Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Jueves, 05 de Diciembre de 2013

Lo sabemos todo

Hace algún tiempo, -no sé, por ubicarlo cronológicamente, se podría decir que fue cuando se empezó a descubrir que para ser cantante de ópera no era necesario estar gordo-, leí un artículo que se titulaba 'Lo sabemos todo', lo firmaba Leopoldo Alas, -sobrino-bisnieto de 'Clarín', que una no es tan vieja-, en él se contaba a grandes rasgos la siguiente historia que en su momento di por verídica: un famoso juez entraba a la sala vestido de juez y al sentarse en su asiento de juez, se encontró, encima de su mesa de juez, un sobre en el que se leía “ Sr. Juez”, pero no en plan suicida, sino que detrás venía su nombre con letras claras y anónimas.

El contenido del sobre era bastante parco, nada de un fajo de billetes abotargado y chillón cual cantante de ópera, como se estila ahora, en su lugar había un enclenque y modesto papel vulgar y corriente con tres letras escritas: lo sabemos todo.

Explicaba Alas, que se trataba de un farol, pero el juez, que debía de estar haciendo muchas cosas que no le convenía que se supieran de él, al saber que lo sabían, se guardó en el bolsillo el sobre acusador cual chirrido de goznes carcelarios, se excusó con una temblorosa excusa y se borró del mapa por siempre jamás.

Percibir no es lo mismo que saber, tiene un matiz subjetivo que lo hace parecer más sospechoso que el juez de Alas, pero España es percibida entre los primeros puestos como especialista en corruptelas varias, mientras que la objetividad de otro informe sitúa al sistema educativo español entre los peores puestos y esto último da más miedo que lo primero porque nos neutraliza totalmente, -mejor sería decir tontamente-, porque si somos algo así como una especie de tontos analfabetos sólo podemos saber que no sabemos nada lo cual nos invalida para enviar sobres donde se diga que lo sabemos todo; suponiendo que esto sirviera para algo, pues las estampidas temerosas se han convertido en un bien tan escaso como los cantantes de ópera gordos.

 [Img #20270]
Capricho nº 42: Tú que no puedes de Goya, serie Los Caprichos, 1799.

Otros artículos de Cecilia López
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.