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Opinión |
Martes, 26 de Noviembre de 2013

Juan Bernal 'El Quemado'

Para hacer una valoración justa del vicepresidente económico del Gobierno Valcárcel, algo a lo que no es dado ni siquiera alguna vez el entorno del propio Valcárcel (que cree que Bernal a veces está mal aconsejado por ciertos puritanos del liberalismo vienés que hay en su departamento, por ejemplo en el asunto de los sueldos de médicos), no hay que ver a dónde ha llevado a la Región sino a qué Región llegó.
 
No estoy de acuerdo con aquellos que dicen que Bernal se ha 'quemado' en estos meses tomando decisiones amargas (no pocos compañeros de Gabinete son de esta opinión), porque nada más llegar y ver los primeros papeles de la verdadera situación de la Comunidad Autónoma que le dejaron sus predecesores como un "paquete bomba" Bernal ya quedó inmediatamente achicharrado con quemaduras de tercer grado en el 95% del cuerpo, y sólo una prolongada estancia en la UCI ha permitido que la Región haya sobrevivido y Bernal, por comparación, luzca casi sonrosado, con su porte británico de casi siempre, y ya dé el habla, cosa que no ocurrió tras el susto de ver a la auténtica situación a la que nos dirigíamos.
 
Nunca olvidaré, como una de las experiencias extremas que me ha brindado la cercanía a la política, la carita con la que me llegó a un primer café como nuevo vicepresidente. Era un hombre demudado, que se retorcía en la silla, que miraba por encima de su propio hombro por si la situación económica regional le seguía desde el callejón oscuro, un hombre casi abrumado por disquisiciones existenciales de ultratumba que pedía consejo político a los periodistas (no a mí, a mí que me registren). "Gastamos como once y debemos gastar como siete. No sabía que estábamos de la manera como estamos. Tenemos mil millones menos de ingresos y no se ha hecho nada en cuatro años. Esto está muy, muy difícil. Ya veremos, pero no sabía que esto estuviese tan mal". Hoy a Bernal le ha vuelto la color a la cara. La Región no es ya que hubiese quebrado de no haber enjugado Valcárcel la deuda heredada, a partir del año 95, como ha dicho él mismo hace unos días en un encuentro con empresarios, sino que estuvo a punto de ser intervenida por los 'hombres de negro' mucho más recientemente, en aquellos primeros meses como vicepresidente económico en que a Bernal se le veía más bien tirando a tiznado. Alguna vez debo preguntárselo, pero tengo para mí que si no dimitió en la misma semana de haber tomado posesión fue por no dar el cantazo político y no dejar mal a quien lo había elegido.
 
Cuando le vi la cara en aquellos momentos, se me aparecieron superpuestos como espectros sarcásticos la atareada figura de la antigua consejera de Hacienda 'Pati' Reverte privilegiando dinerariamente a un colectivo tras otro como si no hubiese un mañana, el sonriente rostro de su sucesora Inmaculada García diciéndome en un 'happening' del Casino de Murcia que estaba muy satisfecha de cómo había cuadrado el presupuesto del año 2010, en plena caída en picado, y los datos triunfalistas y de tono intelectualoide del que le siguió, Salvador Marín, que nunca llegaron a cumplirse. El legado con el que se encontró Bernal, con el enemigo ya a las puertas.
 
Para estar 'quemado', este hombre, si vemos de dónde venimos, hoy luce casi como nuevo.   
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