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Opinión |
Martes, 24 de Septiembre de 2013

Rajoy gana en Alemania

Mariano Rajoy podría quejarse ahora, tras el triunfo electoral de Merkel que en su partido interpretan en favor del propio Rajoy, de lo mismo que Mourinho tras las derrotas ligueras del Madrid en agosto del año pasado: "No tengo equipo". Los de Rajoy argumentan que la victoria de Merkel le da la razón al presidente del Gobierno español en su firme pero escasamente comprendida política, lo que pasa es que él no tiene país que le acompañe en su misión, como Mourinho también se empeñó en una manera de hacer las cosas el vestuario seguía de vacaciones. Un día saldrá el presidente diciendo también lo del entrenador de Setúbal: "Si pudiera habría cambiado a siete en el descanso". Si pudiera Rajoy cambiaría a sus diez millones de votantes de las pasadas generales, antes de que lleguen las próximas. Está convencido de que la política de su Gobierno, la que le indica la canciller alemana, es la correcta para salir de la crisis aunque el país no le acompañe, o incluso lo sabotee desde dentro. En efecto, Rajoy se ha quedado sin país, como el otro se quedó sin equipo.
 
Los resultados de todas las encuestas son tan malos que a lo mejor el presidente del Gobierno también negocia para irse al Chelsea. Se enorgullecía de hacer una política para la "gente normal" y de pronto Rajoy nos ve a todos como raros, como gente a la que de vez en cuando le cae en las manos otra cosa que el "Marca". Íbamos bien pero nos hemos torcido y este agosto tuvo que cambiar de lugar de veraneo porque hasta los de su pueblo gallego de toda la vida le parecían ya demasiado exóticos. El único hombre normal que queda es él. El resto de normales deben estar todos en Alemania. Rajoy puede que siga "hablando de las cosas que le interesan a la gente", aunque esa gente ahora sea solamente la que vive en el lugar que acaba de reelegir a Merkel. Aquí en España nos interesaría hablar de otras cosas si el presidente del Gobierno fuera tan amable de atender un momento. Rajoy seguirá hablando de las cosas que le interesan a la gente pero tal vez la que ya le interesa un poco menos es la gente.
 
El triunfo que barbea la mayoría absoluta de Merkel este último domingo es, probablemente, una mala noticia para los españoles y una buena para el Gobierno de España, que casi saca los mismos resultados de las anteriores generales, si bien entre un censo electoral distinto. Rajoy estaba tan necesitado desde hace año y medio de confirmar unos buenos pronósticos electorales, los que fueran, que se ha tenido que ir a Baviera a ganar sus segundas elecciones. El otro día salió un estudio demoscópico en la que se nos consideraba de los más euroescépticos, porque sólo al 21% de los españoles le gustaba lo que hacía Merkel. Pero, a pesar de ser tan mal vista la canciller, aún sigue siendo más aconsejable preguntar aquí por ella que por el propio Gobierno de Rajoy, por lo que los encuestados pudieran contestar. Las encuestas cocinadas para dar ánimos al partido popular ante sus próximos compromisos electorales deberían hacerse con cinco mil llamadas telefónicas efectuadas exclusivamente entre la colonia de alemanes en Mallorca.

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