial es cada vez más flexible en un contexto económico en el que la rentabilidad es, sí o sí, necesaria; en un contexto en el que la colaboración nos permite incorporar a los mejores profesionales en cada proyecto. Da igual el sector. Da igual el ámbito. Da igual el tamaño de la empresa.
Es el momento de las alianzas, del trabajo bien hecho, de sacar el máximo partido a cada paso que demos. Es el momento de estar implicados en nuestras profesiones. Es el momento, por qué no, de poder afirmar que “Hay un amigo en mí”.





















