Un año triste y horrible
Acabamos de cerrar un año triste y horrible… No lo digo yo –aunque lo pienso y les aseguro que se me ocurren calificativos más expresivos- lo dicen dos de las voces más cualificadas de nuestra política doméstica, González Tovar y Ramón Luis Valcárcel, polos antagónicos que sin querer o queriendo se tocan. El difunto 2013 ha quedado para la historia de la tristeza, encuadrado entre algún que otro annus horribilis, de tan horrísono recuerdo. Afortunadamente este 13, el 13 tenía que ser, ha dado paso al reluciente año primero de la recuperación, en el que se hallarán las claves de nuestra felicidad venidera.
Y con el nuevo año, se han abierto de par en par las enormes expectativas que genera el gran ciclo electoral que viviremos en este bienio: europeas, municipales, autonómicas y generales, hasta cambiaremos de presidente regional en primavera, porque al cabo de 19 años ya iba tocando... Todo un caleidoscopio de posibilidades preñado de elecciones de diversos sabores; en apenas 24 meses de frenesí, se sucederán caras y acentos en el arduo panorama de nuestra democracia representativa. Tendremos diversión asegurada… Para politólogos y sociólogos será como vivir unas navidades inacabables, una fiesta ininterrumpida: 'Danzad, danzad, malditos', gritarían con gusto, si no fuera una irreparable pérdida de pose científica; nuestros expertos en la cosa pública -tan pública que ya parece cosa de nadie-, armados de barómetros y termómetros sociales, controlarán la presión y la temperatura ambientales de un baile del que todos querrán ser la más bella.
Y sorprendentemente un feo (dicho sin intención de molestar) fue el primero en apuntarse al baile: El PSRM, tan dicharachero él, pidió que se adelantaran las elecciones autonómicas para que coincidieran con la europeas; ardían y arden en deseos de demostrar cómo se baila el mambo. Algunos podían pensar que se trataba de una simple 'boutade'; aunque no era una ocurrencia tan simple. González Tovar añadió con donaire que “ese sucesor que quiere imponer Valcárcel debería salir de las urnas”. Y quizá ese pensamiento le turbe a más de uno. En cualquier caso, fue premonitorio; no es que provocara una llamada a las urnas sino todo lo contrario; cual invocación mágica, a las pocas fechas, uno de los precandidatos se borraría de la sucesión.
Con la llegada del nuevo año, Tovar había hecho un balance muy sui géneris del finado 2013; lo había tachado de año "triste", expresión que palidecía ante el “año horrible” que proclamara Valcárcel, y sonaba hasta compasiva. Eso sí reprochaba al presidente del ejecutivo regional que se marchara a Europa dejando los grandes temas sin resolver, como el AVE, el aeropuerto de Corvera y la crisis que sufre la Región con una muy elevada tasa de paro. ¿En qué estaría pensando su socialista mente? ¿Hasta dónde se dejó llevar por la ira partidista? ¿Y hasta qué punto con Tovar y sus huestes nos hubiera ido mejor? Ya saben aquello de “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo”.
Pese a todo, no deberíamos ser pesimistas; este año va a ser un gran año: la macroeconomía ha empezado a sonreír con su arrebatadora potencia exportadora que la caracteriza. Y, de súbito, la hosca prima se ha convertido en una dulce sobrina, y la confianza está renaciendo dentro de la desconfianza aun reinante entre unos y otros... Una época de luces se avecina, confíen en los pronósticos, y duerman tranquilos; 2014 será trascendental en nuestra historia contemporánea: se creará empleo neto en proporciones nunca vistas, la pobreza descenderá a niveles insospechados y la crisis será un vago recuerdo.
Simultáneamente, en esta Murcia de la eterna primavera, renacerán las esperanzas que creíamos perdidas: cambiaremos de presidente, como se cambia de corbata (la dichosa corbata que eligen otros por nosotros, y nosotros tontamente nos anudamos al cuello), se estabilizarán las cuentas, se cumplirán las directrices ministeriales, se saldrá del callejón que decían que no tenía salida; y, como consecuencia, se generarán numerosos puestos de trabajo, gracias al decidido apoyo a los emprendedores locales y a la captación de nuevos y benefactores inversores internacionales. Además, desarrollaremos al fin los grandes proyectos, que tanta riqueza y bienestar han de ocasionar; despegarán e incluso aterrizarán aviones en Corvera, el Ave vendrá semisoterrado, enterrado o quién sabe cómo, pero vendrá; y se regenerará Portmán, se aprobará el Gorguel, se construirá el Parque Paramount... Y qué sé yo, cuántos hitos históricos más nos deslumbrarán. Hasta cumpliremos el objetivo de déficit... Y si no lo cumplimos, no será porque no lo intentemos.
