Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Martes, 31 de Diciembre de 2013

La futura reforma fiscal, prólogo de la ambigüedad

Las últimas informaciones y comentarios sobre la esperada reforma fiscal que el comité de expertos nombrado por el Gobierno pretende sacar a la luz en 2014 hacen creer que esta reforma será sólo de un mero retoque de diferentes tributos, y no la transformación que se esperaba. Por el momento, habrá que esperar para saber si finalmente habrá mejoras en la tributación del pueblo o, por lo menos, una mayor equidad en la carga fiscal de los españoles. 

En primer lugar, ya sabemos que se trata de una reforma escalonada, es decir, se producirá entre 2014 y 2017 en función del déficit y la coyuntura económica. Esto significa que los ajustes previstos, de los cuáles ya conocemos algunos, podrían retrasarse hasta tres años.

En principio, y en relación a la deducción por inversión de vivienda habitual en el IRPF que fue eliminada para las adquisiciones que tuvieran lugar de 2013 en adelante, el Ejecutivo no prevé eliminar los derechos adquiridos por las personas que ya están disfrutando de ésta. Sin embargo, y aunque parece que la medida no será retroactiva no es la primera vez que somos testigos de un “donde dije digo, digo diego”.

Otra de las cosas que pretende la reforma es mitigar los tipos de gravamen en IRPF para la clase media, con lo que la bajada de tipos propiciará una mayor liquidez a los españoles y se podrá reactivar la demanda interna y, con ella, la actividad económica.

En cuanto al IVA, no se vaticina que se produzcan muchos cambios. No está previsto que suban los tipos pues se cree que al haber mayor liquidez y demanda, subirán las bases imponibles y, por tanto, la recaudación también lo hará. Sin embargo, aún nos podrían sorprender subiendo el IVA a determinados productos a los que se les aplique un tipo inferior al 21 por ciento máximo. 

Uno de los grandes objetivos que se ha marcado con la reforma es la recaudación de entre 6.000 y 10.000 millones de euros a través del Impuesto de Sociedades. El motivo es que, según los datos, la recaudación a través de esta contribución no llega al 2 por ciento del PIB, siendo la más baja de Europa. Por ello, a través de la limitación y eliminación de deducciones, se pretenderá recaudar más. Sin embargo, resulta difícil saber qué cambiará pues, actualmente, las deducciones en cuota son casi inexistentes y las más potentes son las de diferimiento por tributación, por lo que es posible que el tijeretazo afecte a disminuciones temporales de la base imponible como la libertad de amortización. 

Por otro lado, el comité de expertos analiza también cómo mejorar los estímulos fiscales al ahorro, como los incentivos a planes de pensiones, con el fin de fomentar el ahorro a largo plazo y así paliar el efecto de la futura bajada de las pensiones.  

Teniendo en cuenta todo esto, podemos pensar que no habrá un gran calado de la reforma y que, en realidad, se tratan de matizaciones de la normativa actual que busca adecuarse a los vientos que corren y que correrán. 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.