Momento decisivo para Europa
Entre las dos posibles actuaciones de los inversores que describíamos al final de nuestro comentario de la semana pasada los inversores se han decantado finalmente por seguir poniendo el dinero en activos seguros y evitar los activos de riesgo, entendiendo por tales las acciones. Ello ha llevado al bono alemán a diez años (Bund) a cerrar el viernes en su tipo mas bajo de todos los tiempos, 1,77% y a la vez a las Bolsas, sobre todo las europeas, a tener una nueva semana bajista. El Eurostoxx, el Dax y el Ibex han bajado más de un 6% en la semana, en tanto que el S&P ha bajado solo el 1,7% y el Nasdaq ha cerrado la semana en tablas. Esto muestra que el problema se sigue focalizando en la zona euro.
Mohamed El Erian, gestor de Pimco, ha dicho, en expresión muy certera, que la zona euro se enfrenta a su "momento de la verdad". Tiene toda la razón. O se articula definitivamente un plan global para el conjunto de la zona, no solo para Grecia, que garantice la solvencia conjunta de los Tesoros que integran la zona y la estabilidad financiera de los Bancos europeos, o hay riesgo muy grande de que la crisis de deuda soberana se transforme en una grave crisis bancaria, con consecuencias negativas enormes para el conjunto de la economía global.
Bastan unos pocos datos para entenderlo. Los Bancos europeos tienen en sus balances en torno al 45% del total de la deuda soberana emitida en la zona euro. A la vez, según el Banco de Pagos de Basilea los Bancos americanos tienen un riesgo crediticio con los Bancos franceses y alemanes de 1,2 trillones de dólares, y se calcula que la exposición a los Bancos europeos del mercado americano de activos monetarios es de algo más de un trillón de dólares, es decir, el 45% del total de activos monetarios. Se entiende la dimensión global del problema.
Por eso los líderes deberían dejar aparte diferencias y articular un plan común para fijar de forma global el problema a escala de la zona euro. Esto es económica y financieramente posible y evitaría problemas mayores. Deberían también evitarse declaraciones, como las de la directora del FMI del pasado viernes, Christine Lagarde poniendo de nuevo en duda la solvencia de la banca europea. Ese tipo de declaraciones, aunque hablen de problemas que hay que resolver, deberían haberse hecho hace unos meses, cuando la necesidad de reforzar los capitales bancarios era la misma, y no ahora. Hace unos meses nadie, y menos aún Christine Lagarde, que entonces era Ministra de Economía en Francia, decía nada. Por el contrario, se nos vendían unos test de stress propagandísticos diciéndonos que la banca europea estaba muy bien. Ahora, en lugar de hacer declaraciones desestabilizadoras que alarman a los ciudadanos, lo que hay que hacer es resolver las cosas en silencio.
Una forma de resolver de verdad las cosas es implementar cuanto antes el Fondo de Estabilidad Financiera Europeo (EFSF) y dotarlo de recursos, acelerando el paso hacia el eurobono.
En Estados Unidos hemos visto buenos datos, como el ISM de servicios, mejores de lo esperado, lo que pone de relieve que aunque haya una clara desaceleración, la economía americana esta lejos de la recesión. A la vez, Obama ha planteado un plan de inversiones para crear empleo, bajo la promesa de no subir el gasto, sino de renunciar a gastos ordinarios para fomentar la inversión y el empleo. Suena bien, aunque debe pasar por la aprobación del Congreso. Finalmente queda la reunión de dos días de la FED, la semana que viene, en la que habrá novedades en la articulación de las compras de activos por la FED.
Al final, las turbulencias veraniegas han dañado mucho la confianza de los inversores, y recuperarla va a ser complicado y largo, aún suponiendo que se hiciesen las cosas bien. Pero ha habido también algunas pequeñas novedades dentro del apetito de los inversores por los activos refugio.
