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La rentabilidad como mito

El peligro en la idea de la maximización de los beneficios como fin último de la empresa radica en que hace aparecer la rentabilidad como un mito. La rentabilidad sin embargo es algo crucial y lo es más para la sociedad que para la empresa individual. La ganancia no es la razón de la conducta sino la prueba de su validez.

Si en la mesa de un ejecutivo se sentara el nuevo papa, también este debería preocuparse por la rentabilidad a pesar de su total falta de interés personal por ganar dinero. Es irrelevante para comprender la conducta empresarial que exista un motivo de rentabilidad. Que mi primo Ángel se haya hecho empresario para obtener ganancias es algo que solo atañe a él y a su ángel de la guarda pero no nos dice nada de lo que mi primo Ángel hace o cómo lo hace.

El motivo de la rentabilidad es irrelevante para expresar la tarea de dirigir una empresa, es más, la idea es incluso dañina, es una causa importante de la mala interpretación de la ganancia en nuestra sociedad y de la gran hostilidad hacia la misma, algo que puede ser considerado como una peligrosa enfermedad de la sociedad moderna. Es también responsable de la creencia de que existe una contradicción entre ganancias y la posibilidad de que una empresa haga alguna contribución social. En realidad una empresa sólo puede hacer contribuciones sociales si es altamente rentable.

Es solo el cliente con su decisión de pagar por un bien o servicio quién convierte los recursos económicos y el trabajo en riqueza, las materias primas en mercancías. Lo que el cliente compra y considera valioso no es el producto en sí, sino lo que dicho producto hace por él. Por tanto la sola definición correcta del motivo de una empresa es crear un cliente (o muchos) y así el fin intrínseco de la ganancia debe quedar desmitificado por el bien de todos.

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