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Opinión |
Martes, 03 de Diciembre de 2013

Ilusión perdida, ¿cómo te recuperaré?

En estos últimos cinco años las ingenierías españolas hemos perdido la ilusión. E incluso peor, ya que muchas hemos perdido todo el trabajo que teníamos y con él a nuestros excelentes técnicos. Nuestros equipos ahora se encuentran diezmados y con seria amenaza de la desaparición del mundo laboral. ¿A qué se debe la pérdida de la ilusión?

En parte a la falta de implicación de nuestros gobernantes para resolver nuestro problema, que no parece ser suyo, ya que siguen luciendo palmito como si nada. Hace un año, cuando un conocido político retirado a la actividad privada volvió a la escena regional con todos los honores de sucesor -o delfín- presidencial, le pregunté si pensaba dejar caer a las ingenierías o si tomaría medidas para reactivar el sector.  Ya hay muchas autovías, me contestó. Eso, en un momento en el que la recuperación económica española pasa por el Corredor Ferroviario del Arco Mediterráneo. O cuando la Región de Murcia entera reclama a [Img #20189]gritos y a manifestaciones una solución para la llegada del AVE, con un proyecto paralizado hace ya más de un año. O cuando la bahía de Portman sigue sin solución. O cuando la autovía del Bancal se mantiene como tal. Y nuestros políticos de perfil.

Las ingenierías no nos resignamos ante el abandono y la desidia de nuestros gobernantes y salimos al exterior en busca de océanos azules, aunque no siempre son tal. No tenemos otra opción, debemos buscarnos la vida fuera de nuestro país y lejos de nuestras familias. Al menos mientras nuestros dirigentes sigan mirándose al ombligo y encadenados a sus cómodos y bien retribuidos sillones, a pesar de su incapacidad e indolencia para resolver el grave drama de seis millones de parados y un déficit público incontrolado. Nada de dimitir, el problema sigue aumentando.

Y recuperamos la ilusión perdida cuando se reconoce nuestra valía, y se respeta nuestro trabajo, que adolecía de una palmadita. Trabajamos motivados y con ilusión, al sabernos útiles y válidos A un precio alto, muy alto, pero es lo que toca si queremos dar la vuelta a esta situación. El precio sería bajo, muy bajo, si desde las administraciones públicas se nos echase una mano para ayudar a dar la vuelta. Pero no es así: somos pocos los que empujamos y muchos los que se resisten al empuje.

Recuperar la ilusión perdida en este país es, hoy por hoy, una tarea realmente difícil. Mucha suerte a quienes lo intentan día tras día. Y mucho ánimo para no desfallecer en el intento. Al final vencerán.

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