Una novedad es lo sucedido en el franco suizo. La decisión del Swiss National Bank el pasado martes 6 de adquirir sin limitación euros al cambio de 1,2 francos por euro es muy importante. Esta decisión ha provocado una notable caída del franco suizo, que en los momentos previos al anuncio cotizaba a 1,10 francos por euro y a principios de agosto había llegado a casi 1 franco por euro. La decisión es importante no solo porque refleja los problemas y las lógicas reacciones que genera un activo refugio cuando su precio sube sin límite, sino además porque el Swiss National Bank ha elegido el euro, y lo ha hecho en un momento especialmente complicado para el euro. Es decir, el SNB apuesta por la supervivencia de euro, ya que decide comprar euros y no dólares. Igualmente China ha anunciado esta semana que dará los pasos necesarios para la convertibilidad del yuan en euros en el año 2015.
La decisión del SNB, unida a los tipos de interés negativos que se pagan por las colocaciones en renta fija en francos suizos, es muy probable que termine con la espiral alcista de este activo refugio, evitando mayores desequilibrios para la economía helvética.
La segunda novedad es en el oro. Hemos visto nuevamente debilidad semanal en el oro, lo que indica que los inversores pueden empezar a cuestionar su validez como activo refugio en un escenario de menor crecimiento y baja inflación.
Finalmente otra novedad es la subida del dólar respecto al euro, de casi un 4% en la semana. Que baje algo el euro es condición casi necesaria para que no se agraven los problemas de la zona y por eso es bueno que haya empezado a ceder respecto al dólar.
Como antes decíamos, los mercados esperan un plan global para la zona euro. El avance hacia los eurobonos acelerando la puesta en marcha del EFSF, y la bajada de los tipos de interés por el BCE ahora que la inflación apunta a la baja deberían ser los elementos inmediatos de ese plan.
Entramos en la segunda semana de septiembre con algunos datos de interés, como el índice de la FED de Filadelfia o el índice de confianza del consumidor americano de la Universidad de Michigan. Pero, sobre todo, entramos en esta semana con el pánico instalado en los mercados, y con el temor a un colapso del sistema bancario europeo, subsiguiente a un hipotético default de Grecia, que muchos descuentan a pesar del compromiso con la estabilidad bancaria que ha reafirmado el G7 reunido este fin de semana en Marsella. Es decir en una situación casi idéntica al otoño de 2008 en lo que a las Bolsas europeas se refiere, no tanto en las Bolsas americanas, que han resistido mucho mejor.
Con el miedo como motor de las decisiones, y además en la semana de vencimiento trimestral de opciones y futuros, puede pasar cualquier cosa, y más en septiembre, que para muchos inversores es un mes maldito. Pero objetivamente hablando estamos ya en precios muy atractivos para comprar Bolsa, sobre todo si los resultados empresariales del tercer trimestre, que empezaremos a ver en breve, no son tan negativos como se esperan.
Mohamed El Erian, gestor de Pimco, ha dicho, en expresión muy certera, que la zona euro se enfrenta a su "momento de la verdad". Tiene toda la razón. O se articula definitivamente un plan global para el conjunto de la zona, no solo para Grecia, que garantice la solvencia conjunta de los Tesoros que integran la zona y la estabilidad financiera de los Bancos europeos, o hay riesgo muy grande de que la crisis de deuda soberana se transforme en una grave crisis bancaria, con consecuencias negativas enormes para el conjunto de la economía global.
Bastan unos pocos datos para entenderlo. Los Bancos europeos tienen en sus balances en torno al 45% del total de la deuda soberana emitida en la zona euro. A la vez, según el Banco de Pagos de Basilea los Bancos americanos tienen un riesgo crediticio con los Bancos franceses y alemanes de 1,2 trillones de dólares, y se calcula que la exposición a los Bancos europeos del mercado americano de activos monetarios es de algo más de un trillón de dólares, es decir, el 45% del total de activos monetarios. Se entiende la dimensión global del problema.
Por eso los líderes deberían dejar aparte diferencias y articular un plan común para fijar de forma global el problema a escala de la zona euro. Esto es económica y financieramente posible y evitaría problemas mayores. Deberían también evitarse declaraciones, como las de la directora del FMI del pasado viernes, Christine Lagarde poniendo de nuevo en duda la solvencia de la banca europea. Ese tipo de declaraciones, aunque hablen de problemas que hay que resolver, deberían haberse hecho hace unos meses, cuando la necesidad de reforzar los capitales bancarios era la misma, y no ahora. Hace unos meses nadie, y menos aún Christine Lagarde, que entonces era Ministra de Economía en Francia, decía nada. Por el contrario, se nos vendían unos test de stress propagandísticos diciéndonos que la banca europea estaba muy bien. Ahora, en lugar de hacer declaraciones desestabilizadoras que alarman a los ciudadanos, lo que hay que hacer es resolver las cosas en silencio.
