Llegó en coche, pero no entró por el garaje; se dirigió sonriente a los periodistas con un: “buenos días".
"No sé". "No me consta". "No lo recuerdo". La infanta Cristina de Borbón ha respondido con evasivas a las preguntas de José Castro durante la primera parte de su interrogatorio ante el juez instructor del caso Nóos, que se prolonga ya más de cinco horas. La declaración como imputada de la hija menor del Rey se presume larga, ya que, de momento, no ha llegado el turno para el fiscal anticorrupción, las acusaciones populares y los abogados defensores de la duquesa de Palma.A bordo de un Ford Cmax azul metalizado. Así ha llegado la Infanta Cristina de Borbón, a las 9.46 horas, hasta la misma puerta de los juzgados de Palma, evitando descender a pie la rampa de la vergüenza, por la que sí desfiló, hace ahora casi dos años, su marido, Iñaki Urdangarin.
En medio de unas espectaculares medidas de seguridad, con la céntrica avenida de Alemania de la capital palmesana literalmente tomada por la Policía, la hija menor del Rey ha descendido del vehículo enfundada en unos vaqueros, chaqueta negra, camisa blanca y sujetando un teléfono móvil en su mano derecha. Ha lanzado media sonrisa a los cientos de periodistas que la aguardaban y, a continuación, se ha dirigido al interior de los juzgados tras recorrer un corto trecho de apenas 10 metros.



