Por mucho que quieran negarlo, la realidad es objetiva
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Lo cierto y verdad, es que en todo este tiempo tengo la sensación, por decirlo de una manera suave, que las diferentes autoridades económicas, nacionales e internacionales, no son transparentes con la sociedad y mientras nuestras empresas toman decisiones en base a lo que la realidad les hace vivir, nuestros “gestores” adoptan medidas en base a lo que la realidad les hace sentir. La “crisis de confianza” que indica la Directora Gerente del FMI no es más que una consecuencia de la falta de transparencia de los responsables que dirigen las riendas de los países. La confianza no se gana: se da y se recibe. Y para superar esa “crisis de confianza” sólo es necesario que exista transparencia en las declaraciones.
No he escuchado en todo este tiempo a ningún líder que apoye sus declaraciones en datos objetivos. La gratuidad de sus declaraciones les hace decir un día una cosa y desdecirse al día siguiente o hacer declaraciones que si ellos mismos se escuchasen les haría sonrojarse. En consecuencia, aumenta la volatilidad de los mercados y los niveles de incertidumbre lo que genera una espiral difícil de parar hasta que a alguien se le ocurra decir las cosas por su nombre: esto es, cuando nuestros políticos transmitan a la opinión pública lo que realmente acontece.
En mi opinión las declaraciones de la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional tienen más de realidad objetiva que sentida por mucho que algunos quieran tachar la situación de falso alarmismo si nos atenemos a un dato objetivo elaborado por Markit Economics, una de las empresas de servicios de información financiera más prestigiosa del mundo, el índice compuesto PMI (índice que mide el nivel de actividad del sector privado que combina datos del sector servicios y manufacturas). En los últimos seis meses ha descendido con gran fuerza, pasando de los 59,4 puntos en febrero a 51,5 puntos en agosto, siendo cualquier dato por debajo de 50 puntos indicativo de recesión. En la Eurozona este índice ha sido el menor en dos años. El índice referente a la industria muestra signos de contracción por primera vez desde agosto de 2009. El caso de España es más preocupante, no sólo porque es la economía que nos afecta a todos nosotros de forma más directa sino porque tenemos la peor situación de todas las economías europeas de cierto tamaño y es probable que en el tercer trimestre tengamos datos de PIB negativos.
Los elevados precios del petróleo y las materias primas unidos a la crisis de deuda que sufren las economías de los países europeos están minando lo que otros han calificado como firme recuperación económica.




