Una forma de resolver de verdad las cosas es implementar cuanto antes el Fondo de Estabilidad Financiera Europeo (EFSF) y dotarlo de recursos, acelerando el paso hacia el eurobono.
En Estados Unidos hemos visto buenos datos, como el ISM de servicios, mejores de lo esperado, lo que pone de relieve que aunque haya una clara desaceleración, la economía americana esta lejos de la recesión. A la vez, Obama ha planteado un plan de inversiones para crear empleo, bajo la promesa de no subir el gasto, sino de renunciar a gastos ordinarios para fomentar la inversión y el empleo. Suena bien, aunque debe pasar por la aprobación del Congreso. Finalmente queda la reunión de dos días de la FED, la semana que viene, en la que habrá novedades en la articulación de las compras de activos por la FED.
Al final, las turbulencias veraniegas han dañado mucho la confianza de los inversores, y recuperarla va a ser complicado y largo, aún suponiendo que se hiciesen las cosas bien. Pero ha habido también algunas pequeñas novedades dentro del apetito de los inversores por los activos refugio.
Una novedad es lo sucedido en el franco suizo. La decisión del Swiss National Bank el pasado martes 6 de adquirir sin limitación euros al cambio de 1,2 francos por euro es muy importante. Esta decisión ha provocado una notable caída del franco suizo, que en los momentos previos al anuncio cotizaba a 1,10 francos por euro y a principios de agosto había llegado a casi 1 franco por euro. La decisión es importante no solo porque refleja los problemas y las lógicas reacciones que genera un activo refugio cuando su precio sube sin límite, sino además porque el Swiss National Bank ha elegido el euro, y lo ha hecho en un momento especialmente complicado para el euro. Es decir, el SNB apuesta por la supervivencia de euro, ya que decide comprar euros y no dólares. Igualmente China ha anunciado esta semana que dará los pasos necesarios para la convertibilidad del yuan en euros en el año 2015.
La decisión del SNB, unida a los tipos de interés negativos que se pagan por las colocaciones en renta fija en francos suizos, es muy probable que termine con la espiral alcista de este activo refugio, evitando mayores desequilibrios para la economía helvética.
La segunda novedad es en el oro. Hemos visto nuevamente debilidad semanal en el oro, lo que indica que los inversores pueden empezar a cuestionar su validez como activo refugio en un escenario de menor crecimiento y baja inflación.
Finalmente otra novedad es la subida del dólar respecto al euro, de casi un 4% en la semana. Que baje algo el euro es condición casi necesaria para que no se agraven los problemas de la zona y por eso es bueno que haya empezado a ceder respecto al dólar.
Como antes decíamos, los mercados esperan un plan global para la zona euro. El avance hacia los eurobonos acelerando la puesta en marcha del EFSF, y la bajada de los tipos de interés por el BCE ahora que la inflación apunta a la baja deberían ser los elementos inmediatos de ese plan.
Entramos en la segunda semana de septiembre con algunos datos de interés, como el índice de la FED de Filadelfia o el índice de confianza del consumidor americano de la Universidad de Michigan. Pero, sobre todo, entramos en esta semana con el pánico instalado en los mercados, y con el temor a un colapso del sistema bancario europeo, subsiguiente a un hipotético default de Grecia, que muchos descuentan a pesar del compromiso con la estabilidad bancaria que ha reafirmado el G7 reunido este fin de semana en Marsella. Es decir en una situación casi idéntica al otoño de 2008 en lo que a las Bolsas europeas se refiere, no tanto en las Bolsas americanas, que han resistido mucho mejor.
Con el miedo como motor de las decisiones, y además en la semana de vencimiento trimestral de opciones y futuros, puede pasar cualquier cosa, y más en septiembre, que para muchos inversores es un mes maldito. Pero objetivamente hablando estamos ya en precios muy atractivos para comprar Bolsa, sobre todo si los resultados empresariales del tercer trimestre, que empezaremos a ver en breve, no son tan negativos como se esperan.





















