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Opinión |
Lunes, 16 de Septiembre de 2013

El chorizo español despierta pasiones en Inglaterra

El mercado de los productos cárnicos en el Reino es un mercado muy maduro, con  una alta competencia y una fuerte capacidad de negociación por parte de distribuidores y minoristas.

A pesar de la madurez, el tamaño sigue creciendo más allá del aumento de la población y sus necesidades alimenticias. El británico es un amante consumidor de carne. Su presupuesto semanal para este tipo de productos sube cada año.

El alza de los precios no hace que disminuya su consumo, sino que produzca cambios en la elección del producto. En los tres últimos años, el consumidor británico ha aumentado su consumo de carne de cerdo y de ave en detrimento de la de cordero y la de vaca.

Hay dos nichos de mercado que pueden ser importantes para el productor español. El primero es el de los productos ecológicos. Si bien su consumo ha caído, el interés del británico por los productos naturales y ecológicos se mantiene, en el caso de algún tipo de carne como es la de ave, es un factor importante la calidad. Este segmento va a depender de la recuperación económica y del aumento de poder adquisitivo del consumidor británico.

[Img #17911]El segundo nicho importante es el de la alimentación Halal. En el Reino Unido, la población musulmana asciende a cerca de 2 millones y está en continuo crecimiento.

Adaptar estándares de calidad Halal puede abrir la puerta a un mercado de más de dos mil quinientos millones de euros.

El Reino Unido es un gran productor de carnes y transformados cárnicos. Son especialistas en carnes de ave, de cerdo, de vaca y de cordero. La producción de estas carnes ha subido en los últimos años, excepto la de cordero. La disminución en la producción local de carne de cordero se ha debido a que el productor británico sabe que su producto está mejor pagado en países como Francia o Alemania. Lo anterior hace que elija exportar sacrificando parte de la producción que destinaba al mercado local. En el mercado local hay multitud de competidores extranjeros que pueden ofrecer carne de cordero a precios más bajos.

En cuanto a las exportaciones españolas al Reino Unido, la carne de cerdo y sus productos transformados suponen casi tres cuartas partes de estas exportaciones.
En la actualidad el mercado británico valora la calidad de la oferta alimenticia española, si bien hay productos todavía desconocidos que podrían encajar muy bien en el mismo, como son la presa, la pluma y el secreto de cerdo ibérico.

Dentro de los embutidos, el chorizo es el que más está creciendo y ya supera en ventas a sus homólogos italianos.

Los chorizos españoles han pasado de ser algo exótico en el resto de Europa a formar parte de la gastronomía internacional. Las ventas de chorizo y otros productos cárnicos curados al exterior alcanzaron 314,9 millones de euros en 2012, lo que representa un aumento del 29% respecto al año anterior. Las exportaciones a Reino Unido, por su parte, se han incrementado un 17%, alcanzando las 7.155 toneladas de producto y convirtiendo a este país en el segundo importador, por detrás de Francia.

El jamón crece, pero es una incógnita si conseguirá igualar las ventas de su máximo competidor, el prosciutto di Parma. También es cierto que el jamón se está situando como un producto gourmet de alta calidad que compran personas de alto poder adquisitivo.

En cuanto a los hábitos de compra de productos cárnicos en el supermercado, es importante señalar que el consumidor británico busca productos que tengan una excelente relación precio calidad, excepto en el caso de las salchichas de cerdo y vaca por las que está dispuesto a pagar más, si la calidad es muy buena.

La distribución a través de negocios independientes y online son otra opción; pero el producto tiene que ser de alta calidad y estar diferenciado.

Las cadenas detallistas y de restauración más importantes de este país también se han rendido al embutido español, incluyendo platos elaborados con este ingrediente y ampliando el rango de este tipo de productos.  La cadena de supermercados Waitrose, por ejemplo, ha duplicado las ventas de chorizo en un año.

El chorizo es un éxito culinario en varios países, pero en ninguno despierta tanta pasión como en Inglaterra.

Y ahora permítanme ustedes que haga este símil; aprovechando el nombre de este noble producto con la penosa imagen internacional a la que nos han llevado algunos de nuestros políticos y financieros:

A la vista de que en los últimos tiempos estamos acudiendo a esta palabra “chorizo”, con mucha frecuencia, para designar a todo tipo de mangante y bandido de las finanzas y la gestión pública. Les digo que me parece un término adecuado, si se tiene en cuenta la procedencia palustre de ambos elementos; celebro el salto que ha hecho este alimento, de la charcutería a la vida pública de este país. Aunque haré algunos matices.

Aunque la definición de la RAE es perfecta para describir a este personaje turbio de la Administración, “pedazo corto de tripa lleno de carne, regularmente de puerco, picada y adobada, el cual se cura al humo” (mediático), el chorizo ibérico, a diferencia del político, tiene pedigree, denominación de origen. Tiene, eso que se llama, calidad. ¿Por qué?. Porque pasa una serie de controles; alimentarios, de elaboración, crianza…

Por su contra, el político no es famoso por pasar controles, y mucho menos de calidad. No tiene que demostrar méritos, ni tampoco grandes dotes intelectuales. Con tener cartera y aportar la limosna al partido, bendecido será  por sumo sacerdote. No pasa controles fiscales, y si algún magistrado descarrilado se atreve a tocar la solfa a alguna Excelencia, rápidamente aparecerán movimientos (incluso inventados ex profeso) o bien un indulto, poniendo fin a la gesta de la santa justicia.

En lo que  a elaboración se refiere, poca cosa encontramos, si tenemos en cuenta que todo acaba en manos de funcionarios, trabajadores que mantienen en pie la Administración , para entregarle a Su Excelencia el apetitoso plato cocinado con los ingredientes que previamente se le habían entregado. Un plato sazonado con la sal del poder.

Sin embargo, el chorizo español solo se parece en una cosa al ibérico. El abuso de ambos provoca úlcera sangrante.

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