Rajoy no sabe lo que piensa ni lo que hará Valcárcel
Antes de ir al Congreso del PP murciano, el sábado pasado, el presidente Valcárcel había dicho que su decisión de marcharse como eurodiputado "está basculando en un 90% de posibilidades" (desde lo del "vehiculizar" que inventó el comunista Julio Anguita, no había leído un palabro tan exótico como "basculando" para describir algo tan simple como decir si se va o no). Mariano Rajoy, presente en ese Congreso y basculando él mismo encima de esa frase de Valcárcel, decidió ser aún más retorcido y bizarro, más de Santiago de Compostela, hablando del futuro de Valcárcel. El presidente del Gobierno de España, esquinando la boca en ese húmedo 'tic' con el que suele trazar con los labios y la lengua un triple tirabuzón antes de zambullirse en las nieblas galaicas, aseguró en su discurso una frase a la altura de su fama impenetrable: "Ramón Luis, no sé lo que pensarás ni lo que harás al final, pero sea lo que sea tendrás mi apoyo". ¡No sé lo que pensarás ni lo que harás, dice Rajoy del señor al que tiene pensado poner en un puesto principalísimo en las listas europeas! Si no sabe Rajoy si su lista de eurodiputados tiene alguna fiabilidad o en realidad sirve para envolver la merluza, ¿cómo queremos que el propio Valcárcel diga antes de abril si se va finalmente a Europa, si el sol sale por Levante o simplemente si se llama como solía, Ramón Luis? En el PP todos son ya gallegos.
Todos sabemos lo que hará en primavera Valcárcel, exceptuando tal vez el propio Valcárcel, e incluso el realizador de la televisión que retransmitía para las pantallas gigantes el Congreso parecía saber ya también quién será el sucesor del presidente murciano, porque había alguien, no diré cuál por no perjudicar su carrera, que salía indisimuladamente en todos los planos (si luego el sucesor resulta que es otro, ya los congresos del PP habrá que retransmitirlos exclusivamente por radio). Pero oficialmente hacemos como que no se sabe nada de nada aún del destino de Valcárcel y en realidad no se habla de otra cosa. Los políticos del PP, con la ayuda inestimable de Mariano Rajoy, se apuntan a coger por el gaznate la evidencia de la sucesión en Murcia para sofocarla con la almohada y que no "cante" antes de tiempo. Llega un momento en que la realidad, bajo el lenguaje de la política, adquiere inéditos colores psicodélicos. De aquí a abril da tiempo a que la cosa de si se va o no se va el presidente murciano bascule otro poquito más en una dirección desconocida.
Esto de la jerga política se está convirtiendo en el lenguaje de los indios navajos con el que cifraban las comunicaciones secretas durante la II Guerra Mundial (claro que los norteamericanos también las cifraron en idioma vasco, que tenían por desconocido entre los desconocidos y que desde luego puede ser descodificado con mucha mayor facilidad que el actual marianí o el valcarcelí). La marcha de Valcárcel se ha transformado en lo que le decía John Travolta a Samuel L. Jackson en "Pulp Fiction" sobre el enorme significado implícito en practicarle un masaje en los pies a las señoritas casadas: "no se habla de ello, pero ella lo sabe y tú lo sabes". Todos y todas sabemos qué hará Valcárcel, pero Valcárcel cuando habla de ello parece que habla de otra cosa, y Rajoy no habla de ello para hablar de eso mismo, o al revés. Ya me avisó el otro día el propio presidente regional: "Tú ya me conoces, José Antonio: si antes de irme a Europa veo otra cosa que me guste más, lo dejo todo y cojo esa cosa". Con eso de que "tú ya me conoces" supongo que los despistados, si queda alguno, vendrán a preguntarme a mí qué va a hacer Valcárcel, a ver si les hago un pronóstico magistral. "¿Tú crees que en tres meses verá Valcárcel otra cosa que le guste más y nos dejará ante el altar? Anda, desembucha, que tú lo conoces..."
Otros artículos de José Antonio Martínez-Abarca
Todos sabemos lo que hará en primavera Valcárcel, exceptuando tal vez el propio Valcárcel, e incluso el realizador de la televisión que retransmitía para las pantallas gigantes el Congreso parecía saber ya también quién será el sucesor del presidente murciano, porque había alguien, no diré cuál por no perjudicar su carrera, que salía indisimuladamente en todos los planos (si luego el sucesor resulta que es otro, ya los congresos del PP habrá que retransmitirlos exclusivamente por radio). Pero oficialmente hacemos como que no se sabe nada de nada aún del destino de Valcárcel y en realidad no se habla de otra cosa. Los políticos del PP, con la ayuda inestimable de Mariano Rajoy, se apuntan a coger por el gaznate la evidencia de la sucesión en Murcia para sofocarla con la almohada y que no "cante" antes de tiempo. Llega un momento en que la realidad, bajo el lenguaje de la política, adquiere inéditos colores psicodélicos. De aquí a abril da tiempo a que la cosa de si se va o no se va el presidente murciano bascule otro poquito más en una dirección desconocida.Esto de la jerga política se está convirtiendo en el lenguaje de los indios navajos con el que cifraban las comunicaciones secretas durante la II Guerra Mundial (claro que los norteamericanos también las cifraron en idioma vasco, que tenían por desconocido entre los desconocidos y que desde luego puede ser descodificado con mucha mayor facilidad que el actual marianí o el valcarcelí). La marcha de Valcárcel se ha transformado en lo que le decía John Travolta a Samuel L. Jackson en "Pulp Fiction" sobre el enorme significado implícito en practicarle un masaje en los pies a las señoritas casadas: "no se habla de ello, pero ella lo sabe y tú lo sabes". Todos y todas sabemos qué hará Valcárcel, pero Valcárcel cuando habla de ello parece que habla de otra cosa, y Rajoy no habla de ello para hablar de eso mismo, o al revés. Ya me avisó el otro día el propio presidente regional: "Tú ya me conoces, José Antonio: si antes de irme a Europa veo otra cosa que me guste más, lo dejo todo y cojo esa cosa". Con eso de que "tú ya me conoces" supongo que los despistados, si queda alguno, vendrán a preguntarme a mí qué va a hacer Valcárcel, a ver si les hago un pronóstico magistral. "¿Tú crees que en tres meses verá Valcárcel otra cosa que le guste más y nos dejará ante el altar? Anda, desembucha, que tú lo conoces..."
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