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El eterno perdón

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Dicen que la realidad supera a la ficción y dentro de estos comportamientos me gustaría ayudar a identificar a un gran enemigo muy presente más en el mundo asociativo que en el empresarial; recuerdo que las Junior Empresas son como una fusión de ambos.

La parte buena de las Junior Empresas de ser asociaciones es que ante algún problema, el hecho de la inexperiencia, la juventud y presuponemos inocencia hace que todo sea menos grave. No se va despidiendo a diestro y siniestro, de hecho hay que tener mucha mano izquierda porque no hablamos de trabajar en algo prioritario de tu vida, es un complemento a una carrera que se debe terminar.

Si dividimos esta vez el público en dos grandes grupos, nos encontraremos con los “estrella fugaz” que apenas pasan meses o un año y los “abuelos cebolleta” que nadie sabe ni cuánto tiempo llevan ni cuando se irán. Las estrellas no hacen daño y dado que su trayectoria es fugaz, las buenas personas compensan a las malas y una de cal otra de arena. De forma extraña, este podría ser el público mayoritario, gente que entra, coge experiencia, hace contactos y se va sin pena ni gloria.

Los abuelos son una figura más curiosa a la vez que en algunos casos preocupantes. Un tirano justo o un Rey Salomón en el fondo saca adelante proyectos, se preocupa por las necesidades de la gente, ejerce con efectividad, recicla y amplia el sistema y los recursos dado que sin una plataforma, las estrellas no podrían explotar la gallina y no se acercarían; de donde solo se recoge y no se siembra pues tenderíamos a desaparecer.

Llegamos al cáncer cuando en vez de un Salomón tenemos a un Chávez. Personas ambiciosas que solo miran por su obligo y su bolsillo y que les da igual tener a todo su pueblo en contra. Total, en el fondo nadie va a denunciar porque nadie se va a rascar el bolsillo pagando abogados, las cantidades son pequeñas, la ley de asociaciones es extremadamente ambigua y tampoco hay ningún buen especialista porque este campo supuestamente no da dinero.

Cuando llega uno de estos líderes destructores siempre hablan con palabras como colaboración, buena fe, nunca hacen nada mal y siempre la culpa es de otra persona a golpe de un chasquido de dedos. Normalmente acaban cansando a la gente eficiente y trabajadora, la cual descontenta se marcha dejando pasó a más estrellas fugaces. Estas últimas, no conocen al dictador así que le dan una oportunidad. Al tiempo, les traiciona y utiliza, abandonando y dejando el sitio a más estrellas que claro, darán una nueva oportunidad al tirano dado que siempre dirán “A mí no me ha hecho nada esta persona” creando un eterno perdón que durará lo que el tirano tarde en conseguir su oscuro plan. Por eso a todo el mundo nuevo yo siempre le aconsejo que tire de archivo y mire la trayectoria de sus líderes.

Cuanto las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
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