La empresa presenta concurso de acreedores y un ERE para la práctica totalidad de la plantilla
La constructora Pamai es la ‘penúltima’ de las grandes empresas del sector que ha presentado concurso de acreedores. La solicitud se registró la pasada semana en los juzgados de lo Mercantil, al tiempo que se solicitaba un nuevo Expediente de Regulación de Empleo que afecta a la práctica totalidad de la plantilla que quedaba en la empresa, en torno a 30 trabajadores. Todo apunta a que la intención de los propietarios de la empresa es la liquidación, después de las dificultadas encontradas con las entidades financieras para la renegociación de la deuda o la dación en pago.
Según el balance presenta en los juzgados, las deudas de Pamai rondan los 30 millones de euros, una cantidad inferior al pasivo que presentó la empresa en las cuentas de 2009, cuando alcanzó los 39 millones. Estas deudas están ocasionadas tanto por los impagos de las administraciones por la realización de obras públicas como por particulares. A ello se suma la imposibilidad de continuar trabajando por la casi nula actividad económica, principalmente en la construcción, que vive la Región.
Esta empresa venía en los últimos años diversificando su actividad con la ejecución tanto de urbanizaciones como hoteles, naves, polígonos industriales y centro educativos, entre otros, como el recientemente abierto centro de negocios Plazarte. También recientemente había realizado trabajos de construcción en Marruecos.
En 2007 cerró el ejercicio con una facturación de 42,7 millones de euros. Un año después su volumen de negocio se contrajo hasta los 38 millones y en 2009 ya fueron 26 millones. Este último año, su pasivo era de 36 millones.
En 2008 contaba con una plantilla de unos 150 trabajadores y tras sucesivos EREs se había reducido a la treinta, que son los que ahora se ven afectados por la nueva regulación de empleo. Sólo quedarán en la empresa los servicios mínimos para atender la administración.
Según el balance presenta en los juzgados, las deudas de Pamai rondan los 30 millones de euros, una cantidad inferior al pasivo que presentó la empresa en las cuentas de 2009, cuando alcanzó los 39 millones. Estas deudas están ocasionadas tanto por los impagos de las administraciones por la realización de obras públicas como por particulares. A ello se suma la imposibilidad de continuar trabajando por la casi nula actividad económica, principalmente en la construcción, que vive la Región.
Esta empresa venía en los últimos años diversificando su actividad con la ejecución tanto de urbanizaciones como hoteles, naves, polígonos industriales y centro educativos, entre otros, como el recientemente abierto centro de negocios Plazarte. También recientemente había realizado trabajos de construcción en Marruecos.
En 2007 cerró el ejercicio con una facturación de 42,7 millones de euros. Un año después su volumen de negocio se contrajo hasta los 38 millones y en 2009 ya fueron 26 millones. Este último año, su pasivo era de 36 millones.
En 2008 contaba con una plantilla de unos 150 trabajadores y tras sucesivos EREs se había reducido a la treinta, que son los que ahora se ven afectados por la nueva regulación de empleo. Sólo quedarán en la empresa los servicios mínimos para atender la administración.







