La ex trabajadora manipuló los pedidos para hincharlos y quedarse con el dinero
La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de la Región (TSJ) ha desestimado el recurso que la empleada de una pizzería presentó contra la sentencia de un Juzgado que declaró procedente su despido por haber manipulado varios pedidos para apoderarse de 132 euros de la recaudación.
La sentencia indica que la carta de despido le atribuyó tres faltas muy graves que justificaban la procedencia de la extinción de la relación laboral.
En concreto, se hacía referencia a las manipulaciones llevadas a cabo con los pedidos, algunas de las cuales fueron captadas por las cámaras instaladas en el establecimiento.
Asimismo se exponía que la empresa tenía la "convicción" de que estas operaciones las había llevado a cabo su empleada por el deseo premeditado de ser despedida.
Entre los datos que llevaban a la demandada a pensar en ello la carta de despido indicaba que a finales del verano de 2010 la trabajadora le había manifestado su deseo de marcharse, proponiendo que se tramitara como despido para así poder cobrar el paro y que se le abonasen 20 días por año, a lo que aquélla se opuso.





