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Opinión |
Jueves, 16 de Enero de 2014

Reformas Cantabella

Tal vez no lo recuerden, porque ahora, exhibirse fumando está tan mal visto como hacerlo pensando. Pero hace mucho tiempo, Marlboro lanzó una campaña publicitaria que colgó en vallas y revistas de todo tipo, donde se podía ver a un vaquero solitario rodeado de naturaleza y caballos.

Todo en el anuncio te hacía sentir una profunda nostalgia de libertad, los paisajes salvajes, el horizonte sin límites, la fuerza indomable de los animales, la soledad pausada y elegida del vaquero que no necesitaba de la complacencia del resto de la humanidad para sentirse en paz consigo mismo, que no necesitaba nada, -salvo un cigarrillo Marlboro-, para sentirse libre.

No es difícil imaginar la media sonrisa torcida estampada en la cara curtida por el sol y los fríos invernales de este Jeremías Johnson adicto al tabaco, si, en medio de algún paisaje virgen de las Montañas Rocosas, se encontrara, cual monolito de “2001: Una odisea del espacio”, con alguna valla de la exposición “Reformas” de la artista murciana Carmen Cantabella.

“La libertad no es para siempre” leería incrédulo, mientras observaba, más incrédulo todavía, a unos extraterrestres vestidos de negro intentando contener por la fuerza a una indómita manada de caballos salvajes. No hay peligro, pensaría, la civilización está lejos, se diría, mientras, en la siguiente valla, otro extraterrestre le usurpaba su puesto sobre el caballo y le sustituía el cigarrillo por una porra mientras suplicaba babeando como el perro de Pávlov: “Dame más leyes”.

Qué ajeno se sentiría en su mundo sin fronteras, en su paraíso sin reglas ni dioses, sin hipotecas ni impuestos, sin miedo, cuando observara la indolente blancura de la nieve ensuciada por el aterrorizado desfile de unos bobos pingüinos reclutados por el pánico disfrazado de orden.

Quedan dos vallas más cuyo contenido no pienso desvelar porque me gustaría que fueran a verlas y me contaran qué han pensado al encontrárselas en su camino. Tienen hasta el 31 de enero. Servidora espera sus comentarios fumando  compulsivamente, cual llanero solitario que descubre que es incapaz de creerse su propio anuncio.

Más información: www.babelarte.com

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Fotografía cortesía de la galería Babel Arte Contemporáneo y la artista Carmen Cantabella.

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