A grandes males, grandes remedios
Estamos asistiendo a la mayor crisis económica de la era moderna y no se está actuando, o al menos no con la contundencia que merece la situación. Es el momento de acometer grandes cambios, de atacar los problemas frontalmente. Nos encontramos en una profunda crisis a la que se ha llegado por un cúmulo de circunstancias que se han ido sucediendo una tras otra sin solución de continuidad; y para salir de esta situación no existen soluciones mágicas, por lo que del mismo modo, habrá que acometer un conjunto de medidas y reformas urgentes y drásticas.
Por lo que respecta a nuestro sector, se presentó recientemente el Plan de Reconversión del Sector Inmobiliario Residencial, con el que pretendemos llamar la atención a las distintas administraciones públicas, trabajadores, empresarios y sociedad civil en su conjunto, de la necesidad de llevar a cabo esas importantes reformas y cambios en las normas que regulan nuestra actividad. El objetivo no es otro que crear un marco regulatorio flexible y ágil que haga viables numerosos proyectos que se encuentran atascados o no pueden desarrollarse por tener unas normas totalmente anacrónicas y propias de otros tiempos.
Se trata de más de cien medidas que pueden aportar algo de luz a la oscura situación que estamos padeciendo. Si hay que modificar la ley del suelo regional y demás normativa urbanística, hagámoslo. Si hay que modificar los instrumentos de ordenación territorial, hagámoslo. Si hay que modificar los planes generales, parciales y ordenanzas urbanísticas, hagámoslo. Pero hagámoslo ya o mañana será demasiado tarde. Hemos modificado la Constitución Española en una semana ¿por qué no la normativa urbanística?
Como muestra, indicar que en octubre de 1999 se aprobaron definitivamente los planes parciales CR5 y CR6, correspondientes al ensanche norte de Juan Carlos I y Juan de Borbón del municipio de Murcia. Hoy, doce años después, todavía están desarrollándose promociones en dichos emplazamientos conforme a las necesidades, demandas y criterios urbanísticos de hace doce años.
Encorsetamiento de las exigencias del plan, exigencia de comerciales que no se demandan, edificios aislados sin accesos a garajes, urbanizaciones costosísimas, etc. Debemos ser más flexibles para poder responder ágilmente a los cambios de circunstancias y viabilizar proyectos tan necesarios en la actual coyuntura.
Estamos cayendo en una cierta complacencia con la situación actual, como si los problemas fueran a resolverse por sí solos. Solo la responsabilidad individual, la unión de todos los colectivos y entes, y la adopción de medidas extraordinarias nos permitirán volver a sendas de prosperidad cada vez más lejanas.
Y es que, como dijo Einstein, “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Por lo que respecta a nuestro sector, se presentó recientemente el Plan de Reconversión del Sector Inmobiliario Residencial, con el que pretendemos llamar la atención a las distintas administraciones públicas, trabajadores, empresarios y sociedad civil en su conjunto, de la necesidad de llevar a cabo esas importantes reformas y cambios en las normas que regulan nuestra actividad. El objetivo no es otro que crear un marco regulatorio flexible y ágil que haga viables numerosos proyectos que se encuentran atascados o no pueden desarrollarse por tener unas normas totalmente anacrónicas y propias de otros tiempos.
Se trata de más de cien medidas que pueden aportar algo de luz a la oscura situación que estamos padeciendo. Si hay que modificar la ley del suelo regional y demás normativa urbanística, hagámoslo. Si hay que modificar los instrumentos de ordenación territorial, hagámoslo. Si hay que modificar los planes generales, parciales y ordenanzas urbanísticas, hagámoslo. Pero hagámoslo ya o mañana será demasiado tarde. Hemos modificado la Constitución Española en una semana ¿por qué no la normativa urbanística?
Como muestra, indicar que en octubre de 1999 se aprobaron definitivamente los planes parciales CR5 y CR6, correspondientes al ensanche norte de Juan Carlos I y Juan de Borbón del municipio de Murcia. Hoy, doce años después, todavía están desarrollándose promociones en dichos emplazamientos conforme a las necesidades, demandas y criterios urbanísticos de hace doce años.
Encorsetamiento de las exigencias del plan, exigencia de comerciales que no se demandan, edificios aislados sin accesos a garajes, urbanizaciones costosísimas, etc. Debemos ser más flexibles para poder responder ágilmente a los cambios de circunstancias y viabilizar proyectos tan necesarios en la actual coyuntura.
Estamos cayendo en una cierta complacencia con la situación actual, como si los problemas fueran a resolverse por sí solos. Solo la responsabilidad individual, la unión de todos los colectivos y entes, y la adopción de medidas extraordinarias nos permitirán volver a sendas de prosperidad cada vez más lejanas.
Y es que, como dijo Einstein, “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.





