Otros artículos de Hipólito Martínez
Y con el nuevo año, se han abierto de par en par las enormes expectativas que genera el gran ciclo electoral que viviremos en este bienio: europeas, municipales, autonómicas y generales, hasta cambiaremos de presidente regional en primavera, porque al cabo de 19 años ya iba tocando... Todo un caleidoscopio de posibilidades preñado de elecciones de diversos sabores; en apenas 24 meses de frenesí, se sucederán caras y acentos en el arduo panorama de nuestra democracia representativa. Tendremos diversión asegurada… Para politólogos y sociólogos será como vivir unas navidades inacabables, una fiesta ininterrumpida: 'Danzad, danzad, malditos', gritarían con gusto, si no fuera una irreparable pérdida de pose científica; nuestros expertos en la cosa pública -tan pública que ya parece cosa de nadie-, armados de barómetros y termómetros sociales, controlarán la presión y la temperatura ambientales de un baile del que todos querrán ser la más bella.
Y sorprendentemente un feo (dicho sin intención de molestar) fue el primero en apuntarse al baile: El PSRM, tan dicharachero él, pidió que se adelantaran las elecciones autonómicas para que coincidieran con la europeas; ardían y arden en deseos de demostrar cómo se baila el mambo. Algunos podían pensar que se trataba de una simple 'boutade'; aunque no era una ocurrencia tan simple. González Tovar añadió con donaire que “ese sucesor que quiere imponer Valcárcel debería salir de las urnas”. Y quizá ese pensamiento le turbe a más de uno. En cualquier caso, fue premonitorio; no es que provocara una llamada a las urnas sino todo lo contrario; cual invocación mágica, a las pocas fechas, uno de los precandidatos se borraría de la sucesión.
Con la llegada del nuevo año, Tovar había hecho un balance muy sui géneris del finado 2013; lo había tachado de año "triste", expresión que palidecía ante el “año horrible” que proclamara Valcárcel, y sonaba hasta compasiva. Eso sí reprochaba al presidente del ejecutivo regional que se marchara a Europa dejando los grandes temas sin resolver, como el AVE, el aeropuerto de Corvera y la crisis que sufre la Región con una muy elevada tasa de paro. ¿En qué estaría pensando su socialista mente? ¿Hasta dónde se dejó llevar por la ira partidista? ¿Y hasta qué punto con Tovar y sus huestes nos hubiera ido mejor? Ya saben aquello de “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo”.
Pese a todo, no deberíamos ser pesimistas; este año va a ser un gran año: la macroeconomía ha empezado a sonreír con su arrebatadora potencia exportadora que la caracteriza. Y, de súbito, la hosca prima se ha convertido en una dulce sobrina, y la confianza está renaciendo dentro de la desconfianza aun reinante entre unos y otros... Una época de luces se avecina, confíen en los pronósticos, y duerman tranquilos; 2014 será trascendental en nuestra historia contemporánea: se creará empleo neto en proporciones nunca vistas, la pobreza descenderá a niveles insospechados y la crisis será un vago recuerdo.
Simultáneamente, en esta Murcia de la eterna primavera, renacerán las esperanzas que creíamos perdidas: cambiaremos de presidente, como se cambia de corbata (la dichosa corbata que eligen otros por nosotros, y nosotros tontamente nos anudamos al cuello), se estabilizarán las cuentas, se cumplirán las directrices ministeriales, se saldrá del callejón que decían que no tenía salida; y, como consecuencia, se generarán numerosos puestos de trabajo, gracias al decidido apoyo a los emprendedores locales y a la captación de nuevos y benefactores inversores internacionales. Además, desarrollaremos al fin los grandes proyectos, que tanta riqueza y bienestar han de ocasionar; despegarán e incluso aterrizarán aviones en Corvera, el Ave vendrá semisoterrado, enterrado o quién sabe cómo, pero vendrá; y se regenerará Portmán, se aprobará el Gorguel, se construirá el Parque Paramount... Y qué sé yo, cuántos hitos históricos más nos deslumbrarán. Hasta cumpliremos el objetivo de déficit... Y si no lo cumplimos, no será porque no lo intentemos.
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