Lanzar las campanas al vuelo
El ministro Montoro afirmó el pasado jueves que España vive un fenómeno inédito al experimentar una recuperación económica a una velocidad no esperable y que nadie pronosticó, ni el Gobierno, ni los organismos internacionales, y que las personas que se han quedado sin trabajo volverán a encontrar empleo.
Montoro lanzó las campanas al vuelo en una escuela de verano del PP, en un entorno facilón, donde mirarse el ombligo se recibe con aplausos obligados y las discrepancias no
tienen cabida. El día anterior el ministro De Guindos apuntaba con sensatez en un foro acreditado que la economía avanza en la buena dirección, pero la recuperación es débil y no va a generar empleo; aún queda mucho por hacer y el camino no será ni corto, ni fácil. Y el ex presidente del Parlamento Europeo, Borrell, decía el sábado que no se deben lanzar las campanas al vuelo: estamos en una fase crónica, aunque no terminal, que va a durar mucho tiempo, de crecimientos muy bajos, niveles de paro muy altos, expectativas muy débiles y con heridas sociales muy fuertes.
Incluso la Cumbre del G-20 ha concluido que la recuperación económica es demasiado débil y los riesgos persisten, con la complicación adicional de que el crecimiento se ha ralentizado
en los países emergentes, que eran quienes mejor estaban sorteando la crisis financiera internacional.
En definitiva, la recuperación económica no llega, o no lo hace ni con la velocidad que pronosticábamos, ni con la que necesitan quienes se han quedado sin empleo y sin prestaciones El crédito bancario no llega a los autónomos y pymes que lo necesitan, a pesar de las reiteradas promesas. Y no se han llevado a cabo las profundas reformas estructurales anunciadas, como la fiscal y la del Estado, necesarias para que los desempleados dejen de serlo. Un crecimiento del 0,1% e incluso del 0,5% no sirve de nada cuando lo que se necesita es un crecimiento sostenido del 4%, capaz de crear empleo neto sin contemplaciones.
Debemos animar a nuestra juventud -y a todos los desempleados que puedan hacerlo- a buscar una opción laboral digna lejos de España, ya que aquí no la encuentran, sólo podrán sobrevivir y a duras penas. Y debemos concienciar a nuestros trabajadores de las graves dificultades con las que nos encontramos, ya que sólo así conseguiremos superarlas. Con ánimo, esfuerzo y talento.
Llevamos ya cinco años oyendo un toque de campana lento de destrucción de empleo que ha ocasionado el derribo de autónomos y empresas, y que va aniquilando a la clase media, sin que nuestros gobiernos hagan sus deberes. Esperamos que ese toque de muerto se convierta en un toque más sonoro, de júbilo, cuando nuestro mercado laboral nos devuelva el empleo perdido. Pero ahora no es honesto lanzar las campanas al vuelo, es mentir y crear falsas expectativas, que harán mucho daño a quienes luchamos sin descanso por una solución laboral digna.
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Montoro lanzó las campanas al vuelo en una escuela de verano del PP, en un entorno facilón, donde mirarse el ombligo se recibe con aplausos obligados y las discrepancias no
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en los países emergentes, que eran quienes mejor estaban sorteando la crisis financiera internacional.En definitiva, la recuperación económica no llega, o no lo hace ni con la velocidad que pronosticábamos, ni con la que necesitan quienes se han quedado sin empleo y sin prestaciones El crédito bancario no llega a los autónomos y pymes que lo necesitan, a pesar de las reiteradas promesas. Y no se han llevado a cabo las profundas reformas estructurales anunciadas, como la fiscal y la del Estado, necesarias para que los desempleados dejen de serlo. Un crecimiento del 0,1% e incluso del 0,5% no sirve de nada cuando lo que se necesita es un crecimiento sostenido del 4%, capaz de crear empleo neto sin contemplaciones.
Debemos animar a nuestra juventud -y a todos los desempleados que puedan hacerlo- a buscar una opción laboral digna lejos de España, ya que aquí no la encuentran, sólo podrán sobrevivir y a duras penas. Y debemos concienciar a nuestros trabajadores de las graves dificultades con las que nos encontramos, ya que sólo así conseguiremos superarlas. Con ánimo, esfuerzo y talento.
Llevamos ya cinco años oyendo un toque de campana lento de destrucción de empleo que ha ocasionado el derribo de autónomos y empresas, y que va aniquilando a la clase media, sin que nuestros gobiernos hagan sus deberes. Esperamos que ese toque de muerto se convierta en un toque más sonoro, de júbilo, cuando nuestro mercado laboral nos devuelva el empleo perdido. Pero ahora no es honesto lanzar las campanas al vuelo, es mentir y crear falsas expectativas, que harán mucho daño a quienes luchamos sin descanso por una solución laboral digna.
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