El formador de directivos afirma: "Quienes siempre venden lo mismo y del mismo modo pronto dejarán de venderlo", "España es ahora un país con una profunda depresión colectiva"
Javier Fernández Aguado (@jferagu) es para muchos directivos, empresarios y estudiosos el más sólido pensador contemporáneo en Gobierno de Personas y Organizaciones (management). Su trabajo de asesoramiento o formación ha sido solicitado hasta el momento por 500 organizaciones en países de cuatro continentes, desde el Grupo Santander a Coca-Cola, Pemex, Hertz, Hyatt, Ericsson, Mapfre o gobiernos como el de Colombia o el de México. Desarrolla su trabajo desde MindValue (www.mindvalue.com), una firma de servicios profesionales con sede central en Madrid. Ha escrito 34 libros. El último, “Egipto, escuela de directivos” (LID editorial), al igual que los anteriores, ha convocado gran interés tanto en Europa como en otros continentes.
Fernández Aguado es el único pensador español contemporáneo sobre el que se ha realizado un Simposio para analizar sus propuestas. Tuvo lugar en Madrid en 2010 y asistieron más de 600 profesionales procedentes de una docena de naciones de Europa y América.
Las conferencias y seminarios de Fernández Aguado son solicitados en foros empresariales y económicos de muchos países. Recientemente pronunció en Murcia una conferencia en el 35 aniversario de Inforges.
.- Existen escuelas de gestores, de negocios… de todo tipo de formación, pero parece que las 'escuelas' políticas no cumplen con su papel, salvo el de adoctrinamiento. ¿Enviamos a esta casta política de nuevo al colegio?
Los políticos se encuentran particularmente expuestos a la luz pública. Sus carencias son más fáciles de detectar que las de otros. Junto a esto, muchos miembros de ese colectivo creen que a gobernar no hay que aprender. Se equivocan gravemente y lo ponen de manifiesto con excesiva frecuencia en sus decisiones, demasiadas veces ayunas de sensatez.
Los políticos deben recuperar humildad y buscar formación al igual que lo hacen los empresarios o los directivos del sector privado. Coincido en que han de volver quizá no al colegio, pero sí acudir a profesionales e instituciones que forman directivos.
.- El informe PISA en educación obligatoria nos tira por los suelos, ¿cuál es el nivel de los gestores empresariales?
Las escuelas de negocios en España se encuentran entre las mejores del mundo. Esto facilita que el nivel medio de los gestores empresariales de nuestro país sea en bastantes ocasiones superior al de los de nuestro entorno. Existe, sin embargo, una relevante distancia entre quienes han procurado formarse de quienes –confiados quizá en éxitos precedentes o sólo en su ignorancia- se limitan a reiterar rutinas. Quienes así obran olvidan el principio de que quienes siempre venden lo mismo y del mismo modo pronto dejarán de venderlo. La formación no es una opción, sino una necesidad imprescindible.
.- Liderazgo, management, nuevo pensamiento… ¿Estamos creando nuevo lenguaje y nuevas figuras para cubrir alguna carencia?
En la ciencia del gobierno de personas y organizaciones, España ha vivido a remolque durante siglos. Desde hace dos décadas ha ido consolidándose un grupo de pensadores españoles ahora reclamados en muchos lugares. Ha sucedido algo semejante a lo acaecido con la alta gastronomía.
Resulta altamente satisfactorio que en muchos foros internacionales donde hasta hace poco sólo tenían presencia autores norteamericanos o británicos ahora somos requeridos profesionales españoles. En muchas ocasiones –todo hay que decirlo- con niveles de satisfacción claramente superiores a la generada por los estadounidenses o ingleses.
.- Javier Fernández Aguado goza de prestigio internacional. Usted se lo ha ganado no sólo en España, sino en numerosos países, ¿cuál es la valoración que en distintas áreas del mundo tienen de nosotros? Europa, Latinoamérica, Estados Unidos…
Cada país es un universo. Además, como señala el refrán, “de cada cabeza una sentencia”. La imagen de la marca de España y de sus profesionales es superior fuera de nuestras fronteras que dentro de ellas. Como bien se ha dicho, si alguien critica a Francia, seguro que es un británico. Si alguien murmura contra Gran Bretaña, será un francés. Si alguien menosprecia a España es un español…
Es preciso que recuperemos intra fronteras la estima que fuera de España tienen de nosotros. Desde Polonia a Estados Unidos, pasando por China o Filipinas, en muchas conferencias –y son ejemplos reales- me han preguntado sobre el éxito del modelo español.
Volverán a interesarse por España en cuanto superemos esta crisis, sobrevenida en parte por culpa de gestores públicos que, en algunos casos, deberían, por cierto, residir en la cárcel. Que a algunos de los responsables directos de nuestra situación se les invite a pronunciar conferencias, se les soliciten libros de memorias o se les entreviste resulta cuando menos paradójico.
.- Nos proponía usted que para afrontar cambios organizativos es precisa una 'gestión de sentimientos colectivos'. ¿Cuál es el sentimiento 'colectivo' de este país? ¿Falta liderazgo?
He diseñado, efectivamente, varios modelos de gestión. Uno de ellos es Feelings Management o gestión de los sentimientos organizativos. España es actualmente un país con una profunda depresión colectiva que es imprescindible afrontar y superar. Cómo salir de ella está detallado en una obra que escribí con Marcos Urarte y Francisco Alcaide, “Patologías en las organizaciones”. Con todo, cada país tiene sus enfermedades específicas. Algunos padecen de jactancia; otros, de pesimismo crónico; bastantes, de artrosis…
.- La Universidad española está -en mi opinión-, sobredimensionada tanto por el número de centros como por su estructura, aunque existan excepciones, por supuesto. No obstante, su calidad deja mucho que desear según destacan los rankings internacionales. Esta situación, ¿tiene solución? ¿Hacia dónde debería dirigirse la Universidad española teniendo en cuenta que por el comportamiento de la demografía se perderán en los próximos años varios cientos de miles de jóvenes de entre 18 y 25 años?
La Universidad española está aquejada de diversas enfermedades. Algunas son bien conocidas por los propios gestores. Otras, desafortunadamente, no pueden siquiera diagnosticarlas, porque algunos dirigentes de universidades llevan toda la vida en esa burbuja.
Junto a extraordinarios profesionales –me honro de contar con buenos amigos en diversas universidades españolas-, hay otros que no merecerían encontrarse en lo que deberían ser los templos del saber. Hay profesores que dedican más tiempo a política de partido, o de pasillo, que a la enseñanza y a la investigación.
Me gusta mucho el modelo anglosajón, en el que periódicamente hay que revalidar los conocimientos. Esa sencilla medida –aunque no esté carente de limitaciones- evita al aburguesamiento. Conozco docentes españoles que toda la vida han empleado en sus clases los mismos apuntes, que fueron los que copiaron de quienes a ellos les enseñaron. La obsolescencia de algunos es patética. Es una pena, porque éstos empañan el buen hacer de muchos otros, que sí cumplen con su deber. Es fácil de entender, porque acaece en todas las áreas. Junto a ejemplares periodistas, por ejemplo, hay otros que sólo saben descalificar lo que hacen otros, para replicar ellos lo mismo. No hay sector, en fin, en el que no se oculten parásitos.
.- ¿Es posible el modelo-tipo del buen gestor y del buen empresario? ¿Podría poner nombres propios a estos perfiles?
Por supuesto que sí. Conozco a muchos y en lugares muy diversos del planeta. Por limitarme a España, creo que merece la pena mencionar a personas como Luis Poblador, director general de SFB; a María Subrá, directora general de Hedonai; María Teresa Sainz, directora general de Observatorio de Recursos Humanos… La lista sería extensísima, porque hay innumerables profesionales españoles que compiten en la misma liga que los mejores gestores y empresarios del mundo. De nuevo aquí, quienes peor lo hacen son a veces los que copan la información en los medios.
.- ¿Existe un modelo diferente de liderazgo según se trate de hombres o de mujeres?
He abordado esta apasionante cuestión en un libro que escribí con la colaboración de Lourdes Molinero. Lleva por título, “La sociedad que no amaba a las mujeres” (LID editorial). En él se estudian sesenta féminas que han hecho historia en el ámbito del liderazgo. Además, se incluye un amplio prólogo y un extenso epílogo en el que se detallan cuáles son las aportaciones de la mujer al liderazgo, y las semejanzas y diferencias con los varones. En mi opinión, no hay oposición, sino complementariedad.
.- Si le pido tres 'apuntes' históricos que nos sirvieran de ejemplo para superar esta crisis de principios, de valores, de sentimiento colectivo… ¿con cuáles se quedaría?
A lo largo del tiempo se han sucedido innumerables ejemplos de buen trabajo para superar momentos de crisis o incertidumbre, casi siempre provocados por la ausencia de valores valiosos, valga la redundancia.
El comportamiento de Ciro el Grande, en el s. VI a.C. dio lugar a que Jenofonte escribiera una obra altamente recomendable: “Cyrus, the Great”. Salvadas algunas acronías, está repleta de enseñanzas para nuestros días.
La actuación de Marco Aurelio, en el s. II d. C., queda bien explicitada en su propia y peculiar autobiografía: “Meditaciones”.
En España también se acumulan enseñanzas positivas. Las Leyes de Indias, por ejemplo, marcan la diferencia entre un modo de hacer que –no sin errores- fue beneficioso para el encuentro de nuestra civilización con las que se encontraban al otro lado del Atlántico, frente al desastre y exterminio al que sometieron los anglosajones a los territorios por ellos invadidos. En este sentido, las investigaciones de Juan Miguel Zunzunegui, son reveladoras.
.- Por último, la Murcia 'del burro' pasó a la historia, ¿o así nos sigue viendo el resto de España?
Murcia es un referente en muchos aspectos, tanto en España como en otros países del mundo. Cuando se superen los desafueros cometidos por determinados gestores carentes de ética, Murcia seguirá siendo un gran motor económico. Conozco empresarios y directivos de esta región que compiten al más alto nivel.